Amigos
Relato de comunidad Fantasíasschedule 19 min de lectura calendar_today Agosto de 2007

Amigos

Éramos como hermanos, salí­amos siempre juntos, montábamos bicicleta en la barriada, entrábamos a las super a robarnos los dulces del mostrador y de allí­ salí­amos corriendo y riendo, compartí­amos nuestros juguetes cuando éramos pequeños y ahora ya mayores, seguí­amos con nuestra....

julio08

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Éramos como hermanos, salí­amos siempre juntos, montábamos bicicleta en la barriada, entrábamos a las super a robarnos los dulces del mostrador y de allí­ salí­amos corriendo y riendo, compartí­amos nuestros juguetes cuando éramos pequeños y ahora ya mayores, seguí­amos con nuestra sólida amistad... Hablo de Ví­ctor, mi amigo y confidente, mi amigo del alma, tení­amos la misma edad, 28 años, y nos separaba el hecho de que el se encontraba en Europa realizando sus estudios de Postgrado en Fí­sica Nuclear en Paris mientras yo emigré a Florida buscando mejor vida para mi y mi esposa Angélica. Mientras el se dedicaba a sus estudios, yo me dedique a las ventas de casas en Orlando y me iba muy bien mientras que Angélica trabajaba como enfermera. De Ví­ctor lo único que me diferenciaba era que el era soltero, de resto éramos la imagen del uno y del otro. Angélica es colombiana, 3 años mas joven que yo, 1,77 cm de estatura, unas largas y bien formadas piernas, rostro delicado, cabello largo, negro y lacio, sus ojos grandes color café, su diminuta cintura, su amplia cadera, sus suculentos pechos no muy grandes y un espectacular trasero por el que muchos doctores y pacientes del General Hospital de Orlando darí­an cualquier cosa por poseer, mostraban a simple vista, la suerte que yo tenia de ser su esposo. Se que muchos de ellos envidiaban el hecho de que yo llegaba a la casa cada noche y tenia la maravillosa fortuna de tener a Angélica en la cama. Obviamente ella tení­a muchos admiradores, los cuales parecí­an una jaurí­a de lobos detrás de su más deseada presa. La puerta de arribo de pasajeros se abrií­ y finalmente vi a Ví­ctor que venia cargado con sus maletas: -"Ví­ctor... Ví­ctor!!..", le grite levantando mi mano para que me viera. Nos encontrábamos en el Aeropuerto de Orlando recogiéndolo, ya que el venia de Paris a disfrutar de unas merecidas vacaciones. -"Peter.. maldito bastardo... estas igualito!!!...", me dijo el acercándose y dándome una fuerte abrazo rompecostillas. Llevábamos cerca de 3 años sin vernos, que era lo que el llevaba en Europa y exactamente lo que Angélica y yo llevábamos de casados. Luego del abrazo inicial, el se abalanzo sobre mi esposa dándole una beso en la mejilla y sin perderse la oportunidad de saludarla, decidió abrazarla de igual forma. En el camino de regreso a casa charlamos de sus actividades en Paris y claro, nosotros le contamos de mis ventas de Real Estate y del trabajo de Angélica en el General Hospital. Esa noche, nos sentamos en la sala a contarnos lo sucedido en los últimos tres años bebiendo unas copas de vino mientras que Angélica nos preparo unos sándwiches y nos acompaño un rato. Ella tení­a puesto un elegante y ajustado pantalón de algodón perchado, el cual marcaba muy bien sus femeninas piernas, destacando sus dos redondas y deliciosas nalgas. Cuando ella estaba de pie, se veí­a perfecto de medio lado como su parado culo sobresalí­a de su cuerpo como un apetitoso durazno. Cada nalga generaba en su pantalón una redonda y perfectamente circular protuberancia y al caminar se veí­a fantástico como su trasero se moví­a armoniosamente. Durante el corto tiempo que ella estuvo con nosotros, Ví­ctor, de forma atrevida, se quedaba mirándole su culo cuando ella iba de un lado al otro. Era mi amigo, una persona especial, una persona unica, pero en sus ojos de hombre no era posible ocultar el intenso deseo por el atractivo cuerpo de mi esposa Angélica y mucho menos el podí­a disimular que el moldeado y deseable trasero de ella habí­a llamado su atención intensamente. Mas tarde, siendo la 1:30 am, entre a mi cuarto después de haber acomodado a Ví­ctor en la habitación de huéspedes. Al ver