Artículo por: El Gurú del Porno / Exclusivo para GuiaCerezaelguruxxx@hotmail.comFotos: Videos gay de Medellín

No sabía si tocar o no el timbre de aquel segundo piso detrás de Cine Centro. Tampoco recuerdo el momento en el que se me ocurrió que el próximo artículo en GuiaCereza tenía que ser sobre los llamados “videos gays”, pero lo decidí. Dejé por un momento de lado mis escritos sobre aquellas historias de mujeres hermosas y sedientas de sexo, para relatar una historia diferente, sobre una realidad latente en nuestra ciudad y que muchas personas no sabíamos ni siquiera que existía.La vez pasada "me fui para donde las putas" y visité varias salas de masajes “con final feliz” incluído. Esta vez, el turno fue para varios establecimientos gay, que existen hace muchos años en Colombia, especialmente en Bogotá, Medellín y Cali llamados “videos gay”, que son cualquier cosa excepto una videotienda. Ya verán a lo que me refiero.

¿Qué hay detrás de esas fachadas de casas viejas? El primer paso fue mirar en la guía gay los nombres y direcciones de los establecimientos. Salí rumbo hacia una tarde llena de sorpresas, y sí que me llevé varias.

Alguien se asomó por la ventana y me abrió la puerta; al entrar me encontré con una reja gris. El mismo hombre me abrió la reja y entré. Tenía un poco de susto, pero a la vez la adrenalina de ver cosas nuevas y de descubrir nuevos sitios me animaba a estar allí.

Al ingresar, lo primero que vi fue una barra de bar, una nevera y una sala con televisión sintonizada en canales nacionales. Otro televisor exhibía porno gay y al fondo, unas escalas invitaban a subir al tercer nivel. Sobre las escalas habían otros dos televisores, uno con porno gay y otro con porno hetero. Arriba me encontré con dos salas con televisores proyectando videos porno, dos cabinas privadas para que la gente entre a tener sexo y un cuarto oscuro. Completamente oscuro. Seguí investigando el lugar, bajé las escalas y vi un pequeño laberinto oscuro, otras dos cabinas, otra sala de videos y otras escalas para descender al sótano, el cual también estaba equipado con salas de videos y varios cuartos oscuros. En los videos gay, un cuarto oscuro es una habitación sin ningún tipo de muebles, a la cual no le entra la luz por ninguna parte. Oscuridad total para darle rienda suelta a las travesuras.

Compré una cerveza y exploré un poco más, pretendiendo descubrir qué era lo que tanto hacían en la oscuridad. Pensé, “¿Por qué los espacios son tan oscuros? ¡No se ve nada!”. No tardé mucho en descubrir el propósito de los videos gay: los hombres llegan a esos sitios buscando sexo para desahogar todo el calor que tienen por dentro.

¿Y qué pasa en un cuarto oscuro de un “video gay” del Centro? Pasa de todo: los hombres se manosean, tienen sexo oral, llegan a la penetración y en medio de la oscuridad total, sin nadie ver o reconocer a nadie, se tocan entre todos. Pero cuando salen de allí, es como si ninguno se conociera, como si no hubiera pasado nada. Todos son un objeto del placer del otro, pero sólo en el cuarto oscuro, donde nadie puede ver nada pero se puede sentir todo. Y no falta el que prende la luz del celular para no perderse el show de sexo que allí se siente y en el cual estuve, tal vez no participando directamente, pero sí sintiendo todas las respiraciones agitadas y los gemidos de aquellos hombres penetrados y a los cuales les estaban haciendo sexo oral. El ambiente es extremo y al mismo tiempo excitante, y así no haya tenido sexo, el escuchar esas respiraciones fuertes, esos gemidos y sobre todo el calor en un cuarto donde no puedes ver nada, logra despertarle la libido a cualquiera.

Salí de ese cuarto oscuro y me senté en la barra a tomarme otra cerveza. Hablé con el administrador, un muchacho con buen sentido del humor y siempre con una sonrisa, quien me contó que el domingo es el mejor día del negocio y que durante la semana asisten más personas después de las 6:00 de la tarde, mientras que durante las tardes el sitio es solitario. En ese momento, se sentaron en una de las salas de televisión un par de personajes a quienes alcancé a identificar, que estaban haciendo de las suyas en el cuarto oscuro. Lo que me pareció más curioso de todo el asunto: nadie habla con nadie, todos van solos, cada uno es un mundo distinto, todos van con ganas de sexo y según lo que vi, no van con el interés de conocer gente, ni de socializar o entablar relaciones de amistad, y mucho menos de romance.

