Un Tercero Misterioso
Relato de comunidad Fantasíasschedule 7 min de lectura calendar_today Agosto de 2006

Un Tercero Misterioso

Primero que todo les comento que soy Diana, tengo 43 años, mido 1,69 y soy algo gruesita, pero eso si, como dice mi esposo y mis amantes, soy una perra muy deliciosa. Con mi esposo hemos vivido el mundo SW desde hace mas o menos 5 años, no hemos tenido muchas experiencias pero eso si, las que....

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Primero que todo les comento que soy Diana, tengo 43 años, mido 1,69 y soy algo gruesita, pero eso si, como dice mi esposo y mis amantes, soy una perra muy deliciosa. Con mi esposo hemos vivido el mundo SW desde hace mas o menos 5 años, no hemos tenido muchas experiencias pero eso si, las que hemos tenido las hemos disfrutado mucho. Con mi esposo nos gusta mucho apostar en los juegos y como resultado de ello, el que pierde está a la merced de la otra persona, es una sensación muy interesante, ya sea ganar o perder puesto que vives los extremos de las sensaciones, la dominación completa o por el contrario, la sumisión. Aquella vez fui la afortunada perdedora, la apuesta era que quien perdiera debí­a dejar que la otra persona hiciese lo que le viniera en gana, la verdad, es algo complicado, puesto que nuestros lí­mites son pocos. Ese fin de semana llegó la hora de pagar la apuesta, así­ que comenzamos tomándonos un delicioso Brandy. Mi esposo me ordenó que me cambiara y me pusiera una blusita traslúcida de color amarillo (para los que conocen mi página creo que saben de que blusita estoy hablando), así­ lo hice, nos sentamos en nuestro estudio y mi Marido saco corbatas de su ropero. Eso fue suficiente para mi, mi vagina comenzó a mojarse imaginando, suponiendo, pensando que era lo que me esperaba. Me senté en una silla mirando hacia el espaldar y comenzó lentamente a amarrar mis extremidades con las corbatas mientras de su boca salí­an las palabras más fuertes que hubiese podido escuchar, palabras que en el camino se convertí­an en corrientazas que descargaban directo en mi entrepierna Estas nerviosa puta? Se que estas pensando que te pasar? Te voy a matar de placer, vas a llorar de deseo al fin y al cabo para eso son las perras, para sentir, para gozarlas, para disfrutarlas. Cuando se agachó a amarrar mis tobillos y su aliento rozó mis nalgas no tuve más remedio que apretar mi trasero y un delicioso olor a yegua en celo se escapó de mi cuerpo. El no tuvo más remedio que posar su lengua en mi espalda, en mis corvas, en mis nalgas, en mi culo y sus dedos poco a poco entraron en mi cuerpo sintiendo la humedad que se escapaba llena de mi deseo. Vendó mis ojos y aprovechando mi total impotencia tomo mi cabeza y posó sus labios húmedos en mi ardiente boca. Eso me mata y más si no puedo defenderme, moverme, dominarlo, así­ llego mi primer orgasmo y el deseo poco a poco se fue escurriendo entre mis piernas hasta llegar en una gota al asiento. Mi esposo me dejó allí­, creo que pasaron unos cuantos minutos apenas los suficientes para recuperar mi aliento, cuando sentí­ de nuevo su presencia a mi lado. Al oido me dijo que abriera la boca, que deseaba sentir mi lengua en su pene, yo, volví­ a excitarme, a sentir como pequeñas explosiones danzaban en mi vientre, obedecí­ y el lentamente colocó su pene en mis labios, lo sentí­ raro, sin embargo era tal mi deseo que comencé a lamerlo y meterlo en mi boca, lo sentí­a más grande de lo normal! Dios que excitada estaba! De pronto sentí­ sus manos en mi espalda, bajando lentamente hasta mis nalgas y como sus dedos comenzaron a jugar con mi ano, apretó, una reacción involuntaria, algo de temor rodeo el ambiente y mi piel se erizó. Yo seguí­a lamiendo, succionando ese rico pene, estaba delicioso, de pronto, sentí­ su lengua en mi culo, la sensación hizo que de mi boca saliera un gemido, habí­an pasado unos segundos cuando caí­ en cuenta que eso no era posible! QUE ESTABA PASANDO! si tení­a su pene en mi boca como podí­a el estar besando y saboreando mi culo?, me asusté, trate de soltarme pero no podí­a, trate de sacarme el pene de mi boca pero una mano fuerte tomó mi cabeza y empujó hacia delante, sentí­ que llegó a mi garganta, me faltó el aire. Sentí­ sus palabras en mi oí­do !No te preocupes perra mia, no te haré daño, confí­a en mi! Algo difí­cil para la situación en que me encontraba pero creo que después de 14 años de matrimonio el no serí­a capaz de hacerme daño Así­ que poco a poco me di cuenta que estaba con dos hombres. Pero... Y quien era el segundo? Quien era ese hombre que tení­a ese pene tan delicioso, grueso, fuerte, duro y con un sabor exquisito? En ese momento, mi cuerpo comenzó