Relatos

;Mi cuñada y yo nos teniamos ganas

No, no, no.  De ninguna manera.  Esas cosas debía sacarlas de mi cabeza.  No era posible que pensara así por muy caliente que diosito me haya hecho. ...
Tiempo estimado de lectura: 7 minutos
Publicado por qxara
Fecha: 20/12/2016 - 04:45 - 1118 lecturas - Archivado en Amor filial

Lidiar constantemente con pensamientos tan calientes y al mismo tiempo tabú solo me llevaban a cagarme la psiquis.  El problema es que ella no colaboraba mucho con que yo dejara de pensar en agarrarla y darle con tutti. Lamentablemente estábamos compartiendo casa por un motivo muy particular y eso hacía muy difícil sacarse el demonio de la cabeza.  

Una vez tuve que viajar y ella se despidió de mi como si no me fuera a ver por mucho tiempo aun cuando iba solo por dos días, me abrazo cariñosamente y el beso que me dio fue muy cuneteado.  Cuando regresé me saludó tan efusivamente como en la partida pero esta vez yo aproveché el instante y la tomé de la cintura pegándole una buena punteada con la cuestión bien dura. 

Cierto día estaba buscando un vaso en un mueble y ella pasó por detrás de mí, se afirmó para avanzar y su mano la puso bajo mi cadera, más bien cerca de la nalga.  Me dije si ella hizo esto entonces tengo free pass para hacer lo mismo… o más.  En otra ocasión cuando la vi en el mismo lugar que me ella agarró, pasé por detrás suyo tomándola de la cintura con mis dos manos y pasando mi verga por su culito para que sintiera su dureza. Permiso, dije yo, y avancé.

Por cosas del destino, mientras su marido y sus suegros tuvieron que hacer un viaje relámpago, una noche nos quedamos solos en la casa junto con unas visitas, su prima y una amiga de ella. Estábamos conversando de todo y de nada cuando los comentarios se fueron poniendo más atrevidos, de pronto ella dijo que era fiel a su marido pero que tenía un concepto de fidelidad vaginal, o sea que si le chupaba a alguien la polla no sería una falta.  Nos reímos todos pero aun más cuando dijo que el culito tampoco entraba en su política de fidelidad o de tabú. 

Después de mucho rato decidimos ir a acostarnos, las otras chicas se fueron a la habitación de visitas y nosotros a la de cada uno, pero al quedar solos un momento aproveché de preguntarle si era verdad lo que había dicho y me respondió que los de su signo zodiacal son así.  Esto último lo dijo porque sabe que somos del mismo.

-          Si. Soy fiel y adoro a mi marido pero creo que una debe darse un gustito de vez en cuando, así como lo hacen ustedes también.  ¿Sabes qué? En algunas oportunidades he encontrado rico a algún hombre y he fantaseado con él mientras lo hago con mi esposo.

-          ¿Te estás confesando? Jajaja

-          Tal vez. El punto está en que cuando lo hacemos por detrás es cuando pienso e imagino que ese hombre que miré, o con quien hablé en algún momento, o que lo veo siempre, me lo está metiendo como a mí más me gusta.    - Esto último lo dijo con la mirada hacia ningún lado y una sonrisa picarona.

Me asombró mucho la forma en que me estaba conversando, pues lo decía sin tapujos ni entre líneas y al mismo tiempo lo hacía de manera franca y madura.  Yo no quería interrumpirla pero el despertar de mi pene me distrajo un momento, hasta que volvió a hablarme.

-          No soy de andar por la vida cagando a mi pareja.  De hecho nunca lo he engañado, solo fantaseo con otras vergas.   Pero si esta noche se te ocurriera levantarte a gatear y aprovecharte de que estoy durmiendo para follarme el culo, pues creo que eso sería un gustito y no un engaño… Solo tendrías que tener cuidado de no equivocarte de habitación.   – Dicho esto, entró a su cuarto.

Esperé 45 minutos y fui al baño que está en el pasillo, aproveche la oscuridad para acercarme a la puerta de las otras dos y como no estaba completamente cerrada pude ver que dormían profundamente mostrando ambas el culito hacia la entrada. Eso me calentó aun más y partí al otro cuarto con la verga como fierro.

Abrí la puerta con cuidado y la vi, estaba durmiendo de costado en forma fetal con polera y calzón tapada a medias por una sábana, me acerqué y le toqué el potito suavemente con la yema de los dedos (¡que rico!), luego toda la mano apretando delicadamente y abriéndole las nalgas un poco.  Le baje el calzón hasta la mitad y miré esa imagen tan inspiradora, porque si hay algo que me calienta mucho es ver un culo a medio vestir, y le volví a abrir sus nalgas para ver su hoyito. Mojé con saliva mis dedos y se los pasé por la rajita, le puse un dedo en el ano y comencé a masajear entrando de a poco.

Terminé de sacarle el calzón y bajé a besarle el culo con lengua y todo, ahí me quedé jugando un ratito hasta que quedó bien lubricado.  Me saqué la verga del bóxer, la mojé con saliva y apunté directo a su agujero pequeño. La cabeza entró suavecita, luego un par de centímetros más hacia adentro y un poco menos hacia afuera, cuando tenía la mitad adentro se lo saqué y me quedé quieto para ver que hacía, después de unos segundos se movió un poco pero no dijo nada y extendiendo su mano abrió su culo para que se lo metiera nuevamente.

Volví a ponerle la huasca metiendo y sacando hasta que mis pelitos chocaron con sus nalgas, empujé un poco mas como queriendo partirla en dos entonces comencé a moverme adentro suyo con delicadeza pero igual salvaje.  Ella jadeaba despacito y se notaba que estaba pasándola bien, en un momento se puso boca arriba y me invitó a ponerme encima suyo

-          Pero no por la vagina, recuerda que soy fiel… y además esto es muy tabú así que no me beses por favor.  Tendré mis ojos cerrados para saber que eres tú pero no quiero tener la certeza de que realmente es así.

-          Dale, te entiendo.   – No mentí.

Levantó sus piernas hacia mis hombros y vi su caliente vagina pero respeté su opinión y volví a atravesarle el culo con mi herramienta, la cual posee buen largo, buen grosor y se hace sentir.  Comenzó a masturbarse frenéticamente el clítoris mientras yo me la culeaba muy rico.  Estuvimos así un buen rato hasta que estalló en un orgasmo monumental pero silencioso, yo seguí metiéndoselo y entonces ella pasó su pierna derecha por sobre mi quedando nuevamente de lado pero ahora yo quedé de rodillas, no paré de bombear por unos cuantos minutos mas mientras sus manos acariciaban sus pechugas, lo estaba pasando divino y yo adoraba verla gozar así

-          Acaba bien adentro, quiero que me queme las entrañas.   – Me dijo despacito.

Mis movimientos la tenían loca pero a mí también, cuando sentí que iba a acabar le lancé un chorro de semen en lo más profundo de su culito lo que la llevó a un orgasmo anal que nunca había sentido, luego un segundo chorro a mitad de esfínter y para el tercero se lo saqué justo para rellenarla y que de su hoyito cayera mi semen… WOW que-co-sa-mas-ri-ca… Después de un minuto le toqué cariñosamente el culo, me paré y me fui a mi cuarto. Al pasar por fuera de la habitación de las otras chicas volví a mirarlas, aun dormían con el culo suelto apuntando hacia la puerta.

Al día siguiente llegaron temprano los demás así que tomamos desayuno todos juntos.  No hubo miradas extrañas o culposas, no hubo nada diferente.  Todo había vuelto a la normalidad y jamás volveríamos a hablar del tema.

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