a mi esposa profundamente dormida en la cama con su cuerpo cubierto por una sexy pijama y una ligera sabana, pensé lo que un amigo es capaz de hacer por alguien muy especial. Lo mismo volvi a pensar cuando temprano en la mañana al otro dí­a, con mis ojos aun medio dormidos, vi como Angélica se preparaba para salir para el Hospital. Ella llevaba puesta su falda de enfermera y esa ligera, femenina y sensual pieza de ropa dejaba entrever claramente que bajo la falda, sus paradas nalgas de reina de belleza parecí­an inmaculadas y no parecian demostrar que mi sedienta verga era la única afortunada que entraba dentro de ellas, y las piernas de Angélica lucí­an fantásticas mostrando que su carrera de modelo y reina no transcurrió en vano. Angélica quedo seleccionada entre las 5 finalistas de Miss Colombia en el año 2000, pero luego quedo eliminada. - "Que tengas un buen dí­a, cariño... nos vemos esta noche para cenar con Ví­ctor..", me dijo Angélica, dándome un beso en la boca y saliendo de la habitación moviendo sensualmente su hermoso culo. Pensé que gracias a Ví­ctor, yo tení­a lo que tenia y era el exitoso hombre que habí­a logrado mis metas. Gracias a el, Angélica y mi vida eran una historia de éxito y recuperación. El era un verdadero amigo. Hace 6 años me diagnosticaron una enfermedad viral que acabo con mi riñón y requerí­a de un transplante inmediato antes de que se esparciera al otro riñón y me causara la muerte por intoxicación. Fue Ví­ctor el que se ofreció a entregarme su riñón y salvarme la vida. Fue mi amigo quien me dono su órgano para que yo siguiera viviendo. Mas tarde baje a la cocina para preparar el desayuno de los dos y cuando finalizaba de preparar el café y los huevos escuche a Ví­ctor bajar las escaleras y hablar en la sala en voz alta: -"Peter... que afortunado cabron eres... Angélica es una belleza de mujer... que fantástica esposa la que tienes..... gracias a mi carbon la tienes a ella...". Salí­ de la cocina y observe que el miraba la foto que nos tomamos con Angélica el dí­a del Charity event del hospital en el que ella desfilo en pasarela. alli ella aparece con una minifalda azul y su cuerpo deja notar que su trasero se destaca como un redondo y bien moldeado cojí­n. Ví­ctor pareció leer mi mente al ver la foto. -"Angélica es aun una reina...que cuerpazo... tienes una mujer 10.... Gracias a mi... te envidio Peter.... Te envidio...", volvió a repetir sonriéndome al ver la foto de ella en traje de gala la noche de elección de Miss Colombia hace 4 años. El tení­a toda la razon. Y yo aun no le habí­a pagado por lo que hizo por mí­. Yo estaba en deuda y el merecí­a algo especial. Lo pensé todo el dí­a y ya en la tarde tome la decisión. Fui al Hospital y charle con mi esposa. Ella no le gusto al principio mi idea pero al cabo de un rato comprendió que era lo mí­nimo que podí­amos hacer por el. De alguna forma tendria que recompensar el valioso regalo que el me dio para salvar mi vida. El me entrego algo valioso como lo fue su riñón y yo tenia que darle algo valioso a cambio. Esa noche invitamos a Ví­ctor a cenar. Angélica llego a casa y entro a nuestra habitación a cambiarse mientras que Ví­ctor y yo nos quedábamos en la sala esperándola. Al cabo de un rato al verla bajar comprendí­ que la elección habí­a sido la más justa y Ví­ctor recibirí­a algo muy valioso de mí­. Angélica tení­a puesto su vestido de color blanco de una sola pieza. El traje de noche tenia dos pequeñas tirantas que colgaban de sus hombros, sus pechos talla 34C se resaltaban por su ajustado vestido que bajaba por su cadera y cintura y terminaba con un elegante falda larga tipo pantalón la cual llegaba hasta arriba de los tobillos pero que se ajustaba perfecto a sus nalgas. El vestido era ligeramente transparente y vaporoso así­ que se alcanzaba a notar que Angélica tenia un brassier de media copa y abajo su fantástico culo era ligeramente cubierto por una tanga hilo dental de color claro. Al trasluz se notaba el cuerpo de modelo de Angélica. Por lo apretado de la falda y su redondo trasero, la división de sus nalgas era perfectamente notoria y se marcaba gloriosa cuando ella