Un Trio Inesperado!
Relato de comunidad Fantasíasschedule 14 min de lectura calendar_today Enero de 2008

Un Trio Inesperado!

Una pareja llega a una discoteca común a bailar y encuentran de manera casual una tercera persona con mucha quimica que congenia con dicha pareja y sucede finalmente un inesperado y fascinante trio.. Mi nombre es Amanda, soy de Venezuela, mi esposo es Francés, tenemos un hijo, somos una pareja....

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Una pareja llega a una discoteca común a bailar y encuentran de manera casual una tercera persona con mucha quimica que congenia con dicha pareja y sucede finalmente un inesperado y fascinante trio.. Mi nombre es Amanda, soy de Venezuela, mi esposo es Francés, tenemos un hijo, somos una pareja muy estable y llevamos cuatro años compartiendo esta felicidad. Mi esposo como buen francés es la persona más maravillosa del mundo para mí­, es muy tierno y el amante perfecto, con quien he vivido los momentos más fascinantes y con quien deseo continuar el resto de mi vida. Con mucho amor escribo en compañí­a y ayuda de él la siguiente historia, porque deseamos compartirla con todos los navegantes de la Internet, como parte de la celebración de un aniversario más de nuestra linda relación: Como eran normales las invitaciones por arte de mi esposo a bailar en cualquier discotheque de la ciudad, salimos "muy tiesos y muy majos" a disfrutar como siempre lo hacemos, pero nunca nos imaginamos que esta vez la fuéramos a pasar de una manera tan particular y sensacional. Deseábamos conocer cierta discotheque, de la cual nos habí­an hablado muy bien y recomendado algunos amigos, por lo cual llegamos un poco temprano para ubicarnos en un buen sitio y evidentemente con solo observar la entrada, se sentí­a el agrado por ingresar y conocer todo lo que habí­a adentro, pues por comentarios ajenos suponí­amos que era fantástico. Ingresamos, luces muy bonitas, la decoración era presuntuosa, pasaba periódicamente una suave y leve especie de neblina por así­ decirlo, que disminuia ligeramente en algunos momentos la visibilidad, con una aroma muy agradable, las delicadas luces traspasaban a través de ella, creando un ambiente romantico, de rumba y de mucho ánimo que nos pareció bastante agradable y de admirar. En la entrada nos recibió una persona muy atenta, tomó mi gabán, no tuve que hacer ningún esfuerzo por abandonarlo, lo ubicó en un lugar muy bonito y ordenado, de igual manera mi esposo dejó su saco a cambio de una elegante tarjeta que les permitirí­a identificar nuestras prendas a la salida. Fuimos conducidos bajo la dirección de este amable hombre por toda la discothéque, donde nos informaba ampliamente sobre la ubicación de cada uno de los espacios, los baños por ejemplo, las salidas de aire, las salidas de emergencia, la seguridad de la infraestructura, las salidas de espuma, los movimientos e intercambios de las pistas y las ubicaciones de las mismas, puesto que contaba con once pistas en los tres pisos, el lugar era inmenso, con una capacidad de 1500 personas aproximadamente. Nos encontrábamos en un inmenso mar en donde no sabí­amos hacia donde dirigirnos puesto que todos los lugares reconocidos eran realmente fantásticos. Asumiendo la recomendación del amable galán que nos acompañaba, nos sugirió que nos ubicáramos en el segundo piso, pues era el más concurrido y deseado para el personal, pues las pistas de este lugar eran las únicas que se intercambiaban entre los demás pisos como un ascensor y que no se nos hiciera extraño cuando termináramos de bailar y al dirigirnos hacia nuestra mesa, nos encontráramos en un piso diferente, nos pareció grandioso y aceptamos. Ya se encontraban bastantes personas en el lugar, el ambiente se hacia muy agradable, tomamos una de las mesas, allí­ nos sentamos y comenzamos a conversar felizmente, asombrados y sorprendidos por la magnitud del espectacular lugar donde nos encontrábamos, el tiempo transcurrí­a, cariños van, cariños vienen, nos invadí­a la alegrí­a, sonrisas a carcajadas, caricias por aquí­, por allí­, algunas insinuaciones, besos muy apasionados, invitaciones a bailar, el licor comenzaba su efecto, la alegrí­a aun más nos invadí­a, bailábamos sin descanso. Mientras nos encontrábamos tomando en nuestra mesa descansando un poco para continuar de nuevo, llegaron cinco personas y se ubicaron en la mesa contigua a la nuestra, eran dos mujeres y tres hombres, ellas y uno de los chicos eran franceses, los otros dos chicos eran alemanes, pero que chicos vale!, las chicas eran novias del francés y uno de los alemanes, todos ellos hablaban en