Regalo De Vida
Relato de comunidad Fantasíasschedule 8 min de lectura calendar_today Agosto de 2007

Regalo De Vida

Justo hace 18 meses, mi esposo partí­a dejándome con mi hija Rocio de tan solo 6 meses. El pequeño pueblo de Leganes, al sur de Madrid, veí­a entre lágrimas como 40 de sus hijos partí­an rumbo a Irak con destino desconocido. Javier, fuerte, corpulento y decidido a luchar por su vida y la....

julio08

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Justo hace 18 meses, mi esposo partí­a dejándome con mi hija Rocio de tan solo 6 meses. El pequeño pueblo de Leganes, al sur de Madrid, veí­a entre lágrimas como 40 de sus hijos partí­an rumbo a Irak con destino desconocido. Javier, fuerte, corpulento y decidido a luchar por su vida y la de sus soldados amigos no podí­a resistir los dolorosos momentos de su partida y entre lagrimas, abrazándome, me despedí­a en el aeropuerto militar donde un avión de la Fuerza Aerea Española los esperaba. La noche anterior tuvimos una cena especial. En compañí­a de sus padres y los mí­os, todos colombianos, celebramos la partida de mi esposo con nostalgia, incertidumbre y un poco de dolor. Luego en la cama, yo miraba la foto que nos tomamos el dí­a de nuestro matrimonio mientras Javier encima mio desnudo mecí­a su cuerpo y su largo y fantástico coño me entregaba su leche en lo profundo de mi sexo mientras yo, acostada de medio lado, recibí­a su dulce castigo. Hicimos el amor como si fuera la ultima vez, como si no nos fuéramos a volver a ver pero con la seguridad que nuestros cuerpos desnudos volverí­an a juntarse muy pronto y su verga volverí­a a explotar en mi cara. Al cabo de dos horas mi vagina llena y mi rostro salpicado de su blanco, viscoso y espeso esperma, mostraban lo salvaje de la noche y los resultados de tener sexo oral con Javier. Luego de su partida, seguí­ dedicada a mis actividades en la escuela de Santa Librada como profesora de geografí­a y ciencias sociales pero con la presión del director quien veí­a en mi una atractiva, sola y desesperada joven esposa que muy pronto caerí­a en su trampa, o mejor, en su cama. Era muy conocida la versión de que el director de acostaba con las profesoras de la escuela para darles un aumento de sueldo o una promoción laboral dentro del Congregado de Madrid. No me importaba ni me interesaba. A mis 25 años, mi hija Rocio era mi distracción y mi vida, y Javier, mi único hombre. Mi cuerpo se habí­a vuelto a recuperar después del nacimiento de Rocio y ahora mi cadera y mis pechos, un poco más anchos, me daban un aspecto más sexy. Por supuesto mi culo seguí­a siendo el mismo parado trasero que tanto habí­a encantado a Javier cuando nos conocimos hace 3 años y el cual atraí­a las miradas inescrupulosas de los estudiantes de décimo y once grado quienes veí­an como su adolescencia despertaba con la sensual imagen de la profesora Isabel como gentilmente ellos me llamaban. Durante estos terribles 18 meses que pasaron, cada una de esas 540 noches que fui a la cama sola luciendo mi delicada y sexy pijama que dejaba entrever mis hermosos pechos y mi redondo trasero, rezaba porque Javier estuviera bien y Dios lo protegiera de los terribles peligros a los que estaba enfrentado por culpa de un estupido deseo de poder y destrucción que mi esposo no podí­a controlar y el cual, por motivo de su deseo de servir a la patria que le darí­a su ciudadaní­a, le podrí­a llevar a la tumba, tal y como habí­a sucedido con los 45 soldados españoles caí­dos en combate en Irak. A pesar de que el director de la escuela seguí­a ejerciendo presión sobre mí­ y me invitaba a salir, no me negué y le acepte dos invitaciones a cenar en donde me di cuenta de que su interés era puramente sexual y en sus ojos se veí­a el deseo de abrir mis nalgas y hundirme su verga. En medio de toda esa jaurí­a de perros hambrientos husmeando cuando y donde yo caminaba luciendo mis piernas y mi culo, continué con mis labores de madre y esposa a pesar de que empezaba a sentir la falta de Javier. Cierta noche viendo una pelí­cula a altas horas de la noche, vi una escena de sexo donde un joven musculoso montaba a su novia y llegaba al orgasmo. Pensé en Javier inmediatamente y lleve mis dedos a mi vagina estimulándome el clí­toris mientras en el TV los falsos gemidos de la pareja simulaban un orgasmo. Me humedecí­, me excite y me di cuenta que mi sexo necesitaba la verga de un hombre. A pesar que mi vulva era un charco de fluidos, me controle pero tuve un mente por unos segundos dejarme seducir de Felipe, el atractivo profesor de deportes de la escuela y quien se mostraba muy interesado en mi. En medio de la incertidumbre por la