





Autor:Oscar David Tamayo Gómez
Poco a poco en los últimos años prácticas como el mal llamado “Sadomasoquismo”, el fetichismo, o el actual BDSM, se han ido consolidando dentro del espectro de las nuevas identidades sexuales que los Colombianos han ido adoptando en las grandes ciudades, en buena medida con el auspicio de la globalización, el relativamente fácil acceso a la información, y con la ayuda de las llamadas redes sociales se han ido desarrollando pequeñas comunidades y eventos propicios al desarrollo y difusión de este no tan nuevo erotismo que no encontraba aún su lugar y su modo de expresarse en nuestras ciudades. Dentro de la gama de actividades que van desde fiestas públicas y privadas, paseos, picnics, tertulias, talleres, asados, congresos y hasta festival en el 2012 y la segunda versión de junio de 2013, hay una en particular que quisiéramos resaltar y que ha aportado su grano de arena al desarrollo de las comunidades BDSM locales.
Munch en Medellín
Se trata de los llamados MUNCH, palabra anglosajona que se refiere a un encuentro informal entre amantes de un tema concreto, el equivalente en español sería algo así como una tertulia, pero adoptamos el nombre en inglés porque conservar la tradición de la que partieron estos encuentros.
Y usted querido lector se preguntara quizás, ¿Qué diablos es un Munch? Empecemos por decir que Munch es una palabra foránea que remplazó la tradicional tertulia, ¿Pero cómo y por qué? Aquí se lo vamos a contar.
Y comencemos por decir que Munch, más allá de ser el apellido de un célebre pintor Noruego, se refiere en inglés a la acción de comer ruidosamente. Y esa comelona con bebeta favorece en los “Munch” intercambio y comunicación entre personas que comparten su interés por el BDSM y el Fetichismo en un lugar público. Por eso, más allá que comer y beber, se trata de charlar y conocer personas afines.
Volviendo al caso colombiano, antes de que existieran los Munchs en Colombia como tales, existieron varias actividades diversas, en Bogotá por ejemplo tuvieron lugar varias tertulias que orbitaban alrededor del proyecto “Mazmorra Colombia” y que fueron liderados por personajes de la escena Bogotana como “Kepler” y “Nahjra” entre otros. Estas primeras iniciativas por diversas razones perdieron un poco de su fuerza inicial. En 2012 el concepto de “Munch” comienza a aparecer. Inicialmente en Medellín se organizó en el mes de septiembre 2011una tertulia donde se convocaba a través de diversas redes sociales, en especial Fetlife, el portal comunitario internacional dedicado exclusivamente al universo Fetish/BDSM, este primer encuentro al cual asistieron personas de Bogotá, Medellín y Manizales, y que marcó el inicio de lo que vendría a denominarse posteriormente como Munchs en 2012, y que se instalarían luego en Bogota y Cali, las 3 ciudades de Colombia que cuentan con este tipo de reuniones hoy por hoy.
Munch en Medellín
La dinámica del evento es simple. Se convoca mensualmente en un lugar público estilo bar o restaurante a quienes quieran participar, en el caso colombiano y para fomentar el debate se propone un tema a desarrollar, pero esta es una variación del MUNCH tradicional donde simplemente se trata de encontrarse en un sitio y departir, socializar y tomarse algo, sin tema, sólo por el placer de conocer gente con gustos afines. Es de anotar que el tipo de organización de los primeros MUNCHS fue copiado a su vez del modelo Francés de MUNCH que a su vez proponía socialización y discusión a través de un tema concreto previamente señalado, esa es quizás una especialidad latina, donde las reuniones quizás necesitan ser dirigidas. En las versiones Anglosajonas y Germanas de los MUNCH no hay discusión grupal sobre un tema específico como acostumbramos en Colombia durante una parte de los encuentros. Es de señalar que el fin principal del encuentro sigue siendo simplemente socializar entre amantes o curiosos del mundo del Fetichismo y BDSM de un modo informal y sin la presión de un evento más formal como una fiesta o una sesión. Es por esta misma razón los MUNCH son la puerta privilegiada para aquellas personas que quieren acercarse y descubrir de una forma serena y sin complicaciones este estilo de vida.
Munch en Medellín
Asimismo los Munchs, además de ser principalmente un espacio informal de interacción con personas que practican, les gusta o les interesa el BDSM y el fetichismo, son sobre todo un intento de construir una Comunidad BDSM en Colombia, creando una red de personas de fácil acceso y con visibilidad pública, lejos del estilo fiesta ultra privada, reunión secreta de secta perseguida, cofradía inaccesible o congregación de iluminados, como suele suceder en ciertas ocasiones, pero la escena colombiana no se puede limitar a estas solas manifestaciones, esta es la razón principal de los Munchs. Por ello estos son principalmente estructuras para acoger a nuevas personas interesadas en el tema o a miembros con experiencia que quieran compartir sus vivencias, que van a permitir avanzar y descubrir al neófito de una forma segura, rápida, y sobre todo, tener fácil acceso a otras personas de carne y hueso para la realización de sus fantasías.
Munch en Medellín
Y este lento proceso está hoy rindiendo sus frutos, ya que incluso por algunos medios televisivos se ha expuesto el BDSM a la sociedad colombiana, haciendo ver que estas prácticas son sanas dentro de un marco de seguridad y respeto. Y es por ello que cada vez se está incrementando la aceptación de este estilo de vida o sexualidad alternativa en Colombia.
Munch en Medellín
Por ello si la vista de un par de botas de tacón le acelera la respiración, una fusta lo pone a soñar, un collar lo desvela, la sumisión y la dominación erótica hacen parte de su vocabulario íntimo, materias como el látex, el cuero, el encaje o la lycra pueblan sus sueños, el MUNCH es para ustedes, es la ocasión de venir y compartir con gente real de carne y hueso, de latex y cuero, de cuerdas y cadenas, que compartirá alegremente alguno de estos gustos con usted. No importa de qué lado del látigo usted se encuentre o fantasee con encontrarse, hay que dar el salto y pasarse por uno de los Munch que ya por fin nos ofrece la escena Colombiana en las grandes ciudades, y como nos gusta decir, ponerle por fin rostros o máscaras en cuero reales a esos “Nicks”, “pseudónimos” y nombres de usuario que encontramos a diario en internet.
Munch en Medellín
