Vaginas al rojo vivoPasando a la sección de succionadores vaginales, la variedad es menor, ya que por regla general las mujeres prefieren estimuladores de clítoris o vibradores con forma fálica, pero haberlos, los hay.En sex shops tan selectos , hay de decenas de seccionadores de varias pintas formas y distintos tamaños para la vagina, hay pumps para las tetas (que funcionan básicamente como los del pene, aumentando el tamaño y el placer a la vez), para los pezones, para el ombligo, para el clítoris, para las nalgas e incluso para la lengua.Tenemos, por poner un ejemplo, el fantástico Magic Pussy Pump, una alhaja made in Hong Kong que, gracias a su pera manual, succiona la vagina tan bien como el más experto amante, llevando a su dueña más allá de las fronteras del multiorgasmo y aumentando el tamaño, la lubricación y la sensibilidad de la vulva, que acaba convertida en una cosa roja e inflamada.Incluso han surgido híbridos que mezclan distintas funciones en un sólo artefacto, como el Penetrating Clitoral Pump que, según dice la publicidad, "penetra como un hombre, chupa como una mujer y vibra como un consolador". Tres funciones distintas para un succionador verdadero y definitivo, sólo para mujeres que anden buscando nuevas y extraordinarias sensaciones.

Pump porno
Los fans de los succionadores tienen todo un subgénero pornográfico consagrado a su peculiar obsesión, con cientos de productoras de fotografías y películas, revistas y webs como Female Pumping, dedicada a divulgar y fomentar el uso y abuso de los succionadores femeninos, que son probados por sus modelos ante las cámaras. "Un conejito succionado se pone todo mojado" es su lema.
Pero los más genuinos fetichistas de los succionadores, tienen su paraíso en Vaginal sucker, una firma especializada en rodar pornografía en la que “lujuriosos tipos satisfacen a sus cachondas compañeras con máquinas generadoras de vacío” (en sus propias palabras). En las impactantes imágenes, no aptas para todos los estómagos, pueden verse penes de tamaños descomunales penetrando vaginas hinchadas, venosas y rojas debido a un exceso de succión.
Muchos fanáticos de la succión van más allá del placer y convierten su vicio en una práctica que roza el sadomasoquismo, coleccionando los distintos modelos, modificando sus cuerpos permanentemente a golpe de pumper sin miedo a las posibles consecuencias que ello pueda tener para la salud.









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