Algo no humano no me permitió obtener su cariño.
Me impresionó suforma de vestir; era algo rara, algo extraña, pero con estilo original, algo me decía que en ella encontraría cosas interesantes, aún no sabía que era, pero lo quería descubrir. Cruzamos algunas palabras y me di cuenta que mis presentimientos eran ciertos.
Ese día, iría a una fiesta con poca gente, en un lugar cerca de la playa. Ella estaría allí, mi corazón latía con la emoción del encuentro, era mi oportunidad para que cayera derretida en mis brazos. La miré a los ojos, esos ojos algo hundidos por su delgadez, la invité a bailar música tropical, apreté su cuerpo contra el mío, y una emoción se apoderó de mi, nuestras cuatro piernas, pareciera que fueran solo dos, que estuvieran pegadas, amarradas por ese sentimiento que me embargaba, acariciaba suespalda, sentía su piel, mi corazón palpitaba fuerte, no sé si ella sentía los latidos, pero estos eran como un reloj de esos antiguos que suenan con el segundero, que suenan como una gota de agua que cae en el silencio, a pesar de la música a alto volumen, yo los sentía, también sentía el temor de que se me notara el hambre por aquello de que: “quien muestra el hambre, no come” y yo ansiaba comer, no necesariamente ese día, sino algún día, el que fuera el adecuado. Quería probar ese manjar, ese plato extraño lo quería tener en mi mesa, no una, sino montones de veces.
El calor de su cuerpo estaba a punto de hacerme temblar, mi mano bajaba poco a poco hasta acercarse a ese trasero plano, de repente sentí temblar mi mano, sentí vibrar esa parte de su cuerpo, sentí en ella, como tembló todo toda su delgada y frágil humanidad. Su estado de ánimo cambió, no la sentí tan tranquila, tan cómoda, ya no bailaba igual, era como si quisiera que la música acabara,su desespero hizo que el tiempo que yo quería detener, pasara un poco más rápido.
Al terminar la canción, ella salió corriendo a un rincón, su mirada se iluminó alsacar del bolsillo trasero de su jean blanco, ese aparato que además imprimió en su rostro, una sonrisa metálica, esa sonrisa que yo no pude sacarle, esa sonrisa que no era mía y que nunca lo sería. El resto de la noche intenté acercármele pero el blackberry opero como una muralla que no solo la alejó de mi, también de todos,ellase había tomado una foto conmigo y la había publicado en su facebook, pensé que yo era importante para ella,pero me di cuenta que era másimportante decirle a sus contactos, que estaba en una rumba buenísima. No era una persona quien se había adueñado de ese ser tan maravilloso, eran montones, tenía muchos contactos en las diferentes redes sociales, el msn, el chat blackberry,Gtalk y el resto del paquete de su plan blackberry.
Esa noche me sentí triste, con ganas de vengarme del aparato ese, que ocurriera un accidente y alguien sin querer queriendo, derramara licor sobre él, pero la vi tan concentrada escribiendo, tan feliz, que seguro la ausencia de su amado, ocasionaría una tristeza que solo cesaría cuando por fin volviera estar al lado de aquel que estaba antes y ahora, de aquel que no permitiría que yo entrara a quitarle lo que era suyo.
Desde ese día comprendí que hay mujeres que tienen una relación intima con el blackberry y un hombre, solo será el otro, el plato de segunda mesa, aquel a quien ella no puede amar porque primero estará el blackberry, de la misma forma hayotros aparatos o seres no humanos que se impondrán por encima de los hombres o de las mujeres y harán que sea difícil encontrar un espacio en su corazón.
Les dejo una canción que me la recuerda y a pensar del tiempo aún me hace sentir triste: 🔗








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