En esta ocasión no les contaré una historia, solo les dejaré una canción y una serie de reflexiones acerca del tema central de la canción.
Al terminar una relación, siempre queda una tristeza, una tristeza por el adiós pero; ¿qué pasa cuando ambos se dicen adiós, en el momento en el que más se quieren? .
Se dan el adiós precisamente porque se quieren, porque el quererse es un peligro, porque a uno de los dos o a ambos no les conviene, porque hay otras personas a quienes no quieren hacerles daño, porque la razón dice que si continúan queriéndose como se quieren, se querrán más y será más difícil terminar algo que se debe terminar en algún momento.
Eres capaz de dar el adiós porque quieres mucho a esa persona, porque quieres que todo en su vida esté bien. Sabes que esa persona te da un adiós porque te quiere, porque quiere cosas buenas para ella y para ti, y siente que a su lado todo se tornará terrible, o simplemente las condiciones no están dadas para continuar y es justo que ambos sigan con sus vidas.
Es una tristeza rara, no es esa tristeza que queda porque las cosas salieron mal, es por el contrario; una tristeza que queda porque las cosas salieron bien y querías mas de eso tan bueno, esa persona que te sabe a tamarindo, es un dolor dulce, no es del todo agrio.
La parte dulce queda porque sabes lo mucho que te quiere esa persona, y a pesar de que en la realidad no todo fue ideal y eres consciente de que vivieron momentos feos, peleas, y demás, todo eso queda reducido por la grandeza de las cosas bellas y prácticamente se convierten en instantes que se borran de tu memoria, te cuesta recordarlos, solo tienes en cuenta aquellos momentos malos que luego llevaron a otro muy feliz, en cierta forma son momentos malos no tan malos porque gracias a ellos, algo muy lindo pasó. Tu historia se convierte entonces en el amor perfecto, en ese amor de novela que hasta los hombres soñamos con vivir. Esa, es la mágica historia de amor que guardas con mucho cariño en ese cofrecito ubicado en los rincones de tu alma donde guardas lo más hermoso.
La gente te ve triste, algunos(as) quieren consolarte, pero en verdad no necesitas el consuelo de la gente, ellos deben estar felices por ti, porque a pesar de la tristeza todo terminará bien, a pesar de tu dolor estás mejor que aquellas personas que no saben lo que es saborearse un dolor.
Ese dolor que sientes inicialmente es en realidad un tamarindo que no fermentas para luego emborracharte y tener el peor de los guayabos, es un tamarindo con el que haces jalea, guardas esa jalea en tu corazón y con el tiempo la parte agria se va perdiendo y solo queda ese dulcecito que te hace recordar que alguien muy importante para ti te ha querido y te ha amado con el corazón y que esa persona donde quiera que esté, tendrá una jalea de ti en un rincón muy especial de su alma, esa jalea que a pesar de los años que pasen y a pesar de la distancia, siempre podrá dibujar una sonrisa en su rostro, una sonrisa y solo sonrisas, nada de lágrimas porque estas ya se fueron con el tiempo y solo quedaron las cosas bellas.
Sé que me entienden aquellos que han tenido un amor imposible, un amor de verano o que fueron las circunstancias y no la carencia de los sentimientos ni la magnitud de las embarradas, las que llevaron a que se terminara todo lo bello.








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