













Plasticidad. Movimiento. Sensualidad. Elementos que conjugados con la nobleza de la madera y la creatividad de un artesano enamorado de la figura humana, se convierten en los "Eroticones", arte creado a partir del roble y un sentimiento de lujuria.
Un domingo cualquiera, en una exposición artesanal, Miguel Ángel conoció a las "flacas cubanas", figuras en madera que fueron su inspiración inicial. "Ese mismo domingo llegué a cortar de una vez" y ahí comenzó su colección de lo que más tarde llamaría "Eroticones".
La primera pareja que hizo tenía un pequeño defecto de fabricación intencional, tal vez por el pudor de estrenarse en las lides del arte erótico: la figura masculina no tenía pene. "El pobre estaba cercenado", reconoce entre risas. Más tarde ya estaba fabricando no sólo parejas de hombres y mujeres en diferentes posiciones sexuales, sino parejas de hombre-hombre y mujer-mujer "fue una demanda que me hizo el mismo mercado", dice.
En los Eroticones, la madera no se desperdicia. En la base siempre se utiliza madera reciclada. Algunas de sus figuras están en España, Estados Unidos, Venezuela y Brasil. Miguel Ángel reconoce que hay una parte especial donde siempre se detiene para trabajar... "me detengo siempre en el seno de la mujer, definitivamente hay que sobarla mucho para que quede perfecta".