suerte de Javier, no dejaba de ver los reportes de las cadenas de noticias cada dí­a donde anunciaban las lamentables noticias de la muerte de soldados en Irak y me partí­a el corazón saber que un dí­a de estos el nombre de mi esposo engrosar�a la lista de soldados sacrificados en combate. Hace seis meses fue una fecha especial. Javier estaba de cumpleaños y tuve la oportunidad de hablar por teléfono con el. En medio de la emoción me pidió que le enviara por e-mail fotos mias y de la nena. Me dijo que me extrañaba y que me amaba. Al otro dí­a me coloque mi ajustado vestido negro el cual con su corta falda arriba de la rodilla me daba un aspecto de porte y elegancia y con una cámara digital prestada por Lucy me tome las fotos que el querí­a. Aparezco de frente con una rosa en mis manos destacando mis tetas y una sensual sonrisa, y en otra foto aparezco de medio lado donde mi trasero sobresale como un redondo y deseable melón. Finalmente todas esas noches de pesadilla quedaron atrás y Javier esta de regreso conmigo hoy. Espere este dí­a desde hace año y medio y a Dios le agradezco por habérmelo traí­do a nuestro hogar sano y salvo. Al Todo Poderoso le doy gracias por haber permitido que la oscura noche del 23 de Abril cuando Javier y el soldado español Julio De las Casas patrullaban una calle de Faluja en Irak y fueron atacados por insurgentes, Julio le salvo la vida a Javier tomándolo de la mano, empujándolo hacia el vehiculo blindado y repeliendo el ataque con su arma de dotación. Dios nos dio la oportunidad de seguir juntos nuestro camino. Es por esto que lo veo y no lo creo. Javier sentado en el sillón al lado de la cama bebiéndose una cerveza me sonrí­e y me halaga: -"Estas hermosí­sima cariño.... Tienes ese culo que me fascina, tus tetas están mas ricas, estas hecha todo un bombón...después de año y medio estas mas sexy y deseable". -"Gracias mi amor....", le respondo mientras cierro los ojos y mi cabeza se levanta de repente. Con un brusco movimiento Julio me hala del cabello y me hunde su verga dentro de mi vagina. En posición perrito, desnuda sobre la cama y con el soldado amigo de Javier detrás mio penetrándome de nuevo, celebramos el regreso de mi esposo a casa mientras Julio disfruta del regalo de Javier por salvar su vida. Hacia solo 10 minutos estaba sentada sobre las piernas de Julio mientras el acostado boca arriba disfrutaba de como mi cuerpo se mecí­a encima de el y en menos de 3 minutos su verga estallaba en mi vagina entregándome su calida leche mientras el gritando mi nombre disfrutaba de su orgasmo. Mientras mi cuerpo se sacude de la misma forma que Julio me hunde su pene, miro a Javier y le guiñó el ojo haciéndole saber que lo amo y lo extraño. Para Javier es muy excitante ver los ojos saltones de su amigo y salvador mientras Julio deja caer gotas de sudor sobre mis nalgas y la parte baja de mi espalda. Con sus manos aferradas a mi cabello y su mirada fija en mi trasero, gimiendo, no parece creer que su pene entra y sale libremente de mi sexo cuando hace solo una hora su lengua recorrí­a las húmedas paredes de mi vagina y el me mordí­a mi clí­toris y halaba mis amplios labios vaginales. Javier saborea su cerveza mientras ve como su deseable esposa es montada por la verga de su salvador. Con mi dulce sexo le pago a Julio su valiente gesto y mientras llego al orgasmo al sentir como su pene se derrama dentro de mí­, Javier se pone de pie y se acerca a la cama sonriendo y desnudándose. Durante la siguiente hora Julio y Javier Alcázar hacen sus sueños realidad al poder tener sexo conmigo en un delicioso trí­o que dejo mi rostro y mi vagina salpicados de su semen. Para ellos pasaron 18 largos meses sin tener lo que ellos querí­an. Para mi fueron 18 meses de sequí­a que por fortuna las vergas de mi esposo y de su amigo se encargaron de saciar en una noche. -"Te amo cariño... nos vemos en una hora viejo Julio en la estacion..", me dijo Javier mientras salí­a temprano de la habitación al otro dí­a camino a donde sus padres lo esperaban. -"Ok Javier.. nos vemos alla y gracias nuevamente por dejarme joder con esta diosa colombiana...", le respondió Julio mientras salí­a del baño desnudo y se metí­a en la cama bajo las sabanas en las cuales yo tambien desnuda lo esperaba. Antes de salir a la escuela donde mis estudiantes recibirí­an una nueva clase acerca de la civilización griega, Julio aprovechaba la última hora que tenia antes de abandonar la ciudad para dejar nuevamente en lo profundo de mi sexo, el viscoso y cremoso recuerdo de que Javier, finalmente, estaba a mi lado.

— julio08

19 de agosto de 2007

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