En entradas de blogs anteriores he hablado de algunas técnicas que ayudan a que tu encuentro sexual sea muy bueno, sobre todo el primero ya que el primer encuentro sexual puede convertirse en algo muy favorable o por el contrario tu tumba,a veces para medir que tan bueno es ese primer encuentro sexual, utilizamos indicadores como: cantidad de orgasmos, fuerza de las embestidas pélvicas, velocidad de las mismas, tiempo de duración etc…
En una ocasión tuve sexo con una chica quien conocí en un chat, para esa ocasión no planee nada, no tenía ni la más mínima intensión de tener sexo con ella ese día, ni siquiera llevé dinero suficiente para el motel y la tremenda arrechera nos llevó a terminar haciéndolo en un lote abandonado. Fueron algunas horas de caricias, muchas situaciones en las que corríamos el riesgo de ser pillados y tan solo dos minipolvosde menos de 2 minutos cada uno, ese día me di cuenta que esa chica era una ninfómana, totalmente insaciable, ella misma me dijo que cuando tiene sexo se enloquece y le dan ganas de mas y mas y mas, imagínense ustedes echarle un minipolvo a una ninfómana, pero contrario a lo que uno pensaría ella al final me dijo: corto pero sustancioso que aunque ni se vino y quedó empezada, era según ella de las mejores experiencias que había tenido en su vida más que todo porque nunca había estado tan arrecha y nunca cada segundo había valido tanto, esa primera vez dio pié a muchas veces, en nuestro último encuentro tuvimos sexo bastante fuerte por casi una hora parando solo para cambiar de posición, al final ella que siempre me pedía más, me dijo que ya era tarde y se tenía que ir, al hacer el balance final, ella me dijo que aunque sintió varios orgasmos en esa ocasión, ninguno de nuestros encuentros sexuales se podía comparar ni un poquito con el primero que para ella es de los polvazos de su vida.
De otra parte en mi primer encuentro sexual con una chica muy especial para mí, nos encerramos quizá unas ocho horas en un motel, el resultado final de esa experiencia fue que ella quedó con una tremenda tristeza, un inmenso vacío, un dolor en su vagina por algunos días, una desilusión por varias semanas y la plena convicción de no querer volver tener algo conmigo, ese día se terminó todo, nunca pensé que un mal polvo pudiera afectar tanto a una dama y causar tanto sufrimiento como el que ella sintió por no ser lo que esperaba, es lejos el peor polvo que una chica ha recibido de parte mía y me causó mucha tristeza saber que le proporcioné una de las peores experiencias en la cama a una persona a quien quiero mucho tambien lo mucho que sufrió por esa experiencia desagradable y todo lo malo no tiene que ver con el rendimiento sexual, ni con las técnicas amatorias, ni posiciones, ni cantidad de polvos, ni fuerza de las envestidas, el cuento es muy diferente, fue no bailar con ella ya que todo el tiempo pensé que sería feliz si le daba mucha verga y en la mayoría de las ocasiones me centré mucho en mi y en hacer lo mío. Por pretender hacer algo bueno, terminé haciendo todo mal pero entre tantos, mi mayor error fue no bailar su mismo ritmo mientras hacíamos el amor así que para ilustrar de una mejor forma esto, voy a contarles una historia feliz en la pista de baile , creo que eso muestra lo que se debió haber hecho y no se hizo.
Hace varios años conocí a una chica Alemana, ella llegó a mi ciudad a trabajar en una fundación con el fin de empaparse de la cultura, de vivir lo que es la vedara Latinoamérica y conocer esa verdadera Cartagena que muchos Cartageneros no conocemos.
Ella me comentó que tomó clases de salsa en una Academia de bailes tropicales en Alemania, entonces la excusa para invitarla a rumbear fue una transferencia de conocimiento. En la pista ella empezó con sus enseñanzas tomándome del brazo y ubicándolo en la posición adecuada, los tiempos se marcaban según un bit mental que indicaba los cambios de posiciones al uno, dos , tres, cada pase tenía un nombre y una serie de etapas, en realidad me confundí un poco con esa serie de pasos, a veces me decía vuelta con brazo izquierdo al paso tres y regresamos al dos, media U, y el X y lanzas el poder, con la U y las defensas te tiras en barra, arriba, abajo, adelante, media U hacia atrás, X, Y, Z y haces la fatality, me sentía en el juego de video Mortal Kombat y me enredaba a veces por no entender las secuencias. Pude medioacoplarme luego de ver como se movía e imitar sus movimientos, estos eran bastante rígidos, nuestros cuerpos estaban muy separados y solo entrabamos en contacto por las manos.
Aunque ella sabía muy bien lo que hacía y lo hacía de manera magistral, faltaba el sabor latino para poder sentir que verdaderamente estaba bailando, sentía que hacia algo muy técnico, muy preparado, tanto que más que en un baile parecía una perfecta coreografía militar de la Alemania nazi, ella se sabía tantos pases de salsa prefabricados que me sorprendió.
Ella estaba muy avanzada en la parte básica y de fundamentos, muchísimo más que yo, pero le faltaba el modulo de salsa con sabor, el cual empecé a enseñarle, le dije entonces: olvídate por un momento de todo lo que sabes, es mejor que empecemos sintiéndonos, bailemos a lo Cadtagenero, bien pegadito, la cadencia de tus pasos no serán las del bit de la música, serán del bit de la interacción de cada parte de nuestros cuerpos, bailaremos cachete con cachete, pechito con pechito, ombligo con ombligo y nuestras piernas se moverán como una sola, es importante sentir tus piernas y que sientas mis piernas en cada paso, seremos dos siameses que nos uniremos en la pista de baile.