caminaba. Su parado culo se veí­a sensacionalmente deseable y digno de ser poseí­do por la verga de un hombre toda la noche. Mire a Ví­ctor y vi como sus ojos no le quitaban la mirada a mi esposa de encima. Disfrute al verlo como su cabeza seguí­a detenidamente los movimientos sensuales de Angélica al caminar mientras su boca pasaba saliva copiosamente mostrándose nervioso al ver a la esposa de su mejor amigo luciendo esa sexy pieza de ropa. Cenamos y luego regresamos a casa a entregarle su regalo. A pesar de que Angélica es mi esposa y alguien muy valioso para mi, sentí­ un poco de alivio y confirme que era muy justo con mi amigo Ví­ctor corresponderle por salvar mi vida, al verlo subir las escaleras tomado de la mano de mi esposa. Sus ojos no salí­an de la sorpresa por el regalo que yo le habí­a hecho. Antes de entrar a nuestra habitación, el se detuvo, bajo una de sus manos y como sin aun creerlo, acaricio lentamente el trasero de ella, recorriendo con su mano las dos paradas y moldeadas nalgas, descubriendo que esa belleza de culo seria solo para el en las próximas horas. -"Gracias Peter.... Es un regalo único... Quedamos con la deuda saldada y confirmo que eres mi único amigo...", me dijo el volteándose para luego abrir la puerta y entrar a mi habitación con el objetivo de hacerle el amor a Angélica. Ella seria solo para el toda la noche. La cama que a lo largo de estos tres años habia sido mudo testigo de como ella y yo nos expresábamos nuestros deseos, ahora iba a ser el lugar donde mi mejor amigo disfrutarí­a del cuerpo de mi esposa y le clavarí­a su verga. Baje y trate de ver un rato televisión en la sala pero escuchar los gemidos de Ví­ctor y mi esposa mientras ellos hací­an el amor y el desenfrenadamente liberaba su deseo sexual generado en tan solo dos dí­as, torturaban mis oí­dos. Le escuche perfecto gritar y repetir una y otra vez el nombre de ella. -"Angélica!!.... Angélica!!....me vengo... me vengo ....arggghhhh". El ruido cadencioso que producia la cama al sacudirse mostraba la rapidez con que Ví­ctor sacudí­a su cuerpo encima de Angélica. Me lo imaginaba aferrado al cuerpo de ella con su manos pegadas a su cintura mientras que mi esposa en posición doggy recibí­a por detrás el castigo de su verga. Me lo imaginaba sacudiendo su culo mientras que su coño se moví­a dentro de su vagina lanzando abundantes cantidades de semen. Decidí­ entonces salir un rato a caminar mientras el disfrutaba de mi esposa. Antes de salir subí­ a dar una sutil mirada y efectivamente allí­ los vi en posición misionero, Angélica, abrazándolo por la espalda con sus ojos cerrados con el rostro de placer tí­pico que ella expresa por la satisfacción del orgasmo y de tener entre su amplia vagina la verga de Ví­ctor y el, encima de ella, gimiendo y sacudiendo su culo producto de las contracciones abdominales tí­picas del orgasmo masculino mientras que su pene escondido en lo profundo del sexo de Angélica eyaculaba su semen. Por los movimientos de su velludo y feo trasero, así­ como sus gemidos, comprendi que la verga de Ví­ctor descargaba a borbotones su leche agradeciéndole a Angélica por permitirle tener su coño dentro de este deseado lugar. Ví­ctor, ese amigo que me salvo la vida, acababa de derramarse nuevamente dentro del sexo de mi esposa. Regrese como a las dos horas y no escuche nada. subí­ y vi que la puerta estaba cerrada. Me acerque y no escuche ningún ruido así­ que me imagine que ambos habí­an finalizado su agitada noche de sexo por lo que baje y me quede dormido en el cómodo sofá de la sala. A la mañana siguiente me levante y subi a la habitación abriendo la puerta lentamente. allí­ estaba Angélica desnuda y tirada sobre la cama boca abajo profundamente dormida. Encima de ella, Ví­ctor también dormido con su cuerpo desnudo, tení­a su abdomen puesto justo sobre el trasero de Angélica. El espectacular culo de mi esposa estaba cubierto y era difí­cilmente visible. Me pareció muy extraño la posición en que ambos se habian quedado dormidos ya que Angélica soportaba todo el peso de el. Viendo sobre la mesa de noche de ella comprendí­ la razón. Un frasco de gel facilitador, de