Zeus: Un laberinto bizarro
Con la creación de mi perfil acá en guía cereza, abrí mis ojos a un mundo de sensualidad y sexualidad, que no pensé fuera de tan fácil acceso, y lo primero de lo que mi deseo se antojo fue de participar en una sesión de sexo en grupo. Sin embargo por el circulo social en el que me muevo era complicado y casi imposible que mi novia aceptara una propuesta de esa índole.
Una fría tarde bogotana, transitaba por la carrera séptima, estaba cerca al teatro Jorge Eliecer Gaitán, entre el tumulto de personas, que como yo, deambulan por ahí; alguien se me acerco. Repartía unas tarjetas pequeñas algo coloridas, me ofreció una, pero yo dude en aceptarla, sin embargo no tuve mayor tiempo para rechazarla.
De una manera disimulada la fui leyendo poco a poco, decía algo como “internet, cabinas separadas, masajes eróticos y los viernes y sábados fabulosas fiestas swinger. Todo en el laberinto de Zeus”
Me llamo tanto la atención que me fui discretamente a buscar la dirección, logré identificar dónde estaba ubicado, intente entrar pero eran no mas de las 5 de la tarde y me dio mucha pena.
La tarjeta quedó grabada en mi mente, y la curiosidad por conocerlo era creciente, claro si iba a ir debería ser un viernes o un sábado, pero esos días escaparme de mi novia era casi imposible, invitarla sería causal de tarjeta roja.
Por fin se llegó el día, un viernes logré desmarcarme con la excusa de ir a visitar a mis padres, llegue temprano por demás. Al entrar un fuerte olor a sudor, y humor de muchas personas, unas escaleras algo empinadas, una puerta de acrílico azul descompuesta; una barra pequeña y desgastada, adornada por un televisor con una película porno, un espacio bastante estrecho entre la pared y la barra.
A un lado de la barra estaban dos tipos de unos 45 años, tal vez, y una señora de la misma edad, ella muy ligera de ropa (al parecer la dueña del lugar). Tímidamente pedí una cerveza, pensé que iba a ser costosa pero estaba equivocado. Botella en mano y aun con mucho susto me aventure a recorrer el lugar.
Me di cuenta el por que era laberinto, un corredor oscuro con cabinas unas con computadores y otras con televisores eran la primera parte del camino. Luego un baño mixto y un giro, allí una habitación mas grande con algunas sillas en las que habían sentados dos tipos viendo pornografía. Yo observaba a todos y todos me observaban a mi.
Enseguida descubrí un salón un poco más amplio con pocas sillas y una rokola, adentro estaba una muchacha gorda que vestía un saco rojo pero de la cintura hacia abajo solo la acompañaba una diminuta tanga que se perdía en ese tremendo culo que tenia aquella gordita. Traté de no ser tan explicito con mi mirada, pero llamó la atención, no lo puedo negar.
De repente uno de los tipos de la entrada y la señora ligera de ropa llegaron al salón y al ritmo del reggaetón ella inicio a bailar, y se soltó el sostén, las tetas propias de su edad cayeron y paso alrededor del salón dejándonos besarlas a todos quienes allá estábamos, incluso la gordita en calzones.
Luego de la primera cerveza me atreví a ir a le tercer piso, allá encontré una terraza, que pensé solo era para fumar, y tres habitaciones más, una mucho más oscura que el resto. Poco tiempo después descubrí que ese era un sitio para los gays y travestis; y aunque respeto sus tendencias sexuales a mime gustan solo las mujeres, por eso no regrese por allí.
Volví al salón principal, ya habían llagado algunas parejas más; me impresionaba ver la diversidad de personas que fueron llegando. La primera pareja estaba compuesta por una señor y una señora que ya superaban los 50 años de edad, y al llegar saludaron efusivamente a los aparentes dueños del negocio.
Luego llego una pareja un poco más joven, sin embargo ella tenia el aspecto de una mujer “nerda” con gafas gruesas, maquillaje y un largo gabán violeta, me atreví a sacarla a bailar y al hacer el comentario del gaban me dejo ver la diminuta minifalta que tenía por debajo, pero nunca la logra ver sin el gaban.
A pesar de que acá muchos relatos hablan de mujeres de ensueño, debo reconocer que allí todas eran mujeres normalitas, de las que vemos en nuestras oficinas, universidades etc.
Un poco más tarde llego una pareja mas, ellos eran los de mejor estrato socioeconómico aparentaba,ambos tenían unos 35 años aproximadamente; de todas eran quienes más elegante vestían, ella tenía una blusa blanca hasta el cuello, una falda corta y un leguis. Pero al sentarse se transformo:la blusa se desabotono lo suficiente como para que su sostén negro fuera evidente, el leguis desapareció y me di cuenta que la falda era mucho más corta de lo que parecía.
Me tomé un sorbo mas de cerveza y me anime a sacarla a bailar, aun tímido, de a poco inicie conversación, hice muchas preguntas que curiosas que amablemente me respondió, repetimos baile y ya con mas cervezas en la cabeza yo fui mas atrevido, metí mi mano debajo de su falda y sentí un hilito delgadito que me emociono mucho.
Cansados del baile y la risa nos sentamos un poco, pero ella era la mujer mas solicitada de la pista, bailaba con su acompañante y otro pelado; entre los tres nos la turnábamos. En algún momento ella resulto sentada a mi lado dándome la espalda mientras hablaba con su esposo, mientras tanto yo metía mi mano debajo de su falda. Ahí entendí donde estaba metido.
De repente los perdí de vista y decidí ir a tomar aire a la terraza de fumadores, subí y vi a esta pareja. Ella estaba recostada contra la baranda y pensé que el la abrazaba, pero a medida que me acercaba me daba cuenta que no la abrazaba, que había un movimiento pélvico, ella tenía la pequeña faldalevantada, y se oía el golpear de las pieles.
Mi excitación aumento y me fui para donde ellos, sin preguntar le agarre las tetas, muy bien cuidadas para su edad, también subieron el otro pelado que bailaba con ella y un mirón más. El otro pelado de una saco su pene y yo no corto ni perezoso hice lo mismo. Al mirón ella no lo acepto y le toco tener la puerta de la terraza para que no llegara nadie más.
El marido aun la penetraba yo le chupaba las tetas, y ella le chupada el pene al otro pelado, yo reclame mi turno, ella me atendió con honores se lo metió en totalidad a la boca, lo chupaba con maestría. De repente hizo una pausa dejándome iniciado, para decir: “tienen condones” y hasta ahí me llegó la dicha, no llevaba ninguno.
El otro tipo si se lo puso y desplazo al marido y la clavo, mientras tanto el marido descargaba su semen en una mata de la terraza y mi pene continuaba en su boca, y en medio de mi novatada y mi excitación no quise venirme en su boca, se lo saque y deje mi leche en el piso.
Así termino mi primera experiencia swinger, no supimos nombre, no dimos las gracias, no nos despedimos. Cada uno bajo por su lado sin remordimientos ni culpas. Estoy esperando la oportunidad para regresara este bizarro pero excitante sitio.