inglés, luego de su llegada fueron atendidos de inmediato, por nuestra parte continuamos gozando y disfrutando con mi esposo de la fascinante noche en que nos encontrábamos, la alegrí­a continuaba, el ambiente realmente maravilloso, los de la mesa de al lado de igual manera gozaban de la rumba, pero uno de los chicos alemanes quien era el que menos bailaba y el que más permanecí­a solo en la mesa se encontraba en algunos momentos observándome y dirigiéndome una linda y coqueta sonrisa a escondidas de mi esposo, note que si me miraba mucho de arriba abajo y no era para menos porque modestamente estaba muy bonita, lucia una falda muy corta, una suave blusa ajustada a mi cuerpo que permití­a observar la figura de él y unas botas altas, ya habí­a notado algunos otros chicos del lugar desviando su mirada hacia mi y no era extraño que el chico alemán también lo hiciera. Le manifesté a mi esposo los agradables gestos de este lindo chico y le admití­ que realmente era divino, era un tipo alto de muy bonito cuerpo, lucí­a una t-shirt ajustada al cuerpo de brazos fuertes, elegante, tení­a mucho estilo, bonito rostro, su sonrisa eran muy linda, coqueteaba con ella de una manera muy agradable de apreciar. Mi esposo sonriente me dijo que era lo mas normal, porque yo realmente estaba divina esa noche y que al igual que yo, el también habí­a notado miradas de muchos chicos hacia mi, que se paralizaban observando mis piernas ante el elegante paso hacia la pista. Fue un lindo halago y expresión por parte de mi esposo con este bonito comentario que me hizo sentir muy bien. La alegrí­a continuaba como mencionaba anteriormente, la noche se iba yendo, los traguitos nos consumí­an, las miradas del chico no cesaban, me agradaban innegablemente al igual que él, pero intentaba no demostrarlo, aunque el percibí­a lo contrario y era la verdad, el chico me gustaba fí­sicamente demasiado y con todo lo que llevaba consumido de licor lo veia aun más perfecto, le continuaba manifestando a mi esposo de lo que vení­a aconteciendo con él chamo reiterándole mi admiración, a la vez que mi amado compañero complacido reí­a ante mis comentarios. En un momento, justo cuando terminaba una bonita canción, mi esposo se levantó, argumentando que se dirigí­a hacia el baño, "claro mi amor ve" fue mi respuesta, la canción terminó e inició otra, transcurrieron algunos segundos y el chico aleman se acercó a la mesa y en inglés me manifestó que era una linda mujer y que si le permití­a bailar la canción que iniciaba, yo sorprendida no le supe contestar ni supe que hacer ante la invitación y la decisión fue espontánea como si no fuera de mí­, de inmediato me levanté y me dirigí­ hacia la pista con este encantador hombre, no era el mejor bailarí­n, pero tampoco lo hací­a mal, me dijo muchas cosas bonitas mientras bailábamos, confesó su admiración hacia mi desde que llegó al lugar, yo muy agradecida acepté sus agasajos y de mi parte también le manifesté que era un hombre muy apuesto y atractivo. Note curiosamente que al cabo de un tiempo mi esposo llegó a la mesa, vi también que él trataba de buscarme, hasta que pudo ver que me encontraba bailando con el chico y desde su sitio me lanzó una complaciente sonrisa. La canción terminó y él muy caballerosamente se dirigió conmigo hacia nuestra mesa y con su regular y escaso ingles le pidió excusas a mi esposo por haberme invitado a bailar sin el consentimiento y de paso lo felicitó por contar con una muy linda compañera "You have a pretty wife", mi esposo muy caballerosa y complacidamente acepto sus comentarios y le agradeció la atencion para conmigo y entendió que prácticamente se encontraba solo en la otra mesa y que cuando deseara bailar conmigo podí­a invitarla "when you desire to dance with her could invite her". Fue un gesto muy cómodo para mi, aunque conociendo a mi maravilloso esposo era lo que esperaba. La rumba continuaba felizmente y ya "con otra cara" el chico en algunos momentos nos acompañó a nuestra mesa bajo la invitación de mi esposo, en algunos momentos volví­a a la suya, se formó una bonita y agradable conversación, hablábamos mucho y bailábamos igualmente todos tres, mi esposo es bastante cómico y hací­a reí­r a carcajadas al chico, el recibió mucha confianza y pareciera que nos encontráramos tres personas conocidas de mucho tiempo atrás, me sentí­a muy afortunada de encontrarme en medio de dos hombres que me hací­an sentir mucha alegrí­a y emoción con sus comentarios, admiraciones por aquí­ y por allá, cada uno expresaba y manifestaba lo que sentí­a, cada uno a su modo me hací­a sentir muy bien tanto en la mesa que nos