Relatos

El grado de putita

Que gran sorpresa al verla, que bella, que sexy, que sensual, que rico la pasare esta noche. Eso fue lo que paso por mi mente en el instante al verla. ...
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Publicado por SERGIO3
Fecha: 11/01/2017 - 03:55 - 78 lecturas - Archivado en Hetero: General

Hacia frio, estaba en la estación de transmilenio esperando por ella, venia en taxi, mi ansiedad era más que notoria acercándome a cada taxi por si era mi bella acompañante. La vi llegar, le di la mano para que se bajara del taxi y que gran sorpresa al verla, que bella, que sexy, que sensual, que rico la pasare esta noche. Eso fue lo que paso por mi mente en el instante al verla.

Subimos el puente de la estación buscaba el momento ideal para acariciar sus ricas nalgas y besarla con descaro, tal como a ella le gusta que lo haga, subimos al articulado y allí nos fuimos conversando en todo el trayecto sin dejar esos deliciosos roces que incrementaban el deseo en nuestros cuerpos y aumentaban las fantasías en nuestras mentes. Salimos de la estación de destino hacia el punto de encuentro con mis amigos, tomados de la mano y en una calle oscura, nos besamos sin pudor, le agarre ese precioso culo a dos manos, como deseaba tanto hacer esto, subir su falda y manosearla, sentir sus medias cubriendo esas bellas nalgas. Llegamos al encuentro con nuestros amigos, conversamos, reímos, luego ingresamos al sitio, grande, bonito, oscuro, bastante propicio para divertirnos. Nos tomamos unos tequilas, bailamos y cada momento era más excitante, nos tocábamos, nuestros cuerpos se buscaban en cercanía, cada vez más y más. Luego salimos todos para un karaoke, nos tomamos una cerveza y mas tequila, fui al baño y note que la llegada al baño estaba aislada, que nadie miraba hacia allí, volví a la mesa y le comente a mi bella acompañante diciéndole “espérame en el baño”; de inmediato, se puso de pie y no pude dejar de seguirla con la mirada, estaba tan sexy, tan bella, tan excitante, que rica se veía. Golpee la puerta, entre y sin mediar palabra sonreímos, nos besamos, nos manoseamos tal cual es la palabra, le di la vuelta hacia la puerta, rasgue sus media y pase mi lengua desde su deseado y ardiente coño, hasta ese delicioso culito, abrí mi pantalón, saque mi verga y la penetre… que deliciosa sensación y la escena ni hablar, un baño público en una discoteca, su precioso vestido hasta la cintura, su espalda descubierta, las medias rotas, ella apoyada en la puerta, yo con los pantalones y bóxers abajo, penetrándola, cada vez con más fuerza en mis embestidas, eran gemidos y música que no cesaban….. Le avise que ya iba a terminar, de inmediato ella se arrodillo frente a mí, abrió su preciosa boca y se trago toda mi leche, mi verga quedo limpia de semen gracias a ella, la bese por tan delicioso y pecaminoso momento cargado de morbo y lujuria.

Salí primero del baño, luego ella, nos reíamos, bailamos otro poco ella notaba miradas que trataban de adivinar si de verdad traía las medias rotas, mientras más vueltas yo le daba al bailar.

Nos retiramos del establecimiento, tomamos un taxi ya que no aguantábamos mas las ganas de estar solos, en el taxi no pare de tocarle el coño, de hacerle saber cuánto la deseaba, pero no esperaba la reacción que tuvo, se abalanzo sobre mí, me beso sin importar la reacción del taxista, respondí sus feroces besos con mi boca y mis manos en su culazo precioso…… La noche siguió con más sexo, pasión, gemidos, humedad y placer.

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