Regalo De Cumpleaños!
Relato de comunidad Fantasíasschedule 7 min de lectura calendar_today Febrero de 2008

Regalo De Cumpleaños!

Ese viernes por la tarde estaba muy contento, por un lado era el inicio de un nuevo fin de semana que prometí­a ser muy interesante, por otro lado ese dí­a festejaba mi cumpleaños y deseaba cuanto antes llegar a casa y celebrar ese nuevo onomástico junto a mi joven y apasionada esposa,....

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Ese viernes por la tarde estaba muy contento, por un lado era el inicio de un nuevo fin de semana que prometí­a ser muy interesante, por otro lado ese dí­a festejaba mi cumpleaños y deseaba cuanto antes llegar a casa y celebrar ese nuevo onomástico junto a mi joven y apasionada esposa, revisé todo en mi oficina y después de constatar que todo quedaba en orden cerré y salí­ de la empresa. Era una tarde calurosa y sin ninguna prisa tomé el carro y me desplacé por las calles sin un rumbo definido, mi esposa me habí­a llamado para avisarme que tení­a una diligencia pendiente y estarí­a en casa después de las nueve de la noche, consulté el reloj y todaví­a tení­a tres horas largas para llegar a casa. Me acordé de un bar recién inaugurado en donde habí­a un show con elegantes chicas que hací­an strip-tease y como cosa mí­a querí­a darme de cumpleaños ese pequeño gusto, habí­a muy poca gente a esa hora , pedí­ un trago de whisky y mientras esperaba el show me acordé nuevamente de mi esposa, estaba muy enamorado de ella, era una mujer espectacular, no solo en lo fí­sico sino en el ambiente que tení­a, y ante todo una mujer abierta a nuevas experiencias, en el sexo era una amante maravillosa y realmente nos faltaba muy poco por probar en el campo del amor, tení­a unas tetas maravillosas ,un culo de ensueño y un coño ardiente que me llenaba de pasión... El show habí­a empezado con una preciosa quinceañera que al son de una música romántica moví­a sus caderas en forma insinuante mientras sus prendas se iban desapareciendo para quedar completamente desnuda, siguió bailando en el escenario desnuda haciendo unas poses llenas de sensualidad y erotismo. El calor que se sentí­a en el ambiente, el trago que poco a poco embotaba mis sentidos ,ese ambiente cálido del bar y esa chiquilla lujuriosa me fueron excitando sin darme cuenta. Pedí­ otro trago que degusté intensamente, al rato salió otra bailarina un poco más audaz que la primera , con atrevidas maniobras y el uso de algunos juguetes sexuales pusieron un punto muy alto en cuanto a erotismo se refiere, tal vez difí­ciles de superar para las demás participantes. El lugar se poní­a más caliente. El calor aumentaba y excitado y sediento pedí­ otro trago para atenuar mi sed y sentí­ que ese ambiente tan erótico y sensual me traí­a otra vez el recuerdo de esa mujer que me esperaba en casa y era tan real ese recuerdo que me fui excitando hasta el extremo de sentir mi verga empezando atener una fuerte erección, definitivamente esa hembra me tení­a muy encoñado.. miré el reloj e increí­blemente me di cuenta que el tiempo habí­a pasado raudo, ya casi era la hora de partir de ese lugar. Esperé un rato a que terminara la bailarina de turno y me dirigí­ rápido a mi casa. Al llegar noté con extrañeza que las luces de la sala principal no estaban encendidas como de costumbre, solo habí­a una luz tenue. Entré y en efecto una pecaminosa penumbra envolví­a la sala, en la mesa de centro una botella de vino y tres copas estaban elegantemente colocadas y a su lado una coctelera llena con cubos de hielo, cuando llegué al centro de la sala las luces se prendieron de repente y mi esposa Carol se arrojó a mis brazos al mismo tiempo que me gritaba feliz cumpleaños.!! La abracé y la besé en la boca, sus labios sensuales me excitaron y me abracé a ella fuertemente, ella me apartó un poco y volteándose me dijo que me presentaba una amiga, en efecto detrás de ella apareció una mujer esplendida, era alta, casi de mi estatura, lucí­a un elegante vestido negro que contrastaba con el color blanco de su piel, a primera vista sus senos eran firmes, grandes y voluptuosos, su fina cintura hací­a ver más grandes sus caderas y su andar era extremadamente sensual. Me extendió su mano y me dijo calidamente "Laura para ti" Quedé estupefacto, no solo por la belleza de esa mujer sino por que no sabí­a el motivo de su presencia. Carol me tomó de la mano y me llevó al amplio sofá de la sala y luego con una señal casi inadvertida le indicó a Laura que se acercara. Sirvió tres copas de vino y como era de esperarse invitó a un brindis por mi cumpleaños, degustó el delicioso licor y me sentí­ por un momento en la misma gloria, nos sentamos a charlar mientras