
No voy a dármelas de macho cabrío, de conquistador y galán tumba locas... De hecho, soy más bien feo (La imperdonable huella del acné y la falta de una buena temporada en el gimnasio tienen su efecto). Sin embargo; todos tenemos algún tipo de encanto y la gracia verdadera está en saberlo explotar.
Me voy a describir rápidamente: Alto (Supongo, mido 1.80), no soy gordo, más bien soy "fuertecito" (O sea, trozo), cabello largo, lentes (Pinta de intelectualoide universitario, ya muy trillado por cierto) y tengo una cierta habilidad para expresarme muy politiquera (Si no sé, me lo invento pero no pierdo, a lo sumo empato) que me hace quedar muy bien delante de la gente (Full mosquito muerto pues). Esto anterior no es porque esté de levante en este blog, es porque es menester mencionarlo para lo que sigue.
Ese combo de persona, acompañado a una buena memoria para citar en el momento adecuado frases de autores desembaladores: Benedetti y Wilde sobre todos los demás a mi parecer (Qué hijueputas frases más poderosas para endulzar oídos, ganar discusiones y alegar) lo convierten a uno en una bomba para una niña de colegio con una sobredosis de hormonas corriendo por su cuerpo.
Llegamos a lo que quería tocar en este blog: La inocencia. Para una niña de 15 – 16 (Ya tengo 21 y todavía jodo con esas edades porque es “normal”) uno es un “Dios inmaculado e inalcanzable” porque uno conoce la ciudad, tiene pelo largo, un tatuaje y “¡Oh Por Dios!” es Universitario y ya conoce el mundo… Combo que no sirve mucho a la hora de tratar mujeres con mundo, el cerebro despierto y las neuronas activas (Sin ofender a nadie) y supongo que es por esto que muchos hombres (Y tristemente me toca incluirme en ese grupillo) viran su atención a las menores ya que en muchos casos, las contemporáneas... Nada e' nada.
Pero hace unos 6 meses, enrollado en una situación con una niña de esa tierna edad, me puse a pensar hasta qué punto es verdaderamente justo que uno, siendo un mamón aprovechado de la situación, termine en la cama con una mujercita (Pues llamémoslas así como para que no se vea muy pederasta, pero al final de cuenta siguen siendo niñas) que está esperando que uno sea el ángel que les dé alas para que vuelen… Tomadas de la mano de uno porque ahí es donde entra lo más delicado... Al menos a mí me entregaron no solo las piernas sino también el corazón.
Es fácil engatusar a una niña sin experiencia, más aún con las frases de cajón adecuadas, pero hasta qué punto es justo con ellas y con uno mismo. Podrán decir que “Eso es normal” o “Eso les da experiencia pa’l futuro” pero eso no justifica o reduce de alguna manera la culpa de quitarle a una niña su “Inocencia” (Sí; yo lo sigo viendo así por más romanticón, cursi o pasado de moda que lo puedan ver) por hobby, porque esté muy linda o por lo que sea (Diferente a amor, claro está).
En mi caso (Y no intento hacerme quedar bien) la diferencia de edad no ha sido tan drástica (5 “añitos”) pero tengo amigos y conocidos que siendo contemporáneos a mí (Incluso un año mayores) han salido con NIÑAS de 13 buscando lo que ya sabemos que estaban buscando.
Hablando de temas que no me competen porque lo mío son las matemáticas, se supone que evolucionamos para eso (Los hombres) devorarnos toda florecilla que salga en el camino intentando esparcir nuestra semilla en pro del crecimiento de la especie y no se puede negar que la parte instintiva pesa y nos pesará mucho (Y NO pretendo que sea removida por completo de la conducta de los hombres, porque NO pienso removerla de la mía ya que la considero extremadamente necesaria en muchos aspectos)… ¿Hasta qué edad es “normal”?... Se supone que es castigable con menores de 14 años pero, ¿hace falta de una carga legal para que respetemos la niñez (Sí, porque enfatizo de nuevo… Una niña puede que menstrúe pero eso NO la hace mujer en la cabeza)?... Y la tradicional pregunta... Cuando sea padres, ¿qué van a pensar de sus hijas cuando se metan con personas considerablemente mayores siendo ellas aún niñas?
En fin; ya revoloteé mucho. Nada más quería dejarlo plasmado en alguna parte y ya…
Gracias al desparchado lector que se tome la molestia de leerme.








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