Su Tuviese Otra Oportunidad
Relato de comunidad Fantasíasschedule 7 min de lectura calendar_today Abril de 2008

Su Tuviese Otra Oportunidad

Bajaré por tu cuello hasta el escote. Te quitaré cada prenda de ropa besando cada milí­metro de piel que quede expuesto, hasta que quedes solo vistiendo tu sostén y una diminuta Tanga. Entonces comenzaré a recorrer los diferentes elásticos con los dedos y con la lengua, después la tela, ,....

io

Soy hombre heterosexual

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Bajaré por tu cuello hasta el escote. Te quitaré cada prenda de ropa besando cada milí­metro de piel que quede expuesto, hasta que quedes solo vistiendo tu sostén y una diminuta Tanga. Entonces comenzaré a recorrer los diferentes elásticos con los dedos y con la lengua, después la tela, , hasta que sienta tu humedad y tus pezones erectos. Y gemirás y rogaras pero no. Aún no es tiempo. Me abrirás el pantalón y casi me arrancarás los boxers. Observaras con hambre mi pene semi erecto y pasaras la lengua por la cabeza de este, te lo introducirás a la boca, y de vez en cuando me tocaras el ano, con timidez. Lamerás la longitud de mi pene, mis testí­culos, mi perineo, una y otra vez, hasta que este erecto completamente. Te pasaras mi pene, por entre tus senos, te quitaras el sostén, y lo haras nuevamente, jugaras con cada uno de tus pezones con la cabeza de mi pene. Bajaras mi pene por tu vientre, y tratarás de quitarte tus ya mojadas, casi transparetes por esto, tangas, pero no lo permitiré. Pasaras mi pene por encima del delicado tejido por tu monte de Venus, por tus exitados labios, en tu clí­toris lo restregarás, pero yo te girará. Atraparás mi pene con tus nalgas, te apretarás contra mí­ y trataras de devorarlo con ellas, lo restergaras contra tu ano, y contra tu vagina, mientras yo te beso el cuello y las orejas. Finalmente me empujaras a la cama, y volverás a atacar mi pene con tu boca. Pero ubicaras tu trasero frente a mi cara. Jugará con tus senos y tus pezones mientras me lo "mamas". Después, con una mano comenzaras a tocarte el clí­toris, por debajo de la tela, y luego con la otra te tocarás tu ano. Yo alternaré entre ambos orificios. Te vendrás, y luego yo me vendré en tu boca, te giraré, y besandote y mordientote, suavemente te quitaré la tanga con la boca, abriré tus piernas y atacaré el jardí­n allí­ escondido, con ansias y avidez. Primero un lenguetazo a toda la extensión entre tus piernas, desde tu perineo, hasta el monte de venus y de regreso. Después tentativamente seguiré explorando, leguetazos rápidos y volátiles, una rápida penetración a tu vagina con la punta de mi lengua, un azotesito a tu clí­toris, un beso a tu clitoris, y comensaré nuevamente a subir por tu monte de venus, por tu vientre, hasta tu ombligo. Penetraré tu ombligo con tu lengua un rato, mientras con mis dedos comienzo a juguetear entre tus piernas, con una mano, y con un seno con la otra. Con los dedos acariciare toda la esfericidad de tus senos, los apretaré un poco, suavemente, y cogeré con mis dedos tu ya erecto pezón, lo enrollaré, en un sentido y el otro. Mientras, mi boca seguirá su camino, se encuntré en el valle entre tus senos, y lameré toda el área. Tu respiración serí­a cada vez más fuerte, desorganizada, pues mi mano no habrá parado entre tus piernas. Chupare cada uno de tus pezones, una y otra vez, introduciré mi de do anular a tu boca, mientras su compañero haré lo propio en tu vagina, y en tu clí­toris. Después mi boca continuaré por tu pecho, por tu cuello hasta tu boca, y te besaré. Con ansias, con pasión, con rabia, mientras, mi mano continuá haciendo de las suyas entre tus piernas. Tu comenzar�s a buscar mi pene, pero no te lo permitire... no a�n. Girar� tu cuerpo, y comensare a besar y a lamer tu espala, bajar� poco a poco e inoxirable mente por la curva de tu columna. Parar� un rato en la curva en que tu espalda se tranforma en tus nalgas, hasta que cointinu� has ta el punto en que tus nalgas se separan. Comenzar� a recorrer con la boca, con la lengua, con los dientes, con besos, lametazos, y mordiscos toda la superficie de tus nalgas, en c�rculos, con mi boca una, la otra con la mano que tengo libre, pues la otra continuar� ocupada entre tus piernas. Tus gemidos serán cada vez más fuertes, tu cuerpo comenzará a convulsionar de vez en cuando, sentirás que te falta el aire, y tu piel estará más y más caliente. Luego, mi lengua regresará al sitio donde se separan ambas nalgas, y comensaré lentamente a lamer, entre ellas, tu levantarás tu cadera para facilitarme el acceso, primero un dedo, luego mi lengua, hasta poco antes de tu ano, tu te tensarí­s, mientras