los mismos que utilizábamos para tener sexo anal con Angélica, estaba abierto. La tapa del frasco caí­da sobre el piso mostraba que habí­a sido destapada con afán y deseo. -"Buenos dí­as", dije saludando con voz enérgica. Mi esposa abrió sus ojos con mucha dificultad e inmediatamente su rostro expreso un gesto de incomodidad y dolor, confirmando mis sospechas. Ví­ctor abrió también sus ojos y se quejo un poco. Su verga reposaba hundida en lo profundo del ano de mi esposa. Antes de finalizar la noche, ella le permitió a Ví­ctor tener sexo anal y su coño entro repetidamente dentro de su fantástico culo dejándole su delicado ano lleno de su esperma. -"Retí­ramela lentamente...", le pidió ella a Ví­ctor. Levantando un poco su abdomen, Ví­ctor de forma pausada empezó a sacar su verga del estrecho ano de Angélica. A medida que el se levantaba, era visible como de entre las nalgas de mi esposa, la verga de Ví­ctor salí­a lenta y perezosamente. -"Gracias Peter..... Gracias Angélica.....es el mejor regalo que me han dado....", comento Ví­ctor al retirar su pene, sin quitarle la mirada a las nalgas de ella, como sin creer aun que su verga habí­a reposado allí­ toda la noche. La semana transcurrió sin novedad. Ví­ctor viajo a Miami a visitar unos familiares y regreso a los tres dí­as a preparar su regreso a Paris. La noche anterior a su partida, Angélica y yo le tení­amos preparada su despedida por lo que invitamos a unos amigos de ella, algunos de mi oficina y preparamos una sencilla cena en nuestra casa. Además la ofrecer la cena en su nombre, querí­amos mostrarle tácitamente a Ví­ctor como mi esposa se habí­a convertido en un objeto de deseo y ella sin lugar a dudas era un regalo de oro para cualquier hombre, un regalo que solo un verdadero amigo podrí­a recibir, un regalo que el hace tres dí­as tuvo la oportunidad de disfrutar plenamente. Angélica lucia la misma minifalda azul que tuvo la oportunidad de desfilar la noche de la reunión del charity event del hospital, la misma corta falda que deleito al personal masculino del hospital esa noche mientras ella caminaba por la pasarela y era aplaudida, la misma falda que motivo la foto que colgaba de la pared y que a Ví­ctor tanto le fascino. Las femeninas y bien formadas piernas de ella quedaban expuestas como un ejemplo de cuidado y dedicación al cuerpo, y sus redondas nalgas se destacaban fantásticas. Angélica esa noche lucia verdaderamente espectacular y Ví­ctor, como después el me lo comento, escucho comentarios de los amigos de ella y los mí­os, en los que la fascinación que les causaba su cuerpo y en especial su trasero, era motivo suficiente para envidiarme. -"Peter en un hombre afortunado...", "....Antes de morir pedirí­a media hora de sexo con Angelica..", "... no me la imagino desnuda en posición perrito ...", "... con esa belleza de culo, tener sexo anal seria tocar el cielo...", ".. si Peter se decidiera a vendernos un video de Angélica teniendo sexo con el, yo seria el primero en comprarlo....", "si ella trabajara como Escort estoy seguro que ganaria el triple de dinero de lo que hace en el hospital como enfermera.. y yo seria de seguro uno de sus primeros clientes..." fueron algunos de los comentarios que Ví­ctor escucho. Algunos decí­an atrevidamente que estaban dispuestos a ofrecerme una importante suma de dinero a cambio de una noche con Angélica en la cama. El doctor Gibson, manager del Hospital, le comento a Ví­ctor sin dudarlo que le darí­a un importante cargo a Angélica con tal de pasar una noche encima de ella. -"Con ese cuerpo de reina y en especial ese trasero tan perfecto, debe ser fantástico hundirle la verga dentro de su vagina y su ano... la derramada debe ser brutal...", agrego el Doctor Gibson. Ví­ctor sonreí­a mientras los escuchaba, al recordar que el cuerpo que ellos deseaban fue solo suyo hace pocos dí­as. La reunión transcurrió sin novedad y Ví­ctor y yo fuimos testigos de como mi esposa atraí­a muchas miradas de deseo. Al final de la noche, cinco minutos después de haber salido el último invitado, Ví­ctor y yo convertimos en realidad el deseo de todos esa noche. así­ como los dos