Relatos

Teen Pelirroja

Había madurado mucho más y se le notaba, a pesar de que hasta ese momento no hubo nada íntimo entre los dos. Su mirada casi inocente pero picara y penetrante,  su olor natural a fresa ya era más intenso, sus senos casi estallaban dentro de su blusa, se
Tiempo estimado de lectura: 6 minutos
Publicado por manuel-ocampo
Fecha: 10/01/2017 - 21:31 - 95 lecturas - Archivado en Jovencitas

La conocí por medio de una amiga de ella en el Facebook, es de esas niñas “buenas” de Manrique que se exhibe totalmente en la red. Ella tiene algo diferente, es una pelirroja natural, blanca, con pecas, y labios totalmente rosados. Había tratado de contactarme con ella enviándole invitación pero no había obtenido respuesta. Por casualidad, un contacto en común me facilitó conocerla.

Pude encontrarme con ella y su mejor amiga. Al principio muy tímida pero se sabía lo que quería con solo la vestimenta y la manera de hablar. La amiga de ella sí muy lanzada. Nos dirigimos hacia un bar muy oscuro en el centro de la ciudad de Medellín, y estuvimos hablando mucho rato, que hacían, donde vivían, que les gustaba. Ese día era solo para hablar y conocernos ella siempre con la mirada tímida pero picara y su amiga si de una al despedirse pidió la liga. Yo le dije que eso no era gratis y como estábamos solos, se bajó la blusa para que pudiera ver sus senos recién llegados a la mayoría de edad, rosados y parados. Solo mire, los toque muy suavemente y ella me pico el ojo.

La historia con “Estefany”,  la amiga de ella la dejaré para luego. Lo que vengo a relatar es la historia con la Pelirroja. Luego de eso hablamos poco yo le di unas ayudas económicas y luego ella me bloqueo y no volví a saber de ella hasta un tiempo después que la vi nuevamente y la saludé. Me comento que se había ido de la casa y que necesitaba para el arriendo, nuevamente nos encontramos esta vez por la 33.

Había madurado mucho más y se le notaba, a pesar de que hasta ese momento no hubo nada íntimo entre los dos. Su mirada casi inocente pero picara y penetrante,  su olor natural a fresa ya era más intenso, sus senos casi estallaban dentro de su blusa, se me vinieron a la mente esos pezones totalmente rosados y ese tatuaje en su pelvis que invitaba al paraíso y  que solo conocía por fotos, esos labios rosado intenso, me los imaginaba besando lo más bajo de mí.  

Quedamos de encontrarnos dos días más tarde pues ya era de noche y no podía demorar mucho.

En el encuentro ella se fue muy sencilla con un camisón que ocultaba sus senos y un blue jean, se veía simple pero igual hermosa. Al principio la lleve para un privado en el centro de la ciudad pues hace días tengo la fantasía de hacerlo en un lugar de esos pero luego de unos tragos y mostrarle mi intensión ella se negó y dijo que “ no pichaba ahí” yo me reí y salimos. Me llevo a un Hotel donde iba con un novio de hace tiempo. Entramos pedimos habitación con Jacuzzi.

Ya dentro de la habitación pedimos ron y ella como si fuera su amante se despojó de sus ropas y me reflejo ese cuerpo blanco y luminoso. Es tal como me lo imagine, con sus hombros pecosos, sus senos enormes y claros, su vagina rosada muy pequeña. Primero nos entonamos y nos dirigimos los dos al Jacuzzi. Luego de un rato ella me dice “está muy lento mijo”, a lo que entendí que quería placer.

Empezamos con un beso apasionado como si nos amaramos profundamente, fue largo y profundo, a la vez que acariciaba su suave piel, bajaba un poco hasta su clítoris, de un momento a otro ella empezó a bajar hasta que se posó en mi pene y empezó con un oral que a pesar de su corta edad ni la más madura mujer me había otorgado.

Empezó suave, me daba besos que humedecía con su lengua, escupía suave y se concentraba en mi glande, cerraba los ojos y susurraba de placer, luego empezó a bajar un poco más por el cuerpo de mi pene salivando y recogiendo ese fluido hasta que fue llegando a mis testículos los que trato de igual manera. Tenía mi miembro poseído por sus labios y su lengua, no hacía garganta profunda pero no era la ocasión de hacerlo, a su vez lo compensaba con un oral húmedo, suave y excitante.

Era mi turno y no me podía quedar atrás, empecé a bajar besando todo su cuerpo, totalmente mojado ya estaba muy caliente, se le notaba. Yo no interrumpí el ritmo y continúe suave hasta su vagina rosada, que se ofrecía, me ensañe suavemente en su clítoris a la vez que metía dos dedos hasta su punto G, al ver lo rosado de su intimidad no resistí la idea de bajar hasta su ano totalmente virgen y que también besé y puse la punta de mi lengua un poco dentro, hasta donde pude. Un rato pasó hasta que sentí sus gritos, un estremecimiento y un chorro cristalino que sentí tibio en toda mi cara. Yo no quise parar y ella seguía ciega de placer, hasta que un nuevo chorro salió y que disfrute gota a gota.

No aguantaba más quería estar dentro de esa vagina pequeña, sentir como la penetraba, como ella me sentía dentro. Me puse el condón y empezamos, esta vez ya en la cama, yo la penetraba a veces rápido y suave o lento y duro, al mismo tiempo que metía mi dedo índice sobre a mi pene para tocar su punto G el que ya había descubierto y mi pulgar en su clítoris.  Sucedió una tercera vez, su chorro esta vez me mojo la pelvis y totalmente el colchón. Ella quería descansar y yo relajarme un rato, el ron se acabó  y pedimos nuevamente, cuando abrió era una amiga de mi hermanita la cual muy profesionalmente se dio cuenta de lo que sucedía me entregó el pedido y cerró.

Yo no podía irme sin hacerle sentir todo el placer que me provocaba tenerla para mí en ese instante, ya estábamos mareados y poco pensábamos, por un instante la penetré sin preservativo pero luego recapacite y me lo puse. Hicimos varias posiciones, la disfrute al máximo y nuevamente quise hacerle un oral, probar ese bocado, bajar hasta su ano y lamerlo con ansias, se vino esta vez a gritos, casi llorando de placer, ella se masturbaba inundando todo.

Esta vez no hubo receso, ella quería que yo me viniera y me lo demostró mejorando el oral que había hecho al principio, me abrió de pies y empezó a devorar mi pene, se lo tragaba, lo escupía, lo besaba, lamia mis testículos y se los tragaba, empezó a bajar cada vez más hasta que de un lengüetazo, subió desde mi ano hasta la punta de mi pene y cuando bajo me dio un beso negro profundo, se quedó allí un rato haciéndome jadear de placer quería mi leche. Se le notaba, lo hizo hasta que sintió que ya venía su recompensa al final otro lengüetazo desde la base de mi pene hasta la punta solo para dejar su boca allí y tragar todo el semen que me salía, no se limpió, no salió para el baño, se tragó todo, se lamio y me dijo seria, usted siempre dura tanto?, pues obvio no, pero el ron ayuda.

Nos vestimos, ya era tarde. Luego nos encontramos pero para otros fines, esa ha sido la única vez que estuvimos pero fue una experiencia incomparable. 

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