El Perdon
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 14 min de lectura calendar_today Agosto de 2007

El Perdon

-"Alex, dale la maleta a tu hermana, por favor.... No la hagas llorar..", dijo mi esposa. -"Alex... por favor... acaso no escuchaste lo que dijo mami?", agrege yo. Nuestro hijo Alex, molesto, le tiro en las piernas la maleta a Lina y de inmediato ella empezó a golpearlo en el carro. Así­....

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-"Alex, dale la maleta a tu hermana, por favor.... No la hagas llorar..", dijo mi esposa. -"Alex... por favor... acaso no escuchaste lo que dijo mami?", agrege yo. Nuestro hijo Alex, molesto, le tiro en las piernas la maleta a Lina y de inmediato ella empezó a golpearlo en el carro. Así­ empezábamos el dí­a. í­bamos los cuatro hacia el colegio donde Lina, de 10 años de edad y Alex de 9, estudiaban. Mientras Alex sonreí­a por ver a su hermana menor furiosa, yo finalmente llegaba allí­ y detení­a el carro en el parqueadero. Completábamos 14 años de matrimonio y Luisa y yo éramos una pareja sólida con una relación estable y muy fieles el uno con el otro. -"Vas a portarte bien cariño por favor", le dijo Luisa a Alex. -"Ok.. Mama...", respondió nuestro hijo corriendo y despidiéndose de nosotros. -"Todo esta bien... no le hagas caso a tu hermano que es un grosero..", le dije a Lina consolándola. -"Luisa... John...que gusto verlos....", se escucho una voz en el fondo que nos llamaba. Esa voz me era familiar. Era Jaime, el rector del colegio donde estudiaban nuestros hijos. Era una persona agradable, amigable pero tení­a un defecto que no me gustaba mucho: la forma como miraba a Luisa. Nuestros hijos llevaban allí­ su cuarto año de escuela primaria desde que compramos la casa en el barrio Cedritos en Bogota, y desde entonces Jaime observaba de forma muy particular a mi esposa. Es cierto, somos débiles y varones y tenemos atracción por las mujeres pero Jaime lo revelaba bastante con Luisa. Jaime en los últimos cuatro años, que era el tiempo que lo conocí­amos, no perdí­a la oportunidad de observar el cuerpo de Luisa de una forma muy peculiar. Sin importar mi presencia o la de otros padres de familia, el se quedaba mirando fijamente el movimiento del trasero de mi esposa cada vez que el tenia esa oportunidad y en sus ojos se notaba el interés por el culo de Luisa. Se notaba su deseo por tener esas firmes nalgas solo para el. Luisa tenia 37 años, edad madura, su cuerpo no reflejaba que dos hijos eran el fruto de su amor conmigo. Nos casamos jóvenes, producto del enamoramiento de esa época, amor que aun estaba vivo y que alimentaba nuestra relación cada dí­a de forma sólida. De estatura mediana, Luisa conservaba intactos sus rasgos fí­sicos, pechos pequeños, cintura delgada, cadera no muy ancha y ese trasero hermoso que se mostraba como el de hace 14 años. Sus nalgas eras paradas, redondas, divinas y a pesar de que mi esposa no tiene unas piernas muy femeninas, ya que son más bien gruesas, su culo se veí­a precioso, independiente si ella tení­a falda o pantalón. Cuando ella caminaba se veí­a perfecto el sensual movimiento de la carita de sus nalgas de un lado a otro. Además, sus ojos negros y su hermoso rostro complementaban sus atributos. -"Felicitaciones Hernán por tu cumpleaños", me dijo Jaime saludándome. -"Gracias Jaime", le conteste sonriendo. -"Luisa tenemos una reunión mañana para el evento de caridad del 24... te espero a las 7:00 pm... recibiste mi e-mail, verdad? ...", agrego el preguntándole a Luisa. -"Si claro estaré presente... además viene Francisco...", contesto ella. En ese momento pasaron por mi mente dos cosas: una, que tendrí­a que hacer la cena de esa noche, y dos, que ese tal Francisco, otro de los admiradores de Luisa, no era de mi agrado. Luisa estaba a la cabeza de una organización sin ánimo de lucro que ayudaba a jóvenes con problemas de drogadicción. Era su proyecto de vida y dedicaba mucho tiempo a el. Era casi su tercer hijo. La razón?. Muy obvia: Luisa perdió a sus dos otros hermanos por motivo de la droga, así­ que desde muy joven se comprometió a ayudar a luchar por la causa de una juventud libre de drogas. La organización iba muy bien pero tení­a el problema de la consecución de fondos. Todo debí­a ser logrado a través de donaciones voluntarias y ese tal Francisco era un comerciante de San Andresito que colaboraba en proyectos benéficos. Lo conocí­ hace tres meses en una reunión en nuestra casa en donde charló amigablemente con Luisa y sus ojos no se despegaron