Creeme que me moría de las ganas por describir con señales y todo lo que soñé y la manera como te visualicé pero no quería pasar por vulgar. De todas maneras lo que cuentas de lo que imaginaste en el bar con la minifalda es muy excitante. Ya ves que podría estar haciéndose realidad, sería muy rico el peligro. Por cierto hoy traigo puesta una minifalda café bien corta. Mi sueño en el que afortunadamente tu eras el protagonista, fue muy romántico, muy sutil y sensual. En mi sueño te tenía junto a mí, besándonos despacio y apasionadamente, con un leve jugueteo manual que poco a poco fue aumentando la pasión y las ganas. Al despertar quise visualizarte de una manera más romántica, de manera que estábamos en un hotel, con la luz baja, con música de Michael Bolton de fondo, muy suave y romántica, las velas encendidas por toda la habitación, aceites que perfumaban con olores a jazmín, sándalo e Ylang Ylang, un jacuzzi esperando a ser utilizado con el agua burbujeante y una cama bien grande adornada con pétalos de rosas; sus sábanas eran blancas en satín. La habitación donde te visualicé tenía como acompañante una silla del amor la cual esperaba ansiosamente a ser utilizada. Tu ibas vestido de saco y corbata, muy elegante y muy varonil a la vez, yo mientras tanto vestía (aunque no me duró mucho la ropa) un vestido ceñido al cuerpo, largo y con una abertura muy sensual al lado derecho, con un ligero escote en el pecho y un sexi escote en la espalda el cual llegaba hasta más abajo de la cintura, de color rojo. La ropa interior que tenía en ese entonces era roja de encajes y tules. Había puesto loción en todo mi cuerpo para que tu lo recorrieras lentamente. Mi maquillaje era suave, ojos maquillados suavemente, rubor, labios rojos, uñas rojas, color de la pasión. Teníamos esperando una cena romántica, cuyo plato era una langosta azada como plato fuerte y unos langostinos gratinados en salsa de piña, acompañados de un buen vino Viogner, las copas estaban llenas y la cena esperaba, seguíamos bailando y poco a poco ibas deslizando lentamente mi vestido rojo por mis hombros y lo quitabas lentamente hasta dejarme en ropa interior. Yo al mismo tiempo te iba quitando lentamente la corbata e iba desabrochando tu camisa y sacándola de tu pantalón, apretándote contra mi pecho y besándote al mismo tiempo. Tu jugabas con tu lengua recorriendo mis labios, mis orejas, mi cuello y yo al mismo tiempo besaba tus ojos, tus labios, mordía tu lengua, te mordía ligeramente el labio inferior y acariciaba tu espalda de arriba hacia abajo para sentir como te estremecías entre mis brazos. Nos sentamos a cenar, brindamos, tu metiste lentamente en mi boca un bocado de tu langosta y yo introduje en la tuya un langostino el cual compartiste conmigo en un maravilloso beso. Disfrutamos bastante esa cena hasta quedar satisfechos y calientes con toda esa comida de mar que nos alborotaba nuestra líbido. Mientras comíamos yo jugueteaba con mi pie acariciando tus piernas desde abajo hasta llegar a tus partes íntimas, podía sentir como estabas de duro y ansioso. Brindamos Terminamos de cenar y tu aprovechaste que quedaba vino en la botella y lo pusiste en mi pecho y comenzaste a saborear ese placentero sabor que emanaba de el. no tuviste ningún reparo en jugar con algunos hielos psándolos por mi cuerpo e introduciendo algunos en mi vagina viendo como me retocía de placer. No se de donde sacaste de tu pantalón que aún tenías puesto una lechera y comenzaste a untarla en mi cuerpo y te fundiste en el chupándolo y besándolo con tanta pasión y lujuria que me tenías al borde de la locura. Yo al ver que ya no podía mas aflojé la bragueta de tu pantalón y lo quite con desespero y ansias por probar las delicias que allí se almacenaban. Te tenía desnudo frente a mi, con tu pene bien rico pidiéndome a gritos que lo chupara una y otra vez. Ay como me divertí haciendolo, como saboreaba los jugos que salían de el, tu mientras tanto tocabas mi clitoris y lo apretabas haciéndome estremecer, quisiste hacer un 69, que delicia porque aún te quedaba lechera la cual echaste en mi vagina y comenzaste a chupar absorviendo todo su contenido, mordías muy sutilmente mi clitoris y podrías ver como me estermecía en esa cama y como con mis manos acercaba tu cabeza a mi vagina implorándote más y más. Tus dedos al mismo tiempo hacían lo suyo en mi ano, primero uno, luego dos, jugando a ver como se exitaba y dilataba y como pedía que no se detuviera esa fuente de pasión. Subías y me besabas con pasión y delicadeza, mordías mis senos, los cuales yo te pedía que los mordieras mas y mas, que sintieras que eran solo tuyos. Ansiaba con lolcura que me penetraras sin condón, sintiendo tu cuerpo, tu carne directamente, uhmm que rico se siente, te movías tan delicioso que sabías como enloquecerme y hacemre gemir sin cesar. Despues de un largo tiempo donde se repitió todo este suceso dijiste que ya no aguantabas más y que debías venirte. Te viniste en mi vagina, se sentía tan rico y caliente, que cuando te sentía te apretaba con mis labios para poder extraer un poco más de tu semen. Mientras tanto yo ya me había venido muchas veces y disfrutaba con locura el verte eyacular, terminaste y te quedaste dentro de mi un largo rato mientras yo acariciaba tu espalda y te consentía. fue maravilloso. El clima nos ayudaba porque estaba frío, la música seguía sonando y nosotros nos consentíamos, besábamos y acariciabamos en la cama; luego te quedaste dormido exhausto de toda esa faena y yo mientras tanto vigilé tu sueño, dormías tan placenteramente mientras yo acariciaba tu cabello. Te abracé y apreté junto a mi y asi despertamos hasta el otro día. Al abrir nuestros ojos a la mañana siguiente nos atacó el deseo de tener un hermoso polvo mañanero que te lo contaré en otra ocasión. Ahora que dices, te gustaría fundirte conmigo en una noche de estas?

Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 5 min de lectura calendar_today Julio de 2008
SEXO BAJO UNA CENA ROMANTICA
Creeme que me moría de las ganas por describir con señales y todo lo que soñé y la manera como te visualicé pero no quería pasar por vulgar. De todas maneras lo que cuentas de lo que imaginaste en el bar con la minifalda es muy excitante. Ya ves que podría estar haciéndose realidad, sería....
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login EntrarQue buén relato Nadia, me pareció muy bonito y la pregunta final pues, ¿Habra alguien que diga que no?