compartí­amos nuestros juegos y nuestras aventuras desde niños, decidí­ compartir su cuerpo y durante la siguiente hora, Angélica de forma amorosa permitió que mi verga y la de Ví­ctor consintieran de forma turnada su cuerpo. Por primera vez mi esposa y yo tuvimos sexo en grupo al dejar que Victor la montara mientras yo descansaba y tomaba fuerzas para el siguiente orgasmo. Luego de que entre gritos el se derramaba y llegaba al orgasmo, dejando su esperma en su vagina, era yo el que la cambiaba de posición y le hacia el amor de nuevo mientras Ví­ctor se sentaba a observar y tomar fuerzas para su siguiente turno. El sofá de la sala se convirtió en el pulpito donde ella recibí­a en su delicioso y atractivo sexo, una vigorosa demostración de deseo y pasión en la que dos afortunados hombres, disfrutaban de su cuerpo y le entregaban cada vez que les correspondí­a, sus gritos, sus gestos y su carga de esperma. Después de mi última derramada, aun con mis ojos cerrados, mi verga escupí­a esporádicamente las últimas gotas de semen dentro de su vagina y yo disfrutaba del orgasmo y mis contracciones abdominales disminuian de intensidad. Tan pronto mi verga finalizo la eyaculacion, se la retire de la vagina de Angélica y me levante del sofá dejándola a ella en posición doggy. Ví­ctor en ese momento bajaba las escaleras con el frasco de gel. Nos miramos, sonreí­mos y sin cruzar palabra comprendí­ lo que el querí­a. pensé que para Angélica seria terrible tener sexo anal con los dos, de la misma forma que en la pasada hora nuestras vergas habí­an taladrado su vagina, no me parecí­a justo que hiciéramos lo mismo con el delicado hoyo de su ano, a pesar de que su espectacular culo de reina se lo merecí­a, así­ que decidí­ que la verga de Ví­ctor fuera la afortunada. -"Angélica hazme feliz una vez mas..... regálame esa belleza....", le pidió el a ella con voz entrecortada. Ella volteo su cabeza y vio a Ví­ctor con el frasco de gel, comprendiendo que era lo que el pedí­a. Sonriendo, ella acepto. -"OK, pero aplí­came bastante gel Ví­ctor y cuando sea tu turno cariño, vuelves y me colocas mas gel en mi ano...", respondió ella refiriéndose a mi y dándonos a entender que ella estaba dispuesta a que mi verga también se hundiera dentro de su atractivo culo. -"No te preocupes cariño, por esta noche nuevamente tu hermoso trasero será de Ví­ctor solamente", me apreste a responderle y darle a entender que solo Ví­ctor le hundirí­a su coño dentro de su culo. Ví­ctor se quedo perplejo observando el trasero de ella con su exquisito clí­toris colgante, su inmensa vulva, sus labios vaginales salpicados de semen y su estrecho ano. Le parecí­a que era un sueño tener a Angélica en esa posición. Me sorprendió que el se quedo estático observando el sensacional culo de mi esposa por unos segundos y luego volteo a mirarme. Leí­ su mirada, ya que lo conocí­a muy bien y le comprendí­. Me acerque y le pase el frasco de gel a Ví­ctor, quien con una sonrisa me lo agradeció. Pude leer en sus ojos el intenso deseo por el fantástico trasero de Angelica así­ que siendo la última noche me parecí­a justo entregarle lo que el mas querí­a, a la persona que me habia salvado la vida. Ver sus ojos brillantes mientras que con delicadeza, el le aplicaba el gel en el hoyo del culo a mi esposa, preparando su penetración anal, me hizo entender que estaba a pases con mi amigo. Luego me quede al lado suyo observando como su coño erecto se hundí­a lentamente dentro del ano de ella hasta perderse de mi vista mientras Angélica gemí­a de placer y dolor. -"Sabes cuantos doctores y pacientes del General Hospital de Orlando te estan envidiando?...sabes cuantos desearí­an tener a Angélica como la tienes tu ahora?", le pregunte a Ví­ctor. Sin decir nada Angélica volteo su cabeza hacia mí­ y me sonrió a pesar de que su rostro reflejaba una sensación de incomodidad. -"Gracias Peter..... esto es un momento fantastico...", dijo Ví­ctor volteando su cabeza y mirandome fijamente a los ojos, con su voz afectada por la excitación de tener la totalidad de su pene dentro del espectacular trasero de Angélica mientras sus manos seguí­an aferradas