Terminé mi cerveza y me fui para el tercer nivel a ver qué pasaba allí. Música ambiental, Mecano y electrónica. Entré al cuarto oscuro de arriba, sólo por un segundo, por curiosidad y en ese momento alguien me agarró de la camiseta, muy fuerte. Mi reacción inicial fue la de despegarme pero no fue posible. Mientras me tenía agarrado, descubrí que detrás de él, había otro hombre penetrándolo, me imagino que era tanto el dolor o la excitación que me tenía que agarrar. No hizo nada más, sólo me sostenía muy fuerte y se quejaba. Naturalmente, yo estaba un poco aturdido por lo inesperado de la situación pero me fui acostumbrando y si podía servirle de apoyo para el dolor… ¿Por qué no hacerlo? Me sentía como cuando están a punto de ponerte una inyección y te agarras de la mano de otra persona para que no duela tanto. Me sentía extraño en esa situación, un tanto incómoda pero muy curiosa, algo que definitivamente no se ve todos los días.

Yo sabía que algo así me podía pasar y nadie me obligó a meterme allá, así que lo toleré y esperé con paciencia a que terminaran de hacer lo suyo para volver a bajar a la barra. En este sitio la gente tiene un rango de edad entre 25 a 42 años más o menos, la gente muy joven era escasa, y algunos tenían cara de señor casado que se le voló a la esposa o que está en el descanso de la oficina.

Salí del video gay con otra dirección apuntada en un papel. La mayoría de estos sitios quedan cerca, a pocas cuadras uno del otro en lo que llaman “El Triángulo Gay” del Centro de Medellín, en los cuales estos establecimientos, sólo para hombres, existen hace muchos años, ubicados entre restaurantes, bancos, papelerías y universidades de garaje. El otro video está sobre la calle 58, es un segundo piso y la fachada es la de una casa muy vieja color gris.Me abrieron la reja desde arriba. Subí por las escalas y me encontré con una pecera muy llamativa, la barra de bar y su respectivo barman. El club gay de la pecera tiene dos niveles y varios cuartos oscuros y laberintos. Mi espíritu de investigador arriesgado empezó a desvanecerse, y confieso sin arrepentimiento que, la verdad, este sitio me dio un poco más de susto que el anterior pues es más grande y tiene más espacios para explorar.

Pero yo ya estaba allí, dispuesto a ver lo que acontecía detrás de esas paredes. “Untado el dedo, untada toda la mano”, me dije, y me adentré en esos laberintos del placer gay, donde todos los cuerpos se juntan y se tocan, se sienten la respiración de cerca, donde todos tienen ganas de sexo y todos quieren mamar, algunos quieren que los penetren mientras que otros sólo quieren tocar y morbosear un rato. Esa mezcla de intereses junto con la oscuridad y videos porno ¡es explosiva!

Algo que noté siempre en los hombres gay y que en verdad me causa un poco de envidia, es la capacidad y facilidad que tienen de encontrar sexo casual donde quieran. Para un hombre gay dentro de la ciudad y con ganas de experimentar, es demasiado fácil encontrar otro hombre que se lo quiera mamar, y aún más fácil encontrar a quién penetrar. ¿Será por eso que está tan de moda el bisexualismo en hombres y mujeres? En estos videos gay no es necesario invitar a salir a nadie para que te pegue una mamada, sólo necesitas sacártelo del pantalón y listo.

En la mayoría de las relaciones heterosexuales, para lograr sexo oral de una mujer necesitas:

1. Dinero. 2. Invitarla a salir y pretender interés al escuchar la potencialmente aburrida historia de su vida. 3. Gastarle la mitad de tu sueldo en atenciones, para que al final, después de esforzarte durante un par de semanas, te diga que la lleves a la casa.

