En el momento de publicar algo sobre mi para el perfil de ésta página, me encontraba recién separada y bastante cachonda en mi condición de soltera. Veía en mi futuro una avalancha sexual en la que pensaba descargar todas mis frustraciones y jugar un poco a la dominatriz, desapareciendo a la mañana siguiente. Un par de besos y agarradas de culo fueron y vinieron en el transcurso de unas noches que se fueron tan rápido como segundos, a medida que cambiaba mis proyectos de diurnos a nocturnos.
En una de aquellas jornadas, me decidí a mirar a los ojos al sujeto que venía siendo mi amigo hacía un par de años. Fuí directo a su beso con unos tragos encima, sin ningún motivo especial. Quería que me metieran la lengua a la boca, supongo. Nadie mejor que mi bartender favorito. ¿A quién no le gusta que le digan que besa muy bien? Lo atropeyé con todas mis ganas mientras un par de extranjeros nos miraban entre risas. Su barba, su pelo largo, su rock n´roll y su erección se manifestaron al instante para el gusto de mi tacto.
Cuando llegó el momento de follar la intoxicación por alcohol y marihuana estaba recién bajando. Tuve que darme un buen baño de agua fría para aclarar la mente y controlar los movimientos, y así, mojada por todo lado me le metí a la cama. No me dió espera. Sentí una de las mejores penetraciones en esta vida de penetraciones, y las que le siguieron no se deslucieron para nada... Honestamente, nadie previamente me había comido con con tantas ganas. Los senos me dolieron al día siguiente, y las huellas de mordiscos se evidenciaron en mis muslos y vientre. Dolores de esos ricos. De la misma forma, nadie me había producido tantas ganas de mamarselo, y su respuesta convulsiva, de solo recordarla, me mantiene sonriendo como una güeva ante los compañeros de trabajo.
"Jugosa" es uno de los encantadores adjetivos que de ahora en adelante me definen, lo invocan, y funcionan como palabra mágica para iniciar fornicadas violentas y groseras. La piel nos arde tras cada cópula y el mapa de mis uñas en su espalda ha sido bastante halagado por amigos y extraños. Amo el hecho de que lo luce, lo muestra, y me lo atribuye con orgullo. La gente nos mira con una mezcla de admiración y envidia, no a menudo las novias de los parceros les piden nalgadas como yo se las pido a Mi Chico. Si nadie me va a follar ni igual ni mejor, ¿para qué perder el tiempo?
Esto debe ser el amor... Lo digo en serio, así suene a sarcasmo.








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