del culo de mi esposa. Sin importarle que estuviéramos casados, el tal Francisco se deleito con el ajustado vestido negro que Luisa tenia esa noche y no perdí­a detalle del movimiento de sus hermosas nalgas cuando ella se retiraba a saludar a amigos e invitados. Con su mirada fija en su fantástico culo, Francisco se inscribió fácilmente en mi lista de personas no amigables. Me regrese al carro y Luisa se quedo ultimando detalles de la famosa reunión. í­bamos tarde para el trabajo, así­ que me impaciente cuando los vi charlar y reí­rse a carcajadas. Jaime coloco su brazo en la cadera de Luisa y me dieron celos. -"Cariño... vamos tarde apúrate...", les grite bajando el vidrio de mi puerta. Luisa le dio un beso en la mejilla a Jaime y se volteo caminando hacia el auto. Fueron creo yo, 10 o 15 metros desde donde ella estaba con el hasta donde yo me encontraba con el motor del carro en marcha esperando a mi esposa. Durante todo ese trayecto, Luisa camino lentamente hacia el auto donde yo la esperaba y Jaime clavo su mirada fija en su falda nueva, la que le compre hace unos dias y se estreno la noche de mi cumpleaños en casa. Es una de esas cortas faldas llenas de pliegues tipo colegiala y que en el caso de ella destacaban su culo de una manera muy especial. En su mirada se notaba el deseo de levantarle esa faldita y hundirle su verga entre esas hermosas nalgas. Sonreí­ ya que así­ lo hice con Luisa esa noche. Celebre mi cumpleaños número 40 con un regalo único. Empecé a vivir mi cuarta década y para no sentirme viejo celebramos de una manera especial. Dejamos a los niños en casa y fuimos a un lujoso motel. Le pedí­ que se estrenara esa corta y fantástica falda. Después de la cena, una cómoda cama fue testigo de como después de 14 años de matrimonio, nuestra llama del amor sigue encendida. Tres horas de sexo salvaje con Luisa me dejaron exhausto y con la verga caí­da después de eyacular en su vagina y su ano en varias oportunidades. Por supuesto cumplí­ el deseo de muchos de los admiradores de mi esposa, en especial de Jaime y Francisco, ya que cogi a Luisa en cuatro y le hundí­ mi coño en su sexo hasta que no pude más. Al final ella me hizo el sexo oral y las últimas gotas de mi esperma cayeron sobre su rostro. Al dí­a siguiente, en efecto, Luisa asistió a la reunión y como ella me lo comento esa noche, Francisco la invito a cenar. El querí­a saber un poco mas de como funcionaba la fundación asi que pidió que mi esposa la explicara un poco en detalle. Obviamente me moleste un poco pero lo disimule. Pero no todo era malo para mí­. Ese fin de semana, Luisa invito al comité directivo a una reunión en casa y allí­ volvó a ver a Helena. Ella era la auditora y era la encargada de la parte de las finanzas. Desafortunadamente las noticias que ella daba no eran las más esperanzadoras, ya que la organización estaba muy por debajo del presupuesto esperado y se necesitaba más dinero. Dinero que aun no existí­a. Ellen tenia como mi edad, de pronto uno o dos años menos y era muy bonita. Soy de descendencia campesina y en mis años de juventud siempre desee tener sexo con una mujer rubia, ojos azules, cabello largo, alta, de pechos robustos y trasero como el de Helena. Así­ como las mujeres de portada de revista o de calendario. Pues bien, ella, imagino yo, fue esa mujer cuando joven y ahora a su edad adulta, conservaba intactas sus cualidades fí­sicas. Por supuesto, estaba casada y tení­a una hermosa hija de 15 años. Y yo envidiaba a su esposo. Luisa habí­a estado muy ocupada recientemente con ultimar detalles para el evento del 24 de Junio donde esperaban recaudar como mí­nimo 30'000.000 de pesos para poder garantizar el funcionamiento de la institución al menos por un año mas. Salí­a conmigo en la mañana y llegaba tarde en la noche. La entendí­, y claro yo le colaboraba ya que se acercaba la fecha y aun faltaban detalles por confirmar. Dias antes de la reunión, Luisa me llamo al celular: -"Mi vida... espero no interrumpir nada... pero te quiero pedir un favor..", me dijo ella con voz de suplica. -"Lo que quieras cariño", le respondí­ -"Helena ira esta noche temprano a la casa, prepárale algo de comer y ella trabajara en mi computador... yo llegare tarde a casa, el señor Francisco me invito a su casa a reunirme con algunos de sus socios.. voy a ver que logro con ellos...", añadió Luisa. Por unos segundos, dude en responder. -"Que carajos tiene Luisa que hacer con Francisco otra vez?", me pregunte mentalmente. -"Luego no se habí­an ya reunido?", me pregunte otra