Por: Juan Camilo Agudelo - Periodista The Site - GuiaCereza.comIlustración: Cristina Mesa, exclusivo para THE SITE Magazine y GuíaCereza

Siempre me preocupó la banda sonora de la vida, y sin ser un melómano consagrado me he inquietado por la música en todo instante; obviamente los momentos de cama no han sido la excepción, por eso creo firmemente que para un buen revolcón es indispensable escuchar buena música, inspiradora, sexual y atrayente. Bien pensada, pero sobretodo que logre poner a tu pareja a moverse inconscientemente con acordes sensuales y beats místicos y apasionantes.
Por eso y para tratar de olvidarme del problema musical a la hora de entrar en el verdadero ritmo, decidí recopilar una colección personal de canciones que sirvieran de antesala y que le pusieran al acto del amor un sabor frenético y armonioso.
Cada compilación que fui construyendo, era un regalo para mi pareja y en un acto casi de indemnización (o tal vez de disculpa) recibía como premio la comprobación de que la música es sustancial en los asuntos del sexo.
Con el tiempo, las colecciones se volvieron famosas entre las amigas de mi novia, quienes solicitaban con ansias una nueva edición de eso que denominé: "Música para tirar con ritmo" .
Buscar frecuencias que influenciaran el comportamiento a la hora de entrar en acción, me dio la posibilidad de ahondar en extraños ritmos y experimentar sensuales melodías. No puedo negar que en estas tramas para tratar de calentarle algo más que el oído a mi pareja, las innumerables tendencias de la música electrónica me facilitaron las cosas.
Ritmos de lounge, dance, funky, house music, algo de trip-hop, voces sensuales en canciones de rhythm and blues, el relajo del reggae, el compás del chill out y hasta algo de buen rock en español, fueron mis ingredientes de seducción auditiva para descubrir en la música el verdadero sabor del sexo.
Lo importante es el 'tumba´o'
Pero como sé que en el tema de la música hay que ser cauto, no mencionaré nombres de grupos o temas específicos, lo importante es lograr que los sonidos provoquen e inciten en esos momentos altamente eróticos.
Siendo sólo un aficionado, pretendo decir una vez más que la música es una fuerte arma de seducción, que logra hacer un puente entre el terrible silencio y la meta esperada: un buen gemido.
Como los gustos son infinitos y todo en el sexo tiene su tiempo, tómese el trabajo de preparar para su próximo encuentro unas buenas canciones con diferente carácter rítmico. Suba y baje por la cadencia de los compases acelerados y trate de aligerar la respiración. Luego, provóquele a su pareja un bajón corporal con canciones suaves custodiadas con voces femeninas y haga que el cuerpo baile al mismo compás, precipite las sensaciones y trate de pensar en el otro haciéndolo sentir la música como motor de satisfacción.
Separe unos compactos y deje que los sentidos compongan acordes y solos de placidez. Con el tiempo podrá comprobar cómo mientras hace el amor, su pareja lo mira con un condicional deseo musical.