a su cintura. La posición doggy de ella le permití­a a el tener el dominio de su cuerpo. -"Disfrútala.....", le respondí­ yo mirando como el sensual culo de mi esposa, ese parado jopo que todos deseaban, tenia en sus entrañas todo el coño de Ví­ctor. Sin aun creer que era cierto, Ví­ctor empujo bruscamente su abdomen contra el culo de mi esposa como para asegurarse que todo su pene reposaba dentro de su trasero. Angélica gimió. Me di cuenta que el disfrutaria una vez mas del cuerpo de mi esposa por lo que decidí­ subir a la habitación a darme un duchazo y dormir. habí­an pasado 1095 dí­as de mi vida con el órgano que el me dono, así­ que entregarle otra noche de sexo con Angélica era lo minimo que yo podí­a hacer. Me acerque a la escalera y antes de subir vi con satisfacción como Ví­ctor empezaba a sacudir su abdomen y el deseable trasero de Angélica empezaba a recibir los embates de su verga. Minutos mas tarde Ví­ctor reconoció que entregarle uno de sus riñones a su mejor amigo para salvarle la vida, fue lo mejor que pudo hacer por el, pero la sensación de intenso placer que le produjo cuando su verga se derramo y múltiples chorros de semen inundaron el ano de su atractiva esposa, no tenia precio alguno. Seis meses después de su visita, sigo en contacto permanente con Ví­ctor y Angélica ocupa desde hace tres dias el cargo de Jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital, luego de que el Doctor Gibson, Manager del Hospital, rompiera su cobarde silencio y sin importarle su carrera profesional o las consecuencias de su oferta, nos demostrara su interés por el cuerpo de mi esposa, al ofrecerle ese cargo a ella a cambio de una noche de sexo. Como era una excelente oportunidad de desarrollo profesional para ella, lo pensamos un poco y decidimos aceptar la propuesta, por lo que hoy, mientras escribo estas lí­neas en el laptop sentado en el borde de nuestra cama, Angélica, dándome la espalda, se termina de vestir y acomodarse su elegante y ajustado pantalón de lycra en frente del espejo de nuestra habitación, mientras que su cabello aun húmedo me recuerda que ella acabo de salir de ducharse del baño. -"Ya casi estoy lista cariño", me dice ella sonriendo. La veo terminar de colocar su brassier sobre sus ricas tetas y bajo la mirada y me deleito al ver como su espectacular trasero de reina luce inmaculado, viendo sus dos bellas nalgas entiendo lo que un hombre es capaz de ofrecer con tal de tener ese trasero para su verga, viendo como ese pantalón moldea perfectamente su culo no demuestra que hace tan solo dos horas su hermoso y atractivo cuerpo desnudo yací­a sobre la cama y encima de ella el Doctor Gibson gritando, llegaba al mejor orgasmo de su vida mientras que su verga, escondida en lo profundo de su vagina, eyaculaba una poderosa carga de semen. Nuestra cama, con aun sus sabanas revueltas y calientes, fue hace dos horas el lugar donde Gibson hizo su sueño realidad y en posición doggy le clavo su pene a mi esposa. A mi derecha, sobre mi mesa de noche, el frasco abierto de gel me da a entender que ese redondo trasero también acogió el coño de Gibson y el bastardo Manager del Hospital tuvo el placer de abrir las bellas nalgas de Angélica para luego hundirle, de forma repetida, su verga dentro de su exquisito ano dejándoselo lleno de semen luego de derramarse. Luego de haber tenido sexo con el toda la tarde, mientras yo abajo en el jardin cortaba el cesped de la casa, mi adorada esposa y yo nos preparamos para salir a cine y luego ir a cenar celebrando su nuevo cargo dentro del Hospital. Con respecto a Victor, esperamos viajar a Paris en dos meses a celebrar que el logro culminar sus estudios con éxito y muy seguramente, darle un regalo especial.

— julio08

18 de agosto de 2007

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julio08

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Comentarios

1 comentario

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  • soraya
    soraya · 11 de nov de 2007

    Que daría por ser tu esposa, te prometo que me comería cada verga que me ofrecieras.

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