En el mundo gay, por lo que he visto, el sexo se vive de la forma más liberal posible, saben que es sexo y ya, no tienen ningún tipo de impedimento para expresar lo que quieren hacer, en estos lugares, más conocidos como “videos”, el sexo es el pan de cada día, la lujuria es el ingrediente principal y hombres sedientos de salir de la rutina y tener un poco de emoción son los clientes más habituales. En este sitio en el que me encontraba, noté que la gente es un poco mas amanerada que en el sitio anterior. Donde estuve antes, la gente era un poco mayor y más seria, acá en cambio se veían más jóvenes y más “evidentes” respecto a su sexualidad. En este sitio, tienen programaciones de sexo en vivo cada mes y muchos descuentos para personas jóvenes, aunque el valor de la entrada no es para nada costoso. La gente puede llegar desde las 2:00 de la tarde y quedarse hasta las 10:00 de la noche con los $5.000 que pagaron al entrar (y algunas veces con sus promociones "pollos a $2.000"se hace más económico aún), y con eso se pueden tirar los polvos que quieran al día y ver videos porno gays todo el día si así lo deciden. Hay que estar muy desocupado para irse ocho horas para allá a ver porno gratis, pero casos se han visto.

Decidí adentrarme de lleno en la oscuridad del sitio que al principio me causaba desconfianza, y aunque debo admitir que yo no soy la última Coca-Cola del desierto, muchos me miraban con ganas, y yo me sentía raro, deseado por esos hombres. Me llené de valor e ingresé en los cuartos oscuros y en los laberintos de aquel lugar. No se veía absolutamente nada, pero se alcanzaban a sentir muchas cosas. La incertidumbre era increíble. Más de uno me tocó y no vi quién ni porqué. En este punto, más de uno se estará preguntando qué demonios hacía yo allá metido, pero era algo que tenía que hacer, quería saber qué hacen en esos sitios y quería saberlo de primera mano.

Hombres chupando, otros masturbándose, otros que sólo entran a tocar a los demás es lo que sentí y lo que alcancé a ver a medias en estos cuartos oscuros y laberintos. A veces se arman tumultos hasta de 7 personas juntas, tocándose y masturbándose… definitivamente la oscuridad desinhibe, porque cuando salen de allá, nadie sabe quién es quién, ni quién se lo chupó a quién, ni nada de eso. Me tomé una cerveza y salí de allí, me quedaban muchos sitios por visitar pero ya estaba cansado, en ese cuarto oscuro me tocaron y me lo alcanzaron a agarrar… suficiente por un día para mí. A descansar a mi casa, porque al otro día pensaba subir el nivel y el nivel de riesgo: visitar un sauna gay nudista.

Así fue como dejé mis prejuicios y mis prevenciones guardadas en el clóset y guardé bajo doble llave mi gran timidez por mostrar mi barriga en público… ¡y listo! Para el sauna gay.

Lo pensé mil veces, imaginaba que iba a encontrar sólo hombres atléticos y perfectos, espartanos salidos de la película 300 y yo con este cuerpo de Bon-Ice derretido; pero el deber y la curiosidad me llamaba y lo quería hacer. Así que subí las escalas al segundo piso, toqué el timbre e ingresé. Pagué el cover y me entregaron las llaves de un casillero con su candado. Me ofrecieron unas chanclas y me entregaron una toalla, así que me cambié, me quité toda la ropa y sólo me quedé con la toalla puesta, listo para ir a explorar el sitio.

Este club gay en particular estaba muy bien equipado, y no tenía nada que envidiarle a un spa de categoría. En el primer nivel encontré el sauna, una sala de televisión internacional y una sala de videos porno. Arriba estaba el turco, un cuarto oscuro y las duchas. En el piso de arriba había un laberinto gigantesco, con un televisor pegado del techo proyectando una película porno. También noté que este laberinto en particular contaba con “glory holes”, huecos en las paredes a la altura del pene para que lo introduzcas por ahí… y un desconocido al azar te lo chupe al otro lado. También puedes poner el trasero si quieres y presionarlo contra el hueco de la pared. Ni el uno ni el otro sabe quién está en el otro extremo de la pared, es para gente que le gusten las sorpresas. Yo había visto el glory hole en varias películas, pero nunca en vivo y menos en Medellín.

