Por. Jessica - Feminófilojesicavanegas@yahoo.comDerechos reservados
Les cuento que no he escrito mas en los RELATOS ERÓTICOS (click aquí para ver todos los relatos de Jessica hasta el momento) porque hasta ahí va la historia. Ya me reuní con mis dos amigas que me van a ayudar y ya yablé con Linda Lucia Callejas, famosa transformista de Bogotá que me va a ayudar. Todo quedó listo para Enero, cuando pasen las fiestas. Saludos a todos.
En cada entrega, trataré esos temas que nos interesan a todos pero desde una perspectiva feminófila es decir, masculina y femenina al mismo tiempo. Para los que no saben que es feminofilia, les puedo decir que es el gusto que tienen algunos hombres heterosexuales por vestirse de mujer y disfrutar de manera periódica esas transformaciones.Algunos tienen novias o esposas que los han aceptado y los apoyan. No son travestis de calle, pues tienen un status definido en la sociedad, en su mayoría son profesionales y no andan en busca de hombres pues son heterosexuales. La feminofilia determina que gustan tanto de las mujeres que por eso les gusta vestir como ellas.De los Feminófilos puedo decir que somos la versión femenina de las mujeres… ¡pero con testículos! Estoy en Armenia, Quindío y la historia de mi vida como feminófilo pueden leerla en los relatos que he publicado hasta ahora aquí:- click aquí para ver todos los relatos de Jessica hasta el momentoMi nombre es Jessica Vanegas y tengo los objetivos muy claros:1. Concientizar a la sociedad sobre la realidad de la feminofilia, diferenciándola del travestismo por su homosexualidad. A todos los queremos, respetamos y ayudamos. 2. Pretendo, con el tiempo, crear una red de apoyo para todos esos feminófilos que todavía no saben lo que les pasa y aún no se han aceptado como son.3. Fundar en el futuro, con la ayuda de ustedes, el colectivo “Feminófilos por Colombia” y hacer grandes eventos para que todo el mundo se entere.Los feminófilos aceptamos las muestras de amor que se dan entre dos mujeres, dos hombres, entre cuatro o diez, a los travestis, a los que viven en la luna y quieren cambiar el mundo y al resto de la gente que se clasifica a sí misma como “normal” según la cultura occidental. Somos como los datáfonos con las tarjetas de crédito, los aceptamos a todos y les respetamos sus gustos.¿Qué es un feminófilo?Un feminófilo es una persona de bien, que no le hace daño nadie, va a misa cada domingo, ayuda a su prójimo y tiene una moral intachable… ¡Qué carreta! ¿Verdad? Como dicen los gringos, bullshit! (pura mierda). Por más que quisiera colocar en un pedestal a mis colegas, no puedo, porque sencillamente el ser feminófilo no recubre de un halo de espiritualidad.Los feminófilos somos hombres normales y corrientes, que tienen como hobby el vestir de mujer. Del mismo modo que algunas mujeres coleccionan zapatos altos, o de la afición semanal al fútbol de algunas personas. A un feminófilo le gusta vestirse de mujer cada fin de semana para estar en la casa y ayudar a su esposa en los “quehaceres domésticos”, como dicen las señoras. O cada noche, el feminófilo quiere llegar a casa después de un día agitado, tirar a un lado la corbata y ponerse ese vestido que recién compro en Studio F con unas sandalias de tacón 10 pulgadas, con tiritas y bien femeninas.Un feminófilo es un travesti heterosexual. Y le gustan tanto de las mujeres que por eso le fascina vestirse como ellas; las idolatra y se siente realizado cuando puede transformarse y pasa por mujer cuando sale a la calle con una amiga, para disfrutar de la vida desde la perspectiva femenina. Y si esta en Bogotá, el día de sólo mujeres lo aprovecha en todo sentido.Un feminófilo puede vivir en armonía interior sólo cuando se acepta como es, y de esta manera entiende la vida desde la perspectiva masculina y femenina, haciendo que todo fluya de manera natural y equilibrada en su vida. Al feminófilo le encantan la naturaleza, los animales y la mayoría de sus amigos son mujeres, a las que quiere y valora mucho.Un novio feminófilo, hará sentir a su novia la mujer más especial del mundo, porque la ama profundamente y venera en todo su ser, y más si ella sabe de su feminofilia. Generalmente son muy tiernos y calmados. Este novio no tendrá problemas en pasear con su novia todo un día viendo vitrinas y comprándole cosas a ella porque lo disfruta igual o más que ella.Un marido feminófilo entiende cuando su esposa le dice que está gorda y cuando ella lo invita al salón de belleza para un nuevo corte, él gustoso la acompaña. Un marido así busca que su esposa esté siempre a la moda y que su provisión de maquillaje nunca se acabe, ¡igual es para los dos!En lo sexual, el feminófilo comprende que no pude “venirse” así como así. Los abrazos, las caricias, los besos y la seducción tienen un espacio y un tiempo suficiente como para que ella llegue al orgasmo primero, lo suyo viene después. La meta es la satisfacción plena de su pareja. Luego de semejante faena en donde los dos quedan completamente satisfechos, continuará con sus besos y caricias. Él no se volteará para el otro lado de la cama o te dirá “vístete ya” o “ve a prepararme algo de comer que me dio hambre”… él sencillamente te abrazará, te besará la nariz y te dirá “gracias mi amor”.Un amigo feminófilo escucha los problemas sentimentales de sus amigas y les presta su hombro para llorar. Ellas le contarán hasta los más mínimos detalles y sin saber por qué, se sienten tan bien con su compañía. Este amigo es el que las cuida en las rumbas cuando ellas han tomado hasta más no poder. Es el que siempre les dará una respuesta cuando ellas le preguntan una y otra vez ¿por qué los hombres son así… tan perros… tan bruscos… tan guaches?Un feminófilo sufre amargamente cuando no se ha aceptado como es, tiene constantes dolores de cabeza y la ansiedad lo invade por que la fuerza femenina que está dentro de él lucha por salir cada segundo. Por más que no quiera pensar en vestirse de mujer, siempre estará rodeado de mujeres que le recordarán este sublime placer. Al principio, él pensará que se está volviendo marica, amanerado, loca arrebatada u homosexual. Lo peor de todo es que se siente solo y no encuentra ayuda fácilmente, además no le puede contar a nadie por miedo al rechazo, al que dirán y a la burla pública. Su situación es muy difícil y por más que quiera “curarse” no podrá. No hay psicólogo, brujo o poción mágica que les ayude.Pero cuando se liberan y se aceptan, entran en un estado de paz interior que les da la fuerza suficiente de asumir su situación de una manera natural, y solo así es cuando entienden que no son bichos raros y que tienen también un espacio en esta sociedad al lado de los homosexuales, lesbianas y bisexuales.Además, descubren lo más importante, al igual que Colón cuando descubrió América y no es exageración, así se siente. Descubren que no están solos, que hay otros hombres como ellos, con gustos y disgustos iguales. Unos más adelantados, como el marido que ya ganó hasta reinados de belleza con la ayuda de su esposa, su maquilladora personal, o los que todavía no le han contado a su novia por miedo de perderla.Ese es un feminófilo.¿Conoces a alguien que puedas catalogar como feminófilo, un travesti heterosexual y que ama a las mujeres? Déjale saber de este artículo para que sepa que no está solo.Con amor para todos y todas,Jessica
