COLEGIALA Y MAESTRO DE FILOSOFIA
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 7 min de lectura calendar_today Julio de 2008

COLEGIALA Y MAESTRO DE FILOSOFIA

Eran casi las doce del mediodía, estaba en el college en clase de filosofía, el aula se encontraba totalmente llena por mis ruidosos compañeros, el ventilador soplaba lento, se escuchaba la leve brisa de los árboles, el sonido de los pájaros, las sonrisas de los jóvenes de los otros salones.....

nadia

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Eran casi las doce del mediodía, estaba en el college en clase de filosofía, el aula se encontraba totalmente llena por mis ruidosos compañeros, el ventilador soplaba lento, se escuchaba la leve brisa de los árboles, el sonido de los pájaros, las sonrisas de los jóvenes de los otros salones. Yo estaba completamente elevada sin prestar atención a lo que en la clase se decía. De un momento a otro el director entró al salón y anunció que se iba a dar un cambio de profesor. Todos sentíamos curiosidad por saber quien sería nuestro nuevo maestro de filosofía. Y allí estaba el (tú), con un pantalón color camel, zapatos color miel, camisa manga corta color azul rey, sus botones estaban un tanto abiertos debido al calor que hacía. Te presentaste y decidiste continuar la clase con la frase “ Ser o no ser”. Habías logrado acaparar mi atención; seguía aún escuchando los demás sonidos pero al mismo tiempo te escuchaba hablar. De un momento a otro comencé a fantasear contigo. El calor seguía aumentando, así que decidí desabrochar algunos botones de mi blusa blanca dejando ver de manera discreta e insinuante una parte de mi pecho, yo me encontraba en la parte trasera del salón, en la última silla. Noté que te diste cuenta de lo que me sucedía, así que dejé caer mi lápiz al suelo con la intención de que vinieras a recogerlo. Así fue, te acercaste a recoger el lápiz y yo al mismo tiempo iba a recogerlo, quedamos frente a frente, tu sin vacilar fijaste tu mirada en mi pecho yo me di cuenta inmediatamente y paseé mi mano por el, me entregaste el lápiz el cual decidí ponerlo en mis labios y juguetear con el. Seguiste con la clase, yo igual no me podía concentrar, tenía mi mente puesta en ti, en imaginarte haciendo el amor. No me importaba que los demás estuvieran allí viéndonos, abrí un poco mis piernas, tenía una falda a cuadros que llegaba a la mitad del fémur, pasé mi mano por mi entrepierna y pude notar que te pusiste nervioso, con disimulo te hiciste cerca a la fila en la que me encontraba, nadie me veía en ese instante, tomé el lápiz y con su borrador empecé a rozar mi parte íntima. Con disimulo logré quitar mi tanga blanca brasilera muy muy pequeña y la guardé. Tu no tenías idea de eso, asi que volví a abrir mis piernas y levanté ligeramente la falda. Pude notar como estabas atento a mis movimientos. El timbre sonó y todos fuimos saliendo del salón, yo aproveché que nadie me veía y dejé mi tanga entre tus libros esperando que me buscaras. Había aprendido mucho en esa clase, entre eso a fantasear contigo, estaba totalmente ansiosa porque me siguieras y respondieras a mi juego. Tu me viste salir y me seguiste, yo iba adelante, subiendo las gradas procurando que pudieras ver que no tenía ropa interior. Entré a las duchas, comencé por quietarme la blusa, podía ver mis pezones duros, quité mi brassier y empecé a acariciarme lentamente, mojando las yemas de mis dedos con mi boca y rozando mis pezones, eso me producía cierto placer. Me quité la falda y la guardé en el casillero, me senté en la banca con mis piernas totalmente abiertas, continuaba tocándome, pasando mis manos por mi cuerpo e introduciendo mi dedo en mi vagina. Me recosté en la banca, retorciéndome de placer, con mis ojos cerrados, te imaginaba tocándome, besándome, podría sentir tus manos, tus dedos en mi piel. Cuan grande fue mi sorpresa cuando abrí mis ojos y allí estabas tu, pasando tu mano sobre mi cuerpo sin tocarme a una distancia que podía sentir tu energía, mi vagina se contraía, me senté y seguí masturbándome para que vieras como estaba de excitada imaginándote, te