Me fui para el turco, súper caliente en todos los sentidos, tanto el calor del eucalipto como el sexo que allí se veía. Y no estaba equivocado: la mayoría de los hombres tenían cuerpos atléticos y bien formados, así que me senté tranquilo en el turco a ver sexo gay en vivo, pero la verdad es que el humo no dejaba ver mucho así que decidí mejor subir de nuevo al laberinto. A pesar que no soy gay, cualquier manifestación del sexo resulta excitante, me encanta ver a las personas disfrutando de su sexualidad, y sobre todo ver cómo se desenvuelven en un sitio de estos, donde la vergüenza es la única que no está invitada a entrar.

Subí al laberinto y vi a mucha gente mamando por los glory holes; y en un columpio del amor como el que ves en algunos moteles, había un tipo acostado, ofreciendo literalmente el culo a quien pasara, el que quisiera podía penetrarlo (con condón, claro está). Ahí estaba, de piernas abiertas, esperando a que cualquiera lo sodomizara. Ver a alguien tan extremadamente excitado, joven y con buen cuerpo ofreciéndose, me pareció interesante. Yo me estaba contagiando de ese ambiente de calentura, no me sentía del todo mal, la vergüenza se me estaba pasando y pues yo siempre he sido una persona muy abierta frente al sexo; y ver a todas estas personas allí tocándose , teniendo sexo y desnudos… eso va excitando a cualquiera, me sentía un poco raro pero tampoco me quería ir, mi espíritu curioso y morboso no me permitía salir de allí, ver a esos hombres haciéndole fila al otro para comérselo y ver también gente arrodillada esperando que alguien sacara el pene por hay para mamar me pareció muy pesado pero al mismo tiempo bacano, ese es el tipo de gente que me gusta conocer, gente que no se le arruga a nada, que tiene muy claro la idea que allá se va es a tener sexo y ya, y se desahogan de esa forma.

Me sentía identificado con ellos, no en tener sexo con hombres sino en la forma de disfrutar el sexo, sin tanto moralismo y sin tantos adornos. Les cuento algo que no lo debería contar porque es muy personal, pero no me quería ir de allí, así, en blanco, así que me masturbé viendo estas escenas y en un arrebato de calentura (porque soy de los que digo que “en un momento de calentura cualquier cosa puede pasar”), metí el pene en uno de los huecos del glory hole y cuando menos lo pensé… me pegaron una súper mamada al otro lado. No vi quién fue y tampoco me interesó; sólo me bastó con saber que me hicieron un muy buen sexo oral, luego de eso eyaculé y me fui a vestir. Salí de aquel sitio con una sensación rara. Gracias a mi trabajo, el sexo con las mujeres es el pan de cada día y estar rodeado de mujeres hermosas es cotidiano, pero lo hice. Experimenté el glory hole. No sé si lo volvería a hacer, lo único que sé es que tampoco me arrepiento y como me dice una amiga “El Gurú del Porno debe probar de todo”, aunque no creo que llegue a más de ahí.

Después de que me fui, llegué a varias conclusiones: el universo gay está a miles de kilómetros del hetero en cuanto al sexo se refiere. Como dije antes, para que una nena se lo pueda mamar a uno se necesita una inversión de dinero, tiempo y esfuerzo, pero en el mundo gay no; es demasiado fácil, es increíblemente absurda la forma en que se pueden ofrecer, o sino solo miren el chat de GuiaCereza o de Las Cabinas, tanto el sitio virtual como el sitio físico, ese café Internet en particular es el palacio de la masturbación y del sexo oral.

Para la comunidad hetero los bares swinger es lo último en guarachas, pero la comunidad gay nos lleva años luz en eso, un sauna gay es una versión más caliente del swinger, pueden ir hombres solos, es más barato, se pueden tirar al que quieran y tienen sexo todo el día mientras disfrutan del sauna, turco o jacuzzi. En el swinger entra en juego el tema del amor entre las parejas. En los clubes, videos y saunas gay no: todos contra todos.

En retrospectiva, no me asombra mucho lo que vi (he visto otras cosas gracias a mi trabajo) y la experiencia no fue muy distinta de lo que se ve en las reuniones gay del club de masturbación. Algún día, los hetero tendremos una mentalidad de sexo tan abierta. Desde que las cosas se hagan con protección y responsabilidad, todo es posible y se puede disfrutar muchísimo sin tanta mojigatería.