mi lengua continua, por tu perineo hasta regresar a tu vagina, ya muy húmeda e inundada. Te giraré nuevamente. Tus ojos estarán cerrados. Levantare tu cadera, e introduciré mi anular en tu boca nuevamente, lo chuparas exitada, casi ausente, febril. Luego con mi lengua comenzaré a saborear tu clí­toris, con una mano tu vagina, y con la otra tu peritoneo, haciá arriba, hacia abajo. Mi lengua en tu clí­toris, mi dedo en tu vagina entrando y saliendo, mi otro dedo, jugando alrdedor de tu ano. Tus manos, jugando con tus senos, agarrando mi cabeza, cerrandose y abriendose espasmodicamente. Moveras tu caderas ritmicamente, hacia mis dedos en cada una de tus cavidades, enterrarás mi cabeza entre tus piernas, acomodaras tu cadera, guiandome. Y asi una y otra vez, hasta que te vengas, el espasmo, la contracción, por un segundo todo tu cuerpo completamente contraí­do, tu mente en blanco, hasta el cielo y de regreso, pero yo continuaré, hasta que nuevamente, aún más intenso que el anterior. Mi pene ya se abré recuperado, y estaré nuevamente en toda su longitud, lo guiaré, y te penetraré lentamente. Tu estrecha vagina, se resitira, y se acomodaré, hasta que lo engulla, tu rostro distorcinado por el dolor y por el placer, poco apoco, solo por el placer, y comenzaré a bombear, una, dos, lentamnete, tres cuatro, acelerando, más fuerte, más fuerte, Cambio el ritmo, hago espirales, nuevamente uno, do, lento, rápido, y asi sucesivamnte. Ya no tienes vos, tu boca en un eterno gemido. Tus manos, en mi espalda, aruñandome, clavando tus uñas, empujando mis caderas tratando de que te penetra aún más, nos tomamos de las manos, y tu aprietas y aprietas, no eres capaz de respirar o modular: te vienes una vez más, y yo sigo, pero tu me detienes ya que estas demasido sensible en tus zonas más delicadas. Cansada ya, pero aún agitada, penetro nuevamente tu cara con mi pene, y tu avida, lames, chupas, y tocas, mis testí­culos, la base, mi peroneo, mi ano, cuando consideró que esta lo suficiente mente lubricado, te detengo. Te giro, comienzo nuevamente a besar tus hombros, y tu espalda, y comienzo a pasar mi pene entre tus nalgas, hasta que ubico su cabeza en tu ano, ambos nos detenemos por una fracción de segundo. Tu empujas tu cadera hacia mi pene, y asi con presión de mi parte, poco a poco mi falo se abre paso por tus entrañas. Poco a poco, un bombeo lento, en cada empujon, penetró un poco más, y nuevamente tu rostro se alterna entre el dolor y el palcer, poco a poco, tus músculos se adaptan al intruso, y nuevamente comienzas a jadear, y tus manos comienzas a jugar con tu senos y con tu clitoris, beso tu cuello, y desde esta posición medio logro besar tu boca. Una mano en tu cadera, la otra jugando con un de tus senos, tu vas incrementando el ritmo, tanto de tu cadera como de tu mano entre tus piernas, coloco una de mis manos junto a la tuya . Aceleramos el ritmo, hasta que ambos nos venimos. Y tu, después de que pasan los últimos vestigios de tu orgasmo, me abrazas, me besas y te arrunchas entre mis brazos y mis piernas, para caer finalmente dormida, con una sonrisa de satisfacción y agotamiento en tus labios, desnuda y sudorosa. Y yo velare junto a ti. Admirare tus hermosas curvas desnudas y dormidas, y te cuidaré como siempre lo he hecho y lo haré, aún desde la distancia, pero siempre en mi corazon, en esa parte que solo te pertenece a ti, y que a nadie más jamas pertenecerá. Aunque sea en ese intante oscuro y frí­o antes del amanecer, en el umbral entre el soñar y el despertar, allí­ en esos recondictos sitios, donde los prejucios, los convencionalismos no existen, no tienen sentido, allí­ esperaré por ti...

— io

26 de abril de 2008

visibility 859 lecturas chat_bubble1
io

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • gerardo91000
    gerardo91000 · 4 de abr de 2008

    Felicitaciones, raro un relato de tan buena calidad. Muestras la sensualidad posible en todo su esplendor, sin olvidar el sentimiento. La dama que reciba la mitad de tus atenciones estará completamente satisfecha. Trataré de homenajear a mi amada de ese modo, me has inspirado. Gracias, sigue escribiendo, sobre todo si logras guardar la calidad.

Sigue leyendo

Otros relatos fantasías

Mujer Grande.

Fantasías

Mujer Grande.

elmen21elmen21·hace 12 horas
schedule 1 min
visibility 95favorite 0chat_bubble 0
Un sueño

Fantasías

Un sueño

luisgalzateluisgalzate·hace 16 horas
schedule 2 min
visibility 86favorite 0chat_bubble 0
Entregada a mi amigo

Fantasías

Entregada a mi amigo

CornudoteCornudote·hace 2 días
schedule 3 min
visibility 838favorite 2chat_bubble 1

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0