Guía del placer pago: Amsterdam

Una pequeña guía desde una breve experiencia sobre el placer comprado en la ciudad más progre: Amsterdam. ... ... ... ...
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Publicado por journalist85
Fecha: 04/02/2016 - 23:15 - 146 lecturas - Archivado en Perro Callejero

Recientemente, tuve la grata oportunidad de conocer el Viejo Contiente y pasar por una de sus joyas: Amsterdam, la capital de Holanda. Muchos de ustedes recordarán el famoso Distrito Rojo (o de las Luz Roja), donde la "vitrineada" bajo esos neones color cereza es casi que una parada obligada para todo turista. Aunque el Oficio Más Viejo del Mundo es completamente legal en el país Naranja, hay unas reglas que hay que tener en cuenta.

Lo primero es saber dónde queda. El Rossebuurt está en una de las zonas más antiguas y arquitectónicamente bellas de la ciudad. Entre las calles Damrak y Geldersekade, la mejor idea es llegar a la Plaza Dam (centro de la ciudad) e ir detrás del Monumento Nacional al oriente, y de ahí preguntar por la Iglesia Vieja. Ya desde la iglesia se ven los miles de neones rosáceos y las chicas vestidas en llamativa ropa interior. De ahí para adentro, la oferta es increíblemente variada y muy atractiva. Esta oferta es especialmente nocturna, y puede ir hasta la madrugada. Sin embargo se pueden encontrar diurnas después del mediodía, para echar el “postre” tras el almuerzo.

Lo segundo es saber qué buscar. Muchos lectores habrán leído, oído e incluso tenido experiencias de noches que quieren un poco de cariño femenino para después encontrar que la entrepierna va puesta hacia afuera. La ventaja del Distrito radica en sus convenciones: aunque no los vi (quizá porque sabía bien a dónde iba y a lo que iba), hay unas vitrinas que poseen luces azules, que indican “servidoras” transgénero. Las luces rojas son mujeres al 100%. Así que en este caso no hay excusa para equivocarse, a menos que padezca un serio caso de daltonismo.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es el uso de las cámaras. Sí, muchos de nosotros solo quisiéramos sacar una foto para presumirla a nuestros compinches en el Face, Instagram o en los pasillos de la oficina. Sin embargo, ellas no se sienten en absoluto cómodas con una lente encima, y no son para nada diplomáticas en manifestarlo a algún impertinente con delirio de Robert Kappa. Lo menos que pueden hacer es llenarlo de insultos, aunque hay casos de equipos fotográficos que ahora reposan con los peces en los canales que atraviesan la ciudad.

De la mano de Helena, una hermosa diosa griega de grandes pechos y diminuto bikini azul marino que se hace a la vuelta del Bulldog Coffee Shop, aprendí que estas señoras de madrugada no vienen baratas y tienen un ritual estricto, por ellas y por sus clientes. Tras ver la oferta y tocar en la puerta de la que uno gusta, ellas dan un espacio para negociar, y si lo ofrecido convence, el cliente entra. El precio mínimo es de 50 euros, lo que da derecho a unos minutos de sexo o a una mamada. De ahí para arriba el precio puede llegar a bordear los 500 o 600 euros, dependiendo lo que el cliente toque o haga o si la niña quiere quitarse la ya escasa ropa interior que lleva puesta. Lo ideal es dejar TODO claro en el momento de entrar, ya que el taxímetro sube y sube sin que el cliente se dé cuenta.

Otra ventaja radica en que la misma vitrina es el cuarto, que siempre está bien equipado: condones gratis (no es necesario llevarlos, ya que ellas no hacen NADA sin protección. Aquí no hay Tu Tía que valga), pañuelos de papel, toallas de cocina, juguetes, lubricantes, cremas y un tocador con lavamanos, jabón y hasta ambientador. No es necesario ir a ningún otro lado para tener el cariño pedido y negociado. Los cuartos suelen ser decorados con cenefas barrocas y un neón rojizo bordeando dichas cenefas. Dependiendo de la chica, se puede fumar en el cuarto.

La experiencia es espectacular. Ellas son damas muy profesionales en su negocio, bien organizado y sustentado. La clave de todo esto es el respeto mutuo y el buen trato del cliente. Es una experiencia que recomiendo muchísimo y que repetiré cuando vuelva a pisar ese bello territorio.

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