ME CONFIESO PUTA

...por mi parte he podido disfrutar de la sensación de una verga en mi culo; he podido disfrutar del triunfo de cuando el ano permite la entrada de ese cuerpo carnoso que se abre camino entre la estrechez;  he podido gemir, gritar y maldecir de placer m.
Tiempo estimado de lectura: 4 minutos
Publicado por angie-smile
Fecha: 28/12/2015 - 17:25 - 355 lecturas - Archivado en Arte y Erotismo

ME CONFIESO PUTA

Todos hemos escuchado hablar de La Marcha de las Putas, al menos eso me gusta pensar, ese evento en el que las mujeres, prostitutas o no, tienen el valor de gritar que su sexo les pertenece; y por tanto, tienen el derecho a hacer con su vagina (y su culo) lo que mejor les parezca; que la decisión de follar mucho o poco, con uno o con muchos, no debería hacerlas más o menos merecedora de respeto y de amor, sino todo lo contrario.

La idea de que la mujer debe ser recada, perdura hoy en día, cada vez de una manera más soterrada, en el pensamiento del común, incluyendo el femenino. Es por eso que decidimos negarnos a decir en voz alta lo Putas que somos o quisiéramos ser; y entiéndase que no me refiero a prostitutas ni a que todas quisiéramos follar con el primero que se nos cruza por el camino, ni más faltaba, Putas en el sentido de abrazar sin tabúes nuestra sexualidad, de admitir en voz alta cosas tan comunes y tan simples como: me gusta follar, me gusta hablar sucio, me gusta el sexo anal, me gusta el olor y la sensación del semen en mi cuerpo, me gusta sentir  en mi culo el calor de una verga caliente encerrada en el pantalón de ese sujeto que me encanta y me gusta el porno. Yo sé, lo que digo es utópico, porque en el instante en el que una mujer admite estas cosas en voz alta, lo que los hombres escuchan es “quiero follar con vos” y en muchas ocasiones, en la mayoría –al menos en mi caso– el decirlo, es sólo una manera de compartir pensamientos sobre el sexo, porque la idea del sexo vacío me perturba.

Sin embargo, he decidido decirlo en voz alta; así que… me confieso Puta:

Soy putamente arrecha: hay días en que me levanto con tantas ganas que he llegado a masturbarme hasta cinco veces en el día, las que sean necesarias para que mi cabeza vuelva a estar en su lugar y no termine llamando a algún ex, “adicto a mi vagina caliente y estrecha”, y al que luego no pueda sacarme de encima.

Me gusta hablar sucio: aquellas mujeres que no lo hagan por prejuicios deberían probarlo alguna vez, decir verga, culo, cuca, panocha, arrechera… admitir su propia arrechera, decir: quiero tu verga en mi culo, quiero tu leche en mis tetas… no sólo será excitante para él, créanme, es putamente liberador.

Me gusta el sexo anal: aquella que diga que no, es porque no lo ha probado o porque ha corrido con la mala suerte de que se lo hayan hecho mal; por mi parte he podido disfrutar de la sensación de una verga en mi culo; he podido disfrutar del triunfo de cuando el ano permite la entrada de ese cuerpo carnoso que se abre camino entre la estrechez;  he podido gemir, gritar y maldecir de placer mientras mis dedos penetran al tiempo mi vagina húmeda;  y he podido chupar de mis propios dedos la arrechera del sexo salvaje.

Me gusta sentir el semen en mis tetas: disfruto la sensación del masculino líquido orgásmico en mi cuerpo, me gusta tocarlo, restregarlo en mis tetas y dejarlo ahí hasta que se enfríe completamente.

Me gusta que me rastrillen: no hay en el sexo nada más excitante que sentir una verga que ruega por salir y penetrarme; me gusta presionar mi vagina contra el cierre del pantalón de él mientras me aprieta las nalgas y me besa con lujuria incontrolable; como si su verga tuviera vida propia, como si quisiera romper el pantalón para poder penetrarme, la verga busca mi vagina y mi vagina se calienta, se hincha y se moja llamándole. Una buena rastrillada siempre terminará en una excelente follada.

Me gusta el porno: en mi caso, siempre acudo al sexo anal, tal vez sea porque lo he practicado poco, los hombres suelen encoñarse tanto con mi vagina que la obsesión con mi culo les dura poco; una vez un chico llegó a decirme que prefería mi vagina porque era más estrecha que mi culo, lo que me sorprendió bastante; sin embargo, siempre quiero sexo anal; lo que se traduce en: siempre veo sexo anal.

Y finalmente, me gusta chupar: disfruto sentir cómo una verga lubrica en mi boca, me gusta usar mi lengua para jugar con los testículos, me gusta hacer el beso negro, me gusta golpear una verga fuerte y rápido contra mi lengua, me gusta chupar, apretar, saborear y gemir por el placer de chupar; aunque, y léase en voz baja, no disfruto de la idea de una verga terminando en mi boca;  no podía gustarme todo ¿verdad?

 

 

 

Califica y comenta. Los usuarios te lo agradecerán.

0 Comentarios  -  20 Me gusta
Algunos contenidos, funcionalidades y/o servicios de esta página web sólo pueden ser vistos y/o utilizados después de haber iniciado una sesión como un usuario activo. Si tiene una cuenta, por favor, introduzca sus datos en la página de Login. Si no tiene una cuenta todavía, usted debe registrarse