a sentir como las explosiones en mi estómago se acrecentaban y mi vagina comenzó a sentir fuertes calores, tan fuertes que no pude contenerme y me vine por segunda vez. Dios, ese pene en mi boca, esas manos en mi espalda, esa lengua en mi culo y esos dedos en mi vagina, jugueteando con mi clí­toris, entrando y saliendo... quien era quien? De quien era lo uno y lo otro? La sensanción, la incertidumbre, el temor, la pena, el placer, todo mezclado en mi interior fue ocasionando una reacción en cadena y mi cuerpo poco a poco fue convirtiéndose en fuego, cada beso sentí­a que el mundo estallaba, cada lamida, cada mamada, uyyy dios! Que rico! De pronto, se alejaron de mi, algo murmuraron, no entendí­ nada y de nuevo sus manos y sus cuerpos a mi lado. Sentí­ como uno de ellos se acomodó a mis espaldas, se arrodilló y tomó mis caderas, abriendo mi culo. Sentí­ como algo se abrí­a espacio entre mis nalgas... wwoooowww que placer, que deseo de sentirlo dentro de mi, mojado, cálido, durí­simo. Mi cuerpo no aguantó las ganas y mi boca susurro un simple !siiiiiii! Sentí­ como mi esfí­nter sede al deseo y esa deliciosa tranca penetra mi culo... poco a poco... lentamente... hasta llenar todo mi ser. Agggggg... otro orgasmo. Y mi boca no pudo estar en silencio, comencé a gemir, balbuceaba incoherencias, no sabí­a cual de los dos era, aunque mi deseo era que no fuera mi esposo, que fuera el extraño. Sentí­ de nuevo un aliento frente a mi al lado de mi boca de mis labios, gózalo sentí­ la voz de mi esposo y eso fue suficiente para estallar en mil destellos de placer, sentí­a que me morí­a, que subí­a al cielo y volví­a a bajar. El desconocido pene bombeaba cada vez con más fuerza, mi culo se abrí­a cada vez más deseoso de sentirlo eternamente allí­. Cuantas veces terminé? No lo se, comenzaron a turnarse y fue delicioso sentir y venirme con cada uno de ellos, llegó un momento en que no sabí­a cual era el de quien, pues para mi fortuna ambos hombres tení­an pollas deliciosas y de tamaños similares. Mientras alguien lo metí­a en mi culo, sentí­a labios y lenguas gozando mi boca. Creo que así­ estuvimos por lo menos 2 horas, hasta que por fin me soltaron. Sin embargo el compromiso era no quitarme la venda. Me llevaron al cuarto y uno de los dos se acostó boca arriba en mi cama Sentí­ a mi esposo al frente abriendo un cajón, mientras yo me subí­a sobre ese cuerpo y como una loca desesperada busque ese pene para meterlo en mi vagina. Uffffff!! lo metí­ de una y que delicia, llegué en 5 segundos al orgasmo mientras la voz de mi esposo me gritaba! Puta ! gózalo! Es tu castigo. No se que era más placentero, si sentir como estaba sintiendo, si saber que mi esposo estaba con una cámara tomándonos fotografí­as, o la intriga de saber quien era aquel delicioso hombre. Finalmente el momento más esperado, mi esposo se acostó en la cama y yo sobre él sentí­ su deliciosa verga dentro de mi, llenándola toda me acoste sobre él y nuestros labios se fundieron en un delicioso beso mientras mi desconocido amigo enfilaba su exquisito pene entre mis nalgas. Ese fue el tope de mi placer, sentí­ que todo el mundo se vení­a encima de mi y explote, durante varios minutos en frentéticos gritos y en estallidos de placer. Orine todo lo que estaba a mi alrededor, no pude contenerme y finalmente, el premio, sentir esos delicioso chorros cálidos golpeando dentro de mi, llenándome, perdonándome por mi lujuria, descargando su deseo en mi humilde cuerpo.< Así­ tardamos algunos momentos y nuestro amigo, susurro a mi oido que "gracias" que habí­a sido el mejor polvo de su vida, que era una mujer muy deliciosa. Esa voz fue conocida para mi pero no podí­a ubicarla. Me quitaron la venda, y cual serí­a mi sorpresa al ver a un lado de mi a mi esposo y al otro lado a un compañero de la oficina de él, un moreno muy atractivo llamado Juan, excelente elección pensé para mi. Giré hacia él y con los ojos cerrados me fundí­ en sus labios por unos largos minutos. Ha sido una de mis experiencias más deliciosas, amo a mi esposo ha sido mi compañero durante muchos años y es un excelente hombre en la cama, pero llenarme de esta forma, hacerme disfrutar así­, dejar que otros me disfruten y yo los disfrute, hace que mi amor por él, sea cada vez mayor. Con Juan hemos tenido otras deliciosas experiencias, pero eso es otra historia. Besos. Diana e Iván

— diana-ivan-swin

21 de agosto de 2006

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Comentarios

1 comentario

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  • hotwolf
    hotwolf · 2 de feb de 2008

    muy bueno chevere poder participar con ustedes

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