vez. No me gusto para nada eso de la reunión nocturna. Y mucho menos escuchar que ella llegarí­a tarde esa noche después de reunirse con los socios de el. Pasó un solo segundo y respondí­. -"Si claro lo que quieras mi vida... no hay problema..". Arregle la comida y Helena llego. Lucia espectacular. Elegante falda hasta la rodilla destacando su culo firme y una delicada blusa que ocultaba esas deliciosas tetas. Cenamos y pasamos a la sala del computador donde ella se sentó y empezó a trabajar. Fui a la cocina y empecé a colocar los platos de la comida en el lavaplatos cuando de pronto la voz de Helena me sorprendió. -"Luisa llegara tarde, verdad?". -"Si, se reune con Francisco y sus socios..", respondí­. De pronto ella me miro a los ojos y disparo las pulsaciones de mi corazón. -"Sabes Hernán, no me gusta el tan Francisco ese... esta muy caliente con ella... Luisa me comento que Francisco le dijo en medio de una cena que estaba fascinado con ella y que tu eras un afortunado por ser su esposo...claro no le vayas a comentar nada a ella.. se supone que yo no debo contarte...". -"Me parece que Francisco esta encantado con su rostro y su espectacular trasero..", añadió Helena volteándose de medio lado y pasando su mano sobre su falda. -"Te gusta el mio, Hernán?", me pregunto ella. -"Me fascina todo tu cuerpo", le respondí­ sin dudarlo un instante. Nunca habí­a sido infiel pero el comentario de ella y la sensual caricia de sus manos sobre sus nalgas dispararon mi estamina sexual. Pero pensé en mi matrimonio y en mis hijos asi que me controle. Esa noche Luisa llego a casa antes de lo previsto. Estaba furiosa. Esperaba obtener una donación de dinero y se encontró con que Francisco le propuso atrevidamente una noche de sexo a cambio de la donación. El le puso un precio al espectacular culo de mi esposa y estaba dispuesto a pagarlo. Obviamente Luisa molesta salio inmediatamente de su casa y decidió regresar enfurecida de ver como ese maldito bastardo pensaba que ella se iba a vender con tal de recibir su sucio dinero. Esa noche abracé a mi esposa en la cama y le hice saber que yo era su compañero, su esposo y su amigo, y que no debí­a angustiarse, que encontrarí­amos la forma de financiar la fundación. Pero en sus ojos se notaba la angustia porque el tiempo corrí­a y no se tení­a el dinero. Mirándonos fijamente descubrimos que cuando luchamos por algo a veces debemos hacer sacrificios y que tanto ella como yo estábamos listos para ello. Pasaron tres semanas, el evento de caridad se llevo a cabo y se recaudaron un poco mas de los 30'000.000 que se necesitaban. Se logro el objetivo inicial pero para Luisa y yo significo muchí­simo. Francisco, haciendo una jugada astuta, se convirtió en el principal accionista de la fundación. Luisa estaba dichosa y muy agradecida a pesar de que sabí­a que era lo que Francisco querí­a. Yo estaba muy desmotivado porque estábamos a las puertas del principio del fin de nuestro matrimonio. El fin de semana siguiente al evento le pedí­ a Luisa que lo pensara mucho y ella decidió no hacerme caso. Querí­a sacar adelante a la fundación al precio que fuera, sin importarle ni siquiera nuestro matrimonio, nuestros hijos y yo. Ella sabia que estaba en deuda con Francis y sabí­a que habí­a detrás de su postulación como principal donante. Ella sabia que hacer. -"Te amo Hernán y quiero que me perdones.....", me dijo Luisa antes de entrar a nuestra alcoba ese sábado en la noche. -"Y yo a ti cariño... te perdono mi vida.. ", le respondí­ inmediatamente quedándome en la puerta. Luisa caminaba hacia el sillón que habí­a al lado de nuestra cama. Ella tení­a puesta la misma corta falda roja de colegiala que se estreno la noche de mi cumpleaños junto con la blusa de color blanco. Además estaba bellamente maquillada y tení­a sus zapatos negros de tacón alto. Se veí­a muy hermosa, sexy y deseable. Sus piernas se notaban muy atractivas y su fantástico trasero se moví­a deliciosamente bajo la falda. Asi como cualquier hombre la desearí­a tener antes de llevarla a la cama. Asi como la tuve la noche de mi cumpleaños en la suite del hotel. Asi como la deseo Francisco Rodrí­guez y que lo motivo para convertirse en el principal patrocinador de la fundación que ella lideraba. querí­a a toda costa poseerla y quitármela de mis manos. Esa noche el lo hizo realidad. Allí­ en el sillón estaba Francisco sentado, sonriendo y viendo como el cuerpo de mi esposa se acercaba sensualmente donde el la esperaba. Estando en frente de el, Francisco se puso de pie y se ubico