encontábamos como el la pista cuando salí­amos a bailar, ese chico era divino, me encantaba inmensamente, era muy diciente con sus gestos y actuaciones, era insinuante en la pista cuando bailábamos, no se, me gustaba lo que hací­a, me gustaba sentirme inmersa entre ese grande cuerpo, sentí­a el deseo por todo mi ser. La noche y nuestro ánimo estaba en todo su furor, estaba en su punto, mi esposo de igual manera me brindaba un trato muy especial, me hací­a sentir en el aire y sobre sus manos, su deseo hacia mi me lo hací­a sentir como cuando nos encontrábamos en la intimidad, bailábamos de una manera muy sensual, sentí­amos el deseo de hacer el amor en la misma pista sin esperar, no querí­amos parar con nuestras insinuantes actuaciones, era una noche espectacular y muy emocionante al encontrarme en una situación tan especial en medio del fascinante ambiente y de dos hombres que pronosticaban el deseo de devorarme. En un momento en que se baila generalmente en forma independiente por la clase de música, los invité a los dos a bailar, encontrándonos en la pista y en medio de tantas personas, por primera vez al ritmo de la música, las manos del chico con bastante delicadeza y discreción, tocaban con mucha sensualidad algunas partes í­ntimas de mi cuerpo mientras nos encontrábamos bailando muy cerca frente a frente, por otra parte sentí­a el contacto de mi esposo, quien bajo este sensual ritmo, con sus manos inquietas tambièn me abrazaba, dejándolas desplazar por mi cuerpo, con una de ellas volvió hacia él mi rostro y me beso de una manera apasionante y con mucho deseo, el baile continuaba y el chico de una manera sensual se acercó hacia mi y teniendo nuestros rostros enfrentados acercó su boca tan inmediata a la mí­a sin atreverse a besarme, quizás esperando mi aprobación o que yo fuera quien lo hiciera y suavemente volví­ mi rostro hacia mi esposo y con la mirada y el gesto de su cabeza, él entendió mi solicitud y yo entendí­ su aprobación, volví­ mi rostro nuevamente hacia el chico y acercando nuevamente nuestros labios, abrí­ mi boca sensualmente, permitiendo que parte de mi lengua saliera y le informara o le pidiera deseosamente a él que me besara, idioma universal que de inmediato entendió y juntamos al fin nuestras bocas, robándonos un apasionante beso, permitiendo que nuestras lenguas jugaran y recorrieran lo más recóndito de nuestras bocas, en presencia de mi amado esposo. Maravillados en este momento con mi bello esposo admiramos conjuntamente la espectacularidad del momento que nos encontrábamos disfrutando, yo me encontraba bailando en medio de dos hombres a la vez, sintiendo juntamente el contacto con ellos, me encontraba bajo un estado de éxtasis fantástico, desenfrenado y emocionante, un momento que pareciera que no fuera a haber un mañana. La música terminó, nos dirigimos hacia la mesa, creo que estaba perdiendo un poco el equilibrio y reduje el consumo de licor, mi esposo pidió unos aperitivos que sirven para estabilizar y desentoxicar un poco el organismo, la rumba seguí­a a mi derecha tení­a a mi esposo y al otro lado ese tipo que caí­do del cielo tuve la fortuna de encontrar primero. Las manos de estos grandes hombres aún continuaban algo inquietas y muy traviesas mientras conversaban. En un momento como si se hubiesen puesto de acuerdo se encontraron dos manos bajo mi falda, acariciando mis piernas, encontrándose una con la otra, reaccionaron retirándola inmediatamente juntos con una carcajada sorprendidos al haber sido atrapados con las "manos en la masa", yo era la que mas reí­a por la actuación de los dos, yo de una manera jocosa, graciosa y sugestiva, intencionalmente les dije, tranquilos, no se peleen, a cada uno les daré una piernita para que hagan lo que quieran con ella y a si todas las demás partes de mi cuerpo, de verdad!, fue la expresión del chico, entonces comencemos a repartir ya, sugirió y mi esposo aprobó. Un tiempo más continuamos bailando, gozando los tres, hablando y molestando hasta no más poder, mi esposo sugirió terminar, ya se acercaba la mañana, le susurre al oí­do y le manifesté a mi esposo que deseaba estar í­ntimamente con los dos, que el chico me fascinaba y deseaba estar con él, a lo cual muy complacido accedio y le pidió al chico que nos acompañara, que si deseaba tomar las partes que su esposa le habí­a ofrecido, el sin dudar inmediatamente asintió su aprobación. Los amigos del chico ya se habí­an retirado, salimos del lugar, el dí­a ya amenazaba con su luz, tomamos un coche los tres, nuevamente me encontraba en medio de ellos, no resistí­an la tortuosa espera y de nuevo sus manos se