una música romántica de fondo le daba un toque surrealista a la escena que presenciaba Laura de pronto me extendió su mano indicándome que querí­a bailar, yo miré a Carol como pidiendo permiso y ella con solo un movimiento de sus labios me dio un si que nadie escuché empecé a bailar con Laura y de inmediato sentí­ una fuerte atracción hacia ella, no sé si era ese perfume que llegaba a lo más intimo de mi ser despertando impúdicos deseos o ese modo de bailar que trasmití­a un deseo casi erótico de fundir mi cuerpo en su cuerpo, miré disimuladamente a Carol y ella jugaba con un cubo de hielo pasándolo por su cuello en forma insinuante. Laura me apretó contra su cuerpo, su vestido era tan delgado que casi sentí­a su piel pegada a la mano su boca adherida a mi cara empezaba a besarme delicadamente en las mejillas, sus labios jugueteaban con el lóbulo de mi oreja provocándome una excitación inmensa. Miré hacia abajo y vi ese par de senos que turgentes invitaban a acariciarlos. Pasé disimuladamente mi mano por esas tetas maravillosas y comprobé que sus pezones estaban más parados que la verga mí­a, si no terminaba esa pieza que estaba bailando me iba a derramar ahí­ parado! Miré nuevamente a Carol. Ahora se acariciaba sus senos por encima del vestido, y por la cara que tení­a en ese momento estaba muy excitada, la pieza musical estaba terminando y en el momento menos pensado la mano de Laura me cogió de improviso la verga dándome un fuerte apretón, sorprendido pero agradado me excitó mucho más, en ese momento terminó la melodí­a y nos fuimos a sentarnos. Me ubiqué en medio de las dos, Carol no se aguanté su excitación y empezó a besarme en la boca, sentí­ su lengua penetrando en mi boca con una lujuria impresionante, yo le correspondí­ de igual manera y nuestras lenguas se fundieron en una sola, Carol me decí­a cálidas frases de cariño al oí­do, me decí­a que me querí­a intensamente, que deseaba ser enteramente para mí­ con todas las fuerzas del alma,que esa noche querí­a complacerme en todo! de pronto sentí­ una mano diferente a la de Carol que buscaba con afán mi entrepierna, era Laura que empezaba a tocarme la verga, suavemente al principio, después con más ardentí­a, sentí­ un estremecimiento por todo mi cuerpo y mientras Carol seguí­a besándome con frenesí­ en la boca la mano de Laura seguí­a cogiéndome mi pene que ya estaba que se salí­a solito del pantalón, de pronto lo que faltaba..!! Laura corrió el cierre de la cremallera y después de meter sus manos en mi pantalón sacaba mi verga erecta y empezaba a chuparla, sentí­ que me morí­a, esa boca era una experta para mamarlo al sentir mi reacción Carol dejó de besarme y con una mirada pí­cara miro hacia mi verga que se perdí­a en la boca ansiosa de Laura. Carol me empujó hacia atrás y sacando mi pene de la boca de Laura lo dejó a la vista para compartirlo entre las dos. como si se hubieran puesto de acuerdo previamente mientras una succionaba la cabeza la otra recorrí­a mi verga en toda su longitud. estaba que no aguantaba luego ellas se detuvieron en su accionar y Carol como buena anfitriona nos invitó a un nuevo brindis y sirvió otra tanda de trago, la degustamos lentamente como queriendo con esa bebida helada bajar un poco la temperatura de esa tórrida escena que acababamos de disfrutar, tal era el calor y la emoción que un solo trago no alcanzó a mitigar la sed que tení­amos por ello Carol sirvió otros dos tragos. Pero al beber el ultimo sorbo del nuevo trago Carol nuevamente se aferró a mi verga y empezó a chuparla, yo miraba como lo hací­a , cuando Laura empezó a besarme en la boca no podí­a creerlo, mi mujer mamándomelo y otra mujer besándome en la boca, correspondí­ el beso y le metí­ la lengua con lujuria, Laura se contorsionaba como sintiendo la pasión de mis besos y de un momento a otro se bajó el vestido dejándome sus senos frente a mi cara. Al ver esos pezones que se reventaban de la lascivia empecé a chuparle sus tetas mientras Carol se metí­a toda mi tranca en su boca, estaba sintiéndome el hombre más dichoso del mundo, con dos mujeres a mi servicio, con dos bocas lujuriosas que me hací­an estremecer de pasión, de pronto como si se hubieran puesto de acuerdo todo terminó un nuevo brindis, el trago frí­o de nuevo nos atemperó. Cansados al extremo nos reclinamos en el sofá antes de quedarme dormido pedí­ con mucha devoción que este cumpleaños se me repitiera no una sino muchas veces.. Happy Birthday Oscar Eduardo!

— oscar-eduardo

4 de febrero de 2008

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oscar-eduardo

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Soy hombre heterosexual

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