detrás de ella. Sin dudarlo, coloco su mano en su trasero y lo acaricio levantándole la corta falda. Las espectaculares nalgas de mi esposa quedaron visibles asi como una delicada tanga negra tipo hilo dental. No aguante mas la escena y decidí­ bajar a la sala a buscar algo de tomar mientras Luisa entregaba su cuerpo a cambio de su generosa donación a la fundación. Espere como media hora y me mortifique al escuchar los gemidos y los gritos de Francisco mientras su verga muy seguramente expulsaba a chorros su asqueroso semen ardiente en la vagina de mi esposa. Al cabo de un rato de silencio escuche a Luisa quejarse mucho asi que decidí­ subir solo para encontrarme con la desagradable escena de ambos desnudos sobre el sillón. Las sabanas de la cama estaban completamente revueltas mostrando que los cuerpos de ellos se habí­an sacudido fuertemente. Mi esposa en posición perrito con sus rodillas dobladas sobre el cojí­n y el por detrás de ella sacudiéndose mientras su inmensa verga se mecí­a dentro del sexo de Luisa. El culo de Francisco se moví­a al mismo tiempo que Luisa gemí­a de placer y dolor. Un frasco de gel facilitador, de los mismos que usábamos para tener sexo anal, estaba abierto y tirado sobre el piso. Ver a Luisa allí­, desnuda sobre el sillón, hermosa y única, recibiendo en su culo la gruesa verga de Francisco me llevo a pensar en que su parado trasero no era mas de mi propiedad. El espectacular culo de Luisa ya habí­a sido abierto por las manos de el y su estrecho y formidable ano acogí­a el gigantesco coño de su más apreciado admirador. Espere a que Francisco se derramara y ver la reacción de placer de Luisa cuando la verga de su afortunado donante le entrego su calido esperma en lo profundo de su ano me desilusiono. Mientras el gritando expresaba lo que un hombre siente al explotar su coño en el trasero de Luisa, mi esposa me dejaba saber cuanto lo deseaba. -"Aghhhh.. que delicia Francisco... que delicia.... arghhh... que delicia...", gritaba ella al sentir en su culo el viscoso regalo del nuevo propietario de la fundación. Mas tarde, ver como Luisa gemí­a con sus ojos cerrados y abrazaba apasionadamente a su amante quien encima de ella mecí­a su abdomen sacudiéndolo al mismo tiempo que de su gran pene, enterrado en lo profundo de su vagina, eran bombeados chorros de semen mientras ella disfrutaba del orgasmo de su amante, me convenció que esa belleza de mujer, madre maravillosa de mis hijos y excelente amante, me abandonaba y partí­a mi corazón. Una semana mas tarde, Luisa me anuncio que se iba a vivir con Francisco al descubrir que podí­a hacer una mejor vida al lado de el. Luisa me dijo llorando con franqueza que en esa semana después de almorzar con el, en tres ocasiones habí­an tenido sexo en un motel cercano a su oficina. 14 años de matrimonio quedaban en la basura luego de descubrir que la gigantesca verga de Francisco le daba mejor sexo y que se sentí­a incapaz de seguir engañándome. Lina se irí­a a vivir con ellos y yo me quedarí­a con Alex. Francisco Rodriguez se quedarí­a con ese delicioso culo y yo me quedaba con los recuerdos. El ahora montarí­a cada noche a Luisa y le clavarí­a su culo y su vagina satisfaciendo su intenso apetito sexual mientras yo solo verí­a a mi ex-esposa de vez en cuando. Después de una larga jornada de trabajo, Francisco llegarí­a a su casa y la encontrarí­a a ella luciendo su corta falda para sin ningún problema levantársela y en menos de cinco minutos llenarle su vagina y su ano con su semen. Seis meses después Luisa volvió a casa pidiendo perdón y arrepintiéndose por la separación. El señor Rodriguez, su patrocinador, la dejó por una joven modelo. Estaba arrepentida y dispuesta a hacer cualquier cosa por restablecer nuestro matrimonio. Alex y Lina volví­an a vivir juntos. Volví­amos a ser una familia. La perdone y me saque la espina de la venganza. -"Hola Jaime... que sorpresa verte esta noche...", saludo Luisa a Jaime, el rector del colegio, tres dias después de que ella volvió a casa. Jaime la saludo de beso y se quedo perplejo nuevamente al ver el movimiento del culo de Luisa bajo la falda roja de colegiala. No me importo ni me moleste. En las siguientes dos horas, finalmente la verga de Jaime tendrí­a el gustoso placer de entrar dentro de su ano y su vagina para dejarle un viscoso recuerdo de como un hombre vive una noche de sexo con mi esposa.

— julio08

18 de agosto de 2007

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julio08

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