Prepagos de vocación vs prepagos de profesión
Esa noche conversaba con un familiar, hablábamos de muchas cosas y no sé de qué manera terminamos hablando de lo interesadas que son muchas mujeres, que el 90% tiene un corazón de prepago, en ese momento él dijo: no ofendan a las prepagos, déjenme y les cuento una historia:
Trabajaba en un hospital de Cartagena en aseo, me tocaba manipular desechos hospitalarios, por ello vestía con el atuendo apropiado, ese día quería tomar algo de aire y me asomé por la puerta de urgencias, vi a esa mujer sentada en un bordillo, se alcazaba a apreciar lo tremendamente bella que era, tan solo me quedé mirándola unos segundos, ella advirtió mi presencia y con lágrimas en los ojos se acercó a mí para decirme:
-Doctor, doctor ayúdeme, mire que mi amiga está mal, no la quieren atender.
-Pero si yo no soy doctor
-Ayúdeme por favor, yo sé que usted puede.
Su belleza hipnótica junto al tono de voz le dieron un matiz tan especial a sus palabras que me hicieron sentir una necesidad enorme de ayudarla, en ese tipo de trabajo uno se vuelve insensible después de ver tantas cosas, pero por dentro estaba que lloraba con su drama, así que le pedí a un doctor que la ayudara y la atendieron pronto, seguí con mi rutina de trabajo, al cabo de unas horas volví al lugar donde la vi, me la encontré y ella me dio un abrazo fuerte, me dio su teléfono y me pidió que la llamara el fin de semana ya que me quería invitar a almorzar como agradecimiento, le dije que no era necesario, pero ella insistió esta vez con una sonrisa hermosa en su rostro, en verdad era una mujer divina, una mujer tan, pero tan linda, de esas que solo se ven en los centros comerciales o en la televisión, no podía creer que una mujer así me invitara, era como una fantasía.
Nos encontramos en ese restaurante donde trabajaba una tía suya, me recibieron como si fuera una persona conocida a quien extrañaban, no sé qué le habrá contado de mí, pero me sentía como se debe sentir un ricachón, un tipo famoso, un empresario exitoso, me sentí un tipo admirado y querido, baile con ella y mi cuerpo temblaba ante tanta belleza, me dio un beso que me supo a gloria y todo fue como si me metiera en un sueño, en mi sueño, ese día la rumba fue genial, terminamos en un motel, ella era mágica, era como si adivinara mis pensamientos y conociera todas mis fantasías, mis gustos, incluso gustos que no sabía que tuviera, sentí magia, me sentí tan afortunado, pensé que fue el mismo dios que la puso a ella como prueba a ver si era hacia una buena obra y al final ese era mi premio, compartir con una mujer divina, un momento tan maravilloso.
Me enamoré asi de sencillo, ella también, ella a veces me esperaba en la puerta del hospital y de allí nos íbamos de rumba, no importaba el día de la semana, no importaba si al día siguiente me tocara pasar de largo, no importaba nada, solo seguir viviendo los momentos más maravillosos de mi vida, no lo podía creer, como era posible que yo, que un simple mortal como yo pudiera estar con una mujer tan divina y lo mejor a ella no le dolía pagar la cuenta, a veces pagaba yo, a veces ella, jamás una mujer había pagado una cuenta de algo que yo consumiera, siempre ellas buscan al tipo que les gaste. A las personas como yo no les pasa eso, no tengo dinero, ni soy el tipo más bonito, no tiene lógica, pero no me importaba a pesar de que estaba consciente de que algo raro había porque todo era demasiado lindo para ser real.
Una de sus amigas me contó que ella era prepago, me dijo, oye como justificas que tenga dinero, sin que sepas en que trabaja, siempre anda de rumba y te regala cosas, ella trabaja en el mismo bar que yo, le dije que esta vez no saldríamos porque me tocaba trabajar, fui al bar a la hora indicada, habían mujeres lindísimas, era el país de las maravillas y ella era Alicia y allí estaba, tan linda como siempre sentada en una mensa con tres hombres, me senté en la mesa con un dolor en el alma y un nudo en la garganta, ella volteó y mi vió, salió corriendo hacia mí y llorando me preguntó qué ¿porqué estaba allí?, le dije que tan solo quería tomarme una cerveza y me la encontré, le dije que siguiera trabajando, ella salió a donde los tipos y se tiró a llorar, uno de ellos llego a la mesa y le dijo que ellos solo eran amigos y la habían invitado a tomarse unas cervezas pero ella no trabajaba allí.
Su amiga luego me dijo, oyee ella está destrozada, te conté no para que la dejaras, sino para que no te engañaras, mira esa niña te ama, de verdad te ama, ¿cuándo vas a tener en tu vida tremenda hembra comiendo de la mano?, no seas pendejo, sigue con ella, pero ten claro cuál es su trabajo, cométela cada vez que quieras, no tienes idea lo que pagan por tenerla y tú la tienes gratis, es solo que tú la llames para que ella deje de ganar plata un día, solo por compartirlo contigo.
Seguí su consejo, seguí con ella dos semanas, pero en una de esas estuve en el bar con ella y un tipo la saludó con un beso en la boca en mi cara, eso me dolió en el alma, ese dia me dí cuenta que no podía seguir, ella es una mujer genial a pesar de todo sigo pensando que es toda una belleza de mujer, no solo por fuera, mucho más por dentro, el cuento es que por machismo, por ego, no sé porqué, pero no pude seguir con ella.
Ahora si, regreso al principio, ella que era prepago, lo era solo mientras trabajaba, le sacaba la plata a los hombres, incluso a cambio de su cuerpo pero en su tiempo libre era una mujer cariñosa que compartía su tiempo conmigo, con el único interés de que le brindara mi afecto, es raro, pero es como si la mayoría de las mujeres que no tienen ese tipo de oficio, fueran todo lo contrario, es decir que trabajaran de damas y luego en su tiempo libre se convirtieran en unas mujeres que solo se interesan en sacarle la plata a los hombres y entregársele a aquel que con dinero las lleve a buenos sitios y les regale cosas y hablan mal de las prepagos cuando la única diferencia es que unas lo son de profesión y las otras de vocación.








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