Bailamos de la forma más básica, más sencilla, nada de pases geniales que llamaran la atención del público, en ese momento puede sentir por primera vez que su cuerpo ya no estaba en esa rigidez militar, sus músculos se relajaron, su cuerpo se tornó suave, su piel se sentía deliciosa, ese día nos la pasamos bailando, integrado de a poquito sus técnicas pero sin dejar en ningún momento de sentirnos.
Salimos de rumba en muchas ocasiones, en una de esas, estuve con ella en una disco en la que me encontré a un amigo del cole, famosísimo por ser excelente bailarín, cuando él me vio bailando con la Alemana, se me acerco y me solicito primero le diera permiso para bailar con mi pareja y segundo que le tradujera a su idioma que él quería bailar con ella, entre risas le dije en mi español cadtagenero: mi amigo quien baila genial está admirado con lo bien que bailas y quiere bailar contigo, ella emocionada accedió a esa petición, bailaron tal vez unas tres canciones, verlos fue algo genial, al final se me acercaron y mi amigo sorprendido me dijo: gracias vale mia, esta chica puede que tenga pinta de extranjera, puede que tenga un acento extranjero pero tiene más sabor latino que tu y yo juntos, no puedo creer que sea Alemana, tiene más sabor que cualquier Cartagenera, mi amiga se puso muy feliz al escuchar esas palabras y le dio las gracias acompañadas de un fuerte abrazo a mi amigo del cole, luego me dio las gracias a mi y en su abrazo dejó salir algunas lagrimitas.
Luego de ese momento tuvimos una tertulia en la que el tema central era precisamente esa experiencia, buscábamos concluir que era lo realmente importante para una buena bailada de salsa y ritmos tropicales, la conclusión fue la siguiente:
El ser excelente bailarín y conocer las mejores técnicas aprendidas de las mejores academias de salsa no te garantiza que al final del baile te darán ganas de darle un abrazo a tu pareja y agradecerle por disfrutar de un baile tan bueno, para esto se necesita que independientemente de quien baila mejor, la intensión no sea demostrar cual de los dos es mejor bailarín sino en buscar la manera de acoplarse, de sentirse, de que no sea necesario hablar ni hacer señas para entender que tu pareja quiere dar una vuelta o quiere hacer algo especial, que solo la manera en la que sientes la interacción de los cuerpos te muestren que se desea, que esa persona capte tus deseos de la misma manera o bueno si te sientes bien siguiendo al otro pues continuar así pero disfrutarlo, frenar un poco si sientes que el otro se pierde en los pasos o si el uno va por un lado y el otro por otro lado, bailar lento cuando se necesite, bailar rápido cuando se sientan acoplados y preparados para hacerlo, bailar cada uno en función de que el otro sea quien disfrute y se sienta feliz. Los bailarines de exhibición bailan tanto que al final casi que bailan solos y la pareja solo ve al otro bailar y se pierde la esencia del baile que es compartir, que es comunicarse a través de la música y del movimiento de sus cuerpos.
En el sexo como en el baile el mejor indicador no es que tantas posiciones te sabes, ni que tan bien haces sexo oral, ni cuantos orgasmos eres capaz de producir, ni cuando tiempo duras, ni que tan bueno lo meneas, ni cuantos polvos te echas, ni que tan grande lo tienes, ni que tan estrecha es su vagina, ni las diferentes técnicas amatorias que conoces para procurar placer, lo realmente importante es lo que se siente al final de la faena sexual, si ella está feliz y quiere volver a estar contigo así solo le hayas echado un minipolvo de menos de dos minutos en el que ni se vino entonces lo hiciste bien, si por el contrario a pesar de compartir durante muchas horas no logras que ella quiera volver a estar contigo entonces no dudes que es un mal polvo. Hay cosas que te muestran que vas por mal camino y no son precisamente tus talentos en las artes amatorias ni los minutos que has mantenido tus fuertes envestidas sino que tan distantes sientes tus pasos de los de tu pareja, para ello lo más importante no es concentrarte en tu rendimiento sexual ni si te ves bien el espejo o si la luz te favorece, lo que de verdad importa es que sientan que están bailando juntos y no cada uno por su lado queriendo lucirse haciendo lo suyo, a veces una persona es demasiado pasiva y le gusta dejar que el otro la domine totalmente, allí tenemos claro que es uno de los dos quien marca el paso, pero en otras ocasiones se da que ambos son pasivos o dominantes por tanto es importante intercambiar los roles en el momento adecuado, es decir; permitir que tú domines en el momento en el que sientas que llevas el control de la situación y la mayor carga pasional pero también permitirle al otro marcar su paso y leerlo a través de su cuerpo, de sus ansias, entenderse sin hablar tanto y sin usar tantas técnicas, dejar que sea el cuerpo el que hable, el movimiento de las piernas, los gemidos, los besos, sus contracciones involuntarias, el incremento o disminución de la respiración. Si necesitas acomodarte mucho y salir con el uno, dos, tres, es porque algo anda mal y necesitan bajar el ritmo para acoplarse y luego seguir el paso, solo cuando ambos se sientan que están bailando el mismo ritmo, la misma canción y al tiempo es porque las cosas van fluyendo de manera natural y vas por el camino adecuado.
Lo que verdaderamente importa es que al final sientan que ese encuentro los llenó de alegría de sentimientos lindos, de seguridad y de motivos para querer otro encuentro en donde sigan compartiendo lo bien que bailan JUNTOS, ese es el mejor indicador de buen o mal polvo.








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