Deliciosa Esclavitud
Relato de comunidad Fantasíasschedule 3 min de lectura calendar_today Enero de 2008

Deliciosa Esclavitud

Era otra tarde de primavera en el sendero de Bulbary, un solitario pueblo de Francia situado en las afueras donde van las mariposas a juguetear con mi larga cabellera!! Las flores tení­an un hermoso resplandor en esa época, el color anaranjado del sol daba un perfecto contraste con el azul....

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Era otra tarde de primavera en el sendero de Bulbary, un solitario pueblo de Francia situado en las afueras donde van las mariposas a juguetear con mi larga cabellera!! Las flores tení­an un hermoso resplandor en esa época, el color anaranjado del sol daba un perfecto contraste con el azul profundo casi impecable del ciel!! el pasto verde en un estado de suavidad provocador, lograban de nuevo exaltarme casi hasta el punto hacerme deseosa de intimidar con él. La brisa de las 3 casi las 4 de la tarde era perfecta después de un dí­a agitado dentro de la casa del Conde. Yo que fregaba los pisos de la mansión Belvediere; El conde era mas que exigente con la limpieza de su recinto, pero mas codicioso aún por el rodar de sudor entre mis pechos agitados. Pasaba horas observando mi rutina y al verme acalorada entre las miles de enaguas que llevaba mi vestido, muy cortésmente pedí­a que me lo quitase para que pudiera refrescarme ; yo, llena plena de sumisión y respeto por mi señor, obedecí­a a cada una de sus órdenes , pasaba dentro de la mansión no mas que con un corsé a medio amarrar y unas braguitas sudorosas que no dejaban nada la imaginación! las calcetas blancas siempre se echaban a perder, pero eso no solí­a preocuparme ,pues al fin y al cabo mi señor y amo terminaba siempre arrancándomelas con sus dientes antes de terminar los quehaceres del dí­a. Me tomaba cual animal hambriento destrozando mis braguitas con sus dientes, ansioso,deseoso lleno de codicia y deseo. cual animal salvaje que podí­a ver el rigor en sus ojos desatados en un temblor y resoplo que me excitaba casi al punto de pedirle, de suplicarle de rodillas que me hiciese suya, casi al punto de gritarle!de exigirle! que penetrara mis adentros con el rigor de su pene erecto, y que de una buena vez me dejara cabalgar en la dureza de su hombrí­a hacia el paraí­so del placer. No satisfecho aún con su sadismo, se escabulle entre mis piernas buscando aliviar su sed en el jugoso y ardiente recinto que tení­a para él, se agitaba como los lobos cuando atrapan su presa la satisfacción en sus ojos y el temblor de sus labios hací­an desesperar mi piel, cuando su lengua distribuí­a la su saliva tibia en mis labios vaginales lograba despertar el abrí­a el botón de mi placer, que como corazón enamorado palpitaba casi a reventar al punto de hacerme gemir gritar y suplicar por mas. Justo cuando terminaba de beber la miel de mi fogosidad, me llevaba al estudio para que le alcanzase sus libros de poesí­a que se encontraban justo en la cima de la biblioteca él se posaba rí­gido justo bajo la escalera a observar como se dilataba aun mas su delirio. Yo en cambio esperaba solo tropezar para caer crucificada en el placer de de mi preciado Rey!! no obstante se sienta en su sillón de gamuza fina y me pide que me arrodille justo a sus pies y me invita a saborear un poco de su deliciosa hombrí­a, a lamer un poco de su exaltada piel en medio de la lectura de sus tantas poesí­as; Yo ansiosa y desesperada quisiera tragarme a mi rey, pasarí­a mi vida con su delicioso sabor en mi boca, no comerí­a mas carne que la de él. El en su bellí­sima prudencia toma mi cabello para lograr una danza eróptica entre mis labios y su carnoso pene, Yo sumisa y abnegada le pido que me castigue, si he sido mala con él y por el contrario me premia penetrándome hasta lo mas adentro de mi ser, haciéndome la mujer mas dichosa y complacida del mundo. Por eso la brisa de la tarde es perfecta yo acá en medio del prado verde, descalza, con mis braguitas extraviadas y un brillo inapagable en mi piel, recuesto mi cuerpo aun con el olor de mi Rey a descansar hasta que el azul del cielo cambie su tono.

— azulynegro

19 de enero de 2008

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