Quiero contarles que me decidí a darle este regalo a mi esposo, pero especialmente a mí, puesto que quiero empezar a romper con los roles que me impone esta sociedad que lastimosamente es experta en encasillar a las mujeres en dicotomías: buena - mala, fea - bonita, santa - puta, esposa – amante, entre muchas otras, sin permitir que las mujeres transitemos de extremo a extremo explorando por los intermedios.
Estoy de acuerdo con el comentario que hizo Ladoncella que dice que “ahora vamos a ser más putas en la casa y damas en la calle”, y sobre todo me gusta la invitación que hace a que más mujeres se atrevan a dejar la mojigatería para transitar por esas dicotomías.
Yo, en un solo día puedo ser ama de casa, profesional, estudiante, amiga, hija, compañera, amante. Todos estos, se podría decir que son los roles tradicionales de una mujer; pero además en el mismo día puedo pasar horas enteras encontrándome conmigo misma, acariciando mi clítoris todo lo que me da la gana, imaginándome no solo a mi esposo y su deliciosa verga sino que también me imagino como chupo otras vergas distintas a la suya; me imagino que estoy con otros hombres mientras él me observa y se derrite al observar cómo me culean; o me acaricio mi clítoris mientras imagino cómo le chupo las tetas una nena mientras le meto mis dedos por su vagina y su culo para provocarle un delicioso orgasmo.
Pero además de las fantasías que puedo tener en mi soledad, también he compartido con mi esposo la experiencia de ir juntos a bares swinger en donde hemos culiado frente a muchas personas antojando a las mujeres de su deliciosa verga y antojando a los hombres al ver cómo me gusta que me clave, que me muerda, me agarre del pelo y que se venga encima de mí… por ejemplo, en una de estas idas, compartimos juntos la delicia de hacer un intercambio de parejas y les digo que fue delicioso ver cómo mi esposo se excitaba al ver a esa delicia de mujer que teníamos en frente: una mujer espectacular con un culo y una tetas hechas para morder y chupar y un tipo divino con unas ganas inmensas de montarse en mi. (Luego les narraré con más detalle esta experiencia).
En fin, describo todo esto para darle a entender a algunos hombres que en ocasiones pueden ser más mojigatos y más doble moral que cualquiera, que explorar mi cuerpo o encontrarme con otros cuerpos junto con mi esposo, no me hace ser menos profesional, ni menos ama de casa, ni menos santa. Por el contrario considero que engrandece mi ser como mujer, en la medida en que no soy ni lo uno ni lo otro. Soy como cualquier otro ser humano: una mezcla ternura, erotismo, masculinidad, rabia, sabiduría, pasión, egoísmo, creatividad, espiritualidad, miedo, serenidad, lujuria, feminidad, entre muchas otras cosas, lo cual me convierte en una encantadora mezcla de posibilidades, que no quedan concluidas o inmodificables sino que simplemente están ahí para reinventarme cada día.
Y en defensa de las Putas les comparto esto:
La Historia de la marcha de las putas
Att,
Gata








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1 comentario
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login EntrarHola. Buen punto de vista, para tenerlo en cuenta. ricr