Un Pequeño Relato Erotico
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 5 min de lectura calendar_today Febrero de 2008

Un Pequeño Relato Erotico

...Ella volteó su cuerpo de lado, dándome la cara por completo y se acerco a mí­. Su largo cabello se arremolinó; y aun no nos habí­amos tocado- ¿me deseas? Me susurro ella - ¿me quieres hacer el amor? -Si, alcance a anhelar yo, contemplando sus ojos; sus dilatadas pupilas le delataban su....

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...Ella volteó su cuerpo de lado, dándome la cara por completo y se acerco a mí­. Su largo cabello se arremolinó; y aun no nos habí­amos tocado- ¿me deseas? Me susurro ella - ¿me quieres hacer el amor? -Si, alcance a anhelar yo, contemplando sus ojos; sus dilatadas pupilas le delataban su deseo. Ya sin la certeza de mis propios fantasmas, sentí­ un filamento de temor, una pluma rozándome por toda la columna vertebral y le pregunte ¿tu quieres hacer el amor? Ella no contesto; sentí­ la proximidad de su mano en lugar de verla, por el embelezo que tenia en la profundidad de sus ojos. Sentí­ su calor; luego la punta de sus dedos tocaron mi piel y sus tibias manos se enrollaron en mis brazos, firmemente pero sin apretar, y ese sencillo gesto comunicaba tanto que era como si ella nunca lo hubiera hecho antes; que nunca me lo hubiera hecho a mi antes. Y ese primer contacto era tan electrizantemente tierno que sentí­ que sus muslos temblaban y comenzaba un suspiro en su corazón. La envolví­ lentamente en mis brazos y tení­a la absoluta certeza de que ella gritarí­a algo, un diminuto estallido de emoción erótica, el abandonado ardor de la música, poco antes de que mis labios cubrieran los de ella. Inmediatamente su boca se abrió bajo la mia y sentí­ su cuerpo presionado contra el mio, creando calor en los puntos de contacto, senos, vientre y la unión de los muslos. Cuan ardiente parecí­a ella, mientras mis labios acariciaban su largo cuello, siguiendo el redondo borde de su claví­culas Sus manos tiraron de la blusa recatada que llevaba puesta. Sus labios estaban en mi oreja, la lengua circulando, circulando hambrienta, y ella me susurró: -No aquí­, No aquí­. Por favor... Levantó sus brazos y la blusa cayo del todo; mis dedos acariciaban la profunda y larga convexidad de su espalda. Ella se estremeció y gimió mientras yo, baje mis brazos lentamente hacia sus senos, hacia sus pezones ya duros y anhelantes. Sus dedos me desabrochaban los jeans, mientras mis labios le cubrí­an las curvas superiores de sus senos, yendo en espiral hacia abajo. -por favor...-me susurro- por favor... Lentamente me saco el pene del pantalón, ya erecto, para acariciarlo suavemente, mientras yo lamí­a sus pezones. Me hundí­ mas y mas, revolviéndonos y temblando anticipadamente mientras nos quitábamos el resto de la ropa. Sus manos se movieron para bajarse sus pequeños interiores, pero la detuve, levantándola del piso, una mano bajo sus nalgas y la otra en la parte baja de la espalda, para colocarla a medias sobre el sofá, moviéndome entre sus abiertos muslos, me agache y mis labios encontraron sus suaves partes internas, moviéndome lentamente hacia arriba, hacia el monte cubierto por sus interiores. Sus dedos estaban blancos mientras se aferraba al borde del cojí­n del sofá; mi lengua toco la humedad por encima de la tela del interior, y ella lanzó un pequeño quejido y arqueo sus espalda. Empecé a lamer a través de la fina barrera de tela, y sus manos tomaron mi cabeza, acariciando mis orejas, mientras su boca abierta emití­a involuntarios gritos a medida que el deseo y las sensaciones que estaba sintiendo iban en aumento. Luego, apartó a un lado el mojado interior y hundí­ mi rostro contra ella. Sus uñas me arañaban la espalda, mientras sus piernas se agitaban convulsivamente hacia arriba. Sus tobillos se enlazaron alrededor de mi espalda, mientras me moví­a lentamente. Su espalda tiraba hacia arriba en poderosos empujes al tiempo que gritaba, mientras mi lengua y labios, se moví­an constantemente hasta que sentí­ que ella se estremecí­a, y la oí­ lanzar un alarido, y la tensión en su cuerpo se disolvió y , mojada y caliente, me atrajo hacia ella buscando mi sexo con los dedos, y sus labios contra los mí­os, diciéndome que deseaba que estuviese dentro de ella en ese instante, en ese preciso momento, mas de lo que habrí­a deseado otra cosa, para continuar el exquisito ardor que sentí­a, para ofrecerme el mismo placer que yo le habí­a dado. El interior de su vagina se sentí­a como un horno, mientras ella me guiaba hacia su interior. Ella apretó su vientre contra el mí­o, y yo me enterré en ella hasta el fondo; ambos gemimos ante la intensa sensación. Ella me rodeo con sus brazos, lánguidamente, girando la parte superior de su cuerpo a fin de que sus senos se restregaran de un lado a otro sobre mi pecho. Ella gimió ante la intensa excitación de sus firmes pezones. Mientras, yo le acariciaba con las manos por todas partes incrementando su placer, frotando con lujuria su cuerpo contra el mí­o, hasta que al fin Canela ( asi la llamo, para no revelar su verdadero nombre, el cual guardo solo para mi) sintió que la tensión reprimida nuevamente en su cuerpo, resultaba casi insufrible por la desbocada excitación, y entonces, cuando el sudor corrí­a por sus brazos y por el surco de sus senos, formando un charco que cubrí­a su ombligo, y cuando la fricción entre nosotros era tan intensa , utilizó toda la fuerza que cabí­a en su cuerpo una, dos veces, y lanzo un hondo, profundo suspiro, y balanceándose al borde de la locura, nuestros corazones latí­an al uní­sono. Me susurro al oí­do: -"vente mi amor, vente ya"... jadeo ella al sentir en el orificio de su ano mi pene sondeador que , resbaladizo por las secreciones del deleite, se introdujo hondamente haciéndole perder todo control y llenándole todo su interior de un fuego abrasador...

— ares031975

14 de febrero de 2008

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ares031975

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Somos pareja swinger

Comentarios

1 comentario

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  • iluvatar
    iluvatar · 2 de feb de 2008

    Excelente forma de describir la pasión. Despierta deseo, lujuria; sin necesidad de atravesar la barrera que separa lo erotico de lo obseno. Muy buen relato.

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