Un pequeño grano de arena al tema de las pasiones y las culpas.
Denominar a una mujer de puta, zorra, casquivana o cualquier otro nombre, porque disfruta abiertamente del sexo.... ?!!!???
Y donde quedamos los hombres que somos contraparte en su pasión?
Si porque me gusta el sexo soy puto, pues puto me declaro! y bienvenidas las putas... Tal vez todos los somos... no conozco a nadie que diga que no disfruta del sexo!
Aclaro que nunca me dirijo a una mujer como: puta, zorra o cualquier otro epiteto que -a mi parecer- la degrade, tal vez por la forma como me educaron, el concepto de respeto o lo que haya sido, así es como es...
Dejo a su consideración un hermoso poema de Sor Juana Inés de la Cruz,
para los que no lo conocen.
Hombres necios que acusáis
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si la incitáis al mal?
Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco el niño que pone el coco y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo, y siente que no esté claro?
Con el favor y desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien.
Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por cruel y a otra por fácil culpáis.
¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata, ofende, y la que es fácil, enfada?
Mas, entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar?
Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.








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