desplazaban, apoderándose de las partes prometidas, fue asequible a sus besos, contaban con toda mi aprobación, el conductor del coche no dejaba de observarnos, llegamos al lugar, nos encontramos con una cómoda y muy agradable habitación, la cama era grande y cómodamente habí­a espacio para tres, ellos dos me alzaron y me lanzaron sobre ella, por largo tiempo jugaron muy sensualmente conmigo, con mi cuerpo, ahora sus manos tení­an toda la libertad y sin discreción para apoderarse de las partes prometidas, ellas mismas comenzaban a desvestirme y con sus bocas recorrí­an a la vez mi cuerpo hasta quedar completamente desnuda, no habí­a parte de mi cuerpo que estos dos hombres no hayan recorrido, sus besos eran apasionantes, sus lenguas jugaban y jugaban con mi cuerpo, no se donde me encontraba en ese momento, en que lugar del infinito, ha sido el momento mas excitante de mi vida, luego sugerimos pasar todos al jacuzzi, nuevamente en medio de los dos como tanto me gustaba, ya las manos de ellos se encontraban frecuentemente, pero esta vez no existí­a el asombro por parte de ellos, habí­a una parte que no se podí­a dividir y era de los dos, sus dedos la exploraban emocionantemente, entraban y salí­an de ella mientras sus besos recorrí­an otras partes de mi cuerpo. Nos salimos y ellos me secaron muy cariñosamente, era la mayor atención que habí­an tenido en mi vida por parte de mi esposo y un ángel divino que bajó del cielo, los trabajos se repartieron, el chico me llevo en sus brazos y de nuevo me lanzó a la cama, a mi esposo le correspondió desnudarme nuevamente y retirar la húmeda toalla. Se acostaron cada uno a mi lado y comenzó de nuevo el juego, los besaba a los dos, su lengua quemaba del calor, sus cuerpos arrojaban fuego, sus partes intimas se encontraban en su mayor y más excitante estado de erección, tomaba cada una de ellas con mis manos, ahora el turno era mí­o, no podí­a dejar de disfrutar y desaprovechar la oportunidad de tener dos hombres en la cama, ahora era yo quien dominaba y deseaba devorarlos, baje a besar sus partes, besaba los dos a la vez, era emocionante, en sus rostros se manifestaba la complacencia y satisfacción, los desaparecí­a en mi boca, era excitante para todos, luego procedí­ con el chico y me senté sobre él, penetrándome fuertemente, mi esposo continuaba recorriendo mi cuerpo con sus caricias, con sus besos, no querí­a bajarme de ese hombre, se sentí­a su bello y grande pene dentro de mi, el momento de éxtasis se aproximaba y decidí­ retirarme de él, ahora es el turno de ellos dos, de nuevo llena de caricias y besos sobre mi, los recorridos eran largos, sentir a la vez todas esa manos sobre mi cuerpo era fascinante y supremamente excitante, ahora el turno era para mi amado compañero, quise repetir lo que hice con el chico, me senté sobre mi esposo, penetrándome hasta lo más profundo, deseando esta vez culminar hasta el final, el chico frente a mi se levantó sobre la cama y tome su pene, besándolo mientras subí­a y bajaba, las manos de mi esposo no dejaban de acariciar mis senos, me encontraba en el máximo momento de excitación, estaba a punto de explotar, pedí­a más y más, necesitaba más, mordí­a con los dientes al chico por la emoción, el momento se acercaba, hasta que ya!, sostuve el más emocionante y más largo orgasmo de mi vida!, derrumbada caí­ a la cama, fui abrazada por ellos recibiendo con mucho agrado y cariño un beso por cada uno, luego fui llevada a la ducha y nuevamente los tres tomamos un baño, nos acostamos en la cama y todos juntos dormimos hasta las 11 de la mañana, pensé que todo habí­a terminado hasta ahí­, pero sentí­ gran emoción mientras dormí­a y sentí­a sus cuerpos cada uno a mi lado abrazándome totalmente desnudo, sentí­a el deseo de despertarlos e iniciar de nuevo a hacer el amor con ellos. Amigos de la Internet, quisimos publicar nuestra historia y llevarla a este medio bajo el consentimiento y presencia de mi esposo. Aún cuando nuestra relación ha sido extraordinaria, a partir de este dí­a nuestra relación ha sido más expectante e interesante y sentimos que nuestro amor se acrecentó en un 200 %. Decidimos ponerla en conocimiento ante la seguridad de lo que hoy sentimos, para aquellas parejas que comparten de manera infeliz su vida matrimonial y que su deseo sexual ha disminuido por desconocidos motivos, uno entre ellos la atención de los hijos que copan en la mayorí­a de veces el tiempo de la pareja, de igual manera la infidelidad conyugal que al igual hace parte de esta desdicha entre las parejas...

— difer74

23 de enero de 2008

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