cogí de la camisa y te acerqué a mis labios, te besé con tanta pasión, mordisqueándote lento, jugando con mi ansiosa lengua. Tu me acercaste a ti y sentí como se erectaba tu pene. Con más pasión y ganas te quité la camisa, desabroché tu cinturón y te bajé el pantalón. Besé tus tetillas y las mordisqueé suavemente, con mi mano derecha mientras tanto tocaba tu calzoncillo y podía sentir tu pene duro, esperando a ser devorado. Te quitaste el pantaloncillo. ¡Huao!. No sabes lo excitante que fue para mí ver tu pene erecto, y la lujuria que despertaba en mi cuerpo el verlo y saber que estaba a escasos segundos de tenerlo en mis labios, saborear sus jugos e introducirlo hasta lo más profundo de mi garganta, envolver milímetro a milímetro mi lengua en el, no dejar el más mínimo espacio sin saborear, poco a poco ir succionando y dejar que mi aliento te muestre las ganas maravillosas de restregarlo contra mis tetas, apretar y rozar mis pezones contra tu pene y sentir como se derriten mis labios vaginales frente a la sensación de tener esa verga maravillosa en mis manos tan cerca de mi boca ... y empiezo a sentir la incertidumbre de no saber si saborearlo o tenerlo introducido en lo más profundo de mi ser. Al fin me decido y me lanzo a acariciarlo a succionarlo con todas mis ganas, estoy tan arrecha que siento deseos de tragármelo. Me tomas con fuerza y me empujar hacia la pared de las duchas, el agua tibia está cayendo. Me levantas y me pones sobre tus caderas, me lo metes con tantas ganas y lujuria, mientras el agua cae en mi pecho el cual voy acariciando. Haces una maravillosa combinación de sexo anal y vaginal que me tiene al borde de la locura. Me acuestas en el piso con el agua cayéndonos y tomas mis piernas y las llevas hacia tu hombro derecho, y de nuevo lo metes duro, pudiendo llegar hasta lo más profundo de mi ser, hasta ese punto de locura que extasía hasta más no poder. Ay como se siente de rico. Me pongo frente a ti y te tumbo en el piso, me hago encima de ti y comienzo a moverme en círculos para sentir tu pene como se frota con las paredes de mi vagina. Me muevo hacia adelante y atrás con fuerza, tomas mis nalgas y me empujas hacia adelante y hacia atrás duro para sentir como entra todo y como quisieras meter hasta los testículos, asi sigues sacándolo y metiéndolo varias veces. Sacas un poco de mis jugos y acaricias mi ano. En esta misma posición lo introduces en el viéndome como me retuerzo de placer. Sin sacarlo me acuestas y te pones detrás de mi y continuas haciéndolo, escuchas como gimo, me haces delirar y pedirte que me des más. Me tomas y me pones frente a la pared, haciéndote detrás de mi, me lo metes por mi vagina, yo hago movimientos con mi cadera ayudando para que la fricción sea mayor y placentera. Regresamos nuevamente a la banca donde iniciamos todo, haces conmigo una carretilla donde puedo sentir como me penetras con fuerza y como lo metes hasta el fondo. Te sientas y me pongo sobre tus piernas dándote la espalda e introduzco tu pene en mi ano y comienzo a balancearme ya gozar con el. Tu mientras tanto acaricias con una mano mi clítoris y con la otra mis senos, yo me dejo caer hacia adelante, me tomas por la cadera y me atraes hacia ti con fuerza. Tu pene esta delicioso, se siente atractivo y jugoso. Logras llevarme a la locura y a la consecución de un maravilloso orgasmo que me lleva a transportarme a otros lugares, puedes ver como eyaculo y como mientras me sigues penetrando lo sigo haciendo, sientes como mis labios vaginales se contraen y te aprietan provocando sensaciones orgásmicas. Me pongo de rodillas en el piso y vuelvo a saborear tu pene, tu mientras tomas de tu libro mi tanga y la pones en tu cara, en tu boca, te lo chupo bien rico, hasta que eyaculas de una manera desbordante en mi boca, llevas mi cabeza con fuerza sin soltarla para que no deje caer nada de tu maravilloso jugo. Fue un encuentro maravilloso maestro alumna. Nadie se dio cuenta nos vestimos y cada uno salió por su lado; eso si tu llevabas algo mío. Mi tanga.

— nadia

3 de julio de 2008

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