SEXO DE CAMPING
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 7 min de lectura calendar_today Julio de 2008

SEXO DE CAMPING

Hola, hoy se me ha ocurrido imaginarme lo emocionante que sería una noche acampando en un bosque. Después de una larga caminata recorriendo el bosque al que nos habíamos decidido conocer, de mirar su ecosistema, de interactuar con las plantas y los animales que allí encontrábamos, nos llegó....

nadia

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Hola, hoy se me ha ocurrido imaginarme lo emocionante que sería una noche acampando en un bosque. Después de una larga caminata recorriendo el bosque al que nos habíamos decidido conocer, de mirar su ecosistema, de interactuar con las plantas y los animales que allí encontrábamos, nos llegó la noche, así que empezamos a levantar la carpa en la cual íbamos a dormir. Se escuchaban las lechuzas, su vuelo, podíamos escuchar también el sonido de las leves olas del lago que se encontraba a nuestro lado, se veían las luciérnagas como alumbraban, y nos acompañaba una gigante luna llena amarilla, un plenilunio hermoso que iluminaba la noche. Observando todo este paisaje tú encendiste una fogata para calentarnos un poco y yo inmediatamente saqué de mi maleta una botella de ron para amenizar un poco el rato. Queríamos algo de música así que pusimos en una pequeña grabadora baladas; sonaban en especial discos de Bryan Adams. Tendimos el sleeping afuera para contemplar esa belleza que proporcionaba la noche mientras nos acompañábamos el uno al otro. Destapamos la botella y comenzamos a tomar. Era inevitable besarnos y acariciarnos pero no queríamos perdernos de la magia que emanaba en ese hermoso lugar. Yo me senté apoyando mi espalda sobre una roca y tú te recostaste en mi pecho. Hacía mucho frío, se podía sentir la brisa de los árboles golpear nuestra cara y susurrarnos al oído. Tú serviste otra ronda de ron, yo mientras tanto acariciaba tu cabello. El calor nos empezó a invadir y fuimos despojándonos lentamente de nuestra ropa, tú te quitaste la chaqueta y el camibuso y yo me quité la chaqueta y la blusa que llevaba. Quedé con un ligero brassier color ciruela de copas bien definidas. Seguías recostado en mí, no podía resistir acariciarte; de manera que con mis manos recorría tu pecho de arriba hacia abajo y pellizcaba dulcemente tus tetillas, veía como te erizabas cuando te tocaba, tu mientras metiste tus manos en mi jean y me acariciaste las piernas. Tomamos otra copa de ron; el calor aumentaba y nuestros cuerpos se atraían. Yo seguí quitándome la ropa continuando con las zapatillas, las medias y los jeans; quedé en ropa interior, la tanga brasilera que llevaba puesta era de amarrar a los lados, de color ciruela también, hecha en un encaje de tul, era muy pequeña, apenas si podía tapar lo necesario. Te quitaste los zapatos, las medias y el jean y te quedaste en un pantaloncillo tanga color blanco, en el que se podían apreciar tus maravillosos atributos varoniles. Te tendiste sobre el sleeping y yo me recosté a tu lado, acariciando tus cabellos, besándote y lamiendo tus orejas. Serviste otra copa de ron la bebimos y continuamos besándonos y entrelazando nuestras piernas. Se podía sentir la pasión y el deseo que sentíamos de estar unidos en un maravilloso éxtasis. Me puse sobre ti en una alineación perfecta donde nuestros cuerpos quedaban uno frente al otro; tomé parte de mi copa y la derramé sobre tu pecho, lamiéndote así por completo, sin dejar escapar ni una sola parte de ti de mi lengua. Mientras te lamía sentía como te estabas excitando; no pude aguantar y comencé a balancearme lateral y verticalmente para que pudieras sentirme y para aumentar tu excitación. Me arrodillé en el césped y seguí derramando ron sobre ti en especial en tu ombligo, uhm paseé mi lengua por el hasta agotar el trago, y me entretuve entre tu ombligo y tu abdomen bajo, te besé y te lamí viendo cómo te movías insinuando que llegara pronto a tu pene, pero nonono todavía no. Te sentaste rápidamente con tus piernas abiertas y me tomaste junto a ti, frente a frente, creando una conjunción tántrica muy extasiante, me besaste y acariciaste mi espalda, desabrochaste mi brassier y lo arrancaste de mí con lujuria. Me tiraste al césped y me tomaste de la cadera acercándome a ti para que supiera como estabas; era emocionante esto porque sentía como tu pene que aun estaba dentro del pantaloncillo podía estremecer mi clítoris que aun estaba guardado en mi pequeña tanga. Tomaste tu copa de ron y la derramaste sobre mi pecho lentamente viendo como mi cuerpo se estremecía, apretaste y masajeaste mis senos, mis pezones estaban duros y muy excitados. No sé donde encontraste una pluma y con ella acariciaste mi cuerpo, me tenías completamente erizada, con un placer indescriptible, pasaste la pluma por mis zonas más vulnerables (mis orejas, mi cuello, los labios, mis pezones, mi abdomen, el ombligo, la entrepierna, mis piernas), este juego me tenía bastante excitada, muy mojada como lo estoy ahora imaginando todo esto. Soltaste mi tanga y la arrojaste lejos, abriste mis piernas y con tus dedos los cuales pasaste por mi vagina mojaste mi clítoris; metiste un dedo, moviéndolo de una manera tan deliciosa que puedo decir que lo siento dentro de mí, a su vez con la pluma acariciaste mi clítoris, huao es una sensación deliciosa imaginarte haciéndolo, yo me sentía morir; la luna iluminaba nuestros cuerpos y nos llenaba de esa energía cósmica que nos obligaba a no dejarnos escapar el uno del otro. Lamiste mis jugos vaginales, introdujiste tu lengua en mi vagina sintiendo las paredes internas de ese conducto que pronto tendría tu virilidad adentro; tu lengua hacía una maravillosa tarea en mi clítoris el cual se iba hinchando ante tanta excitación, no podía hacer otra cosa más que apretar mis músculos vaginales para disfrutar más de ese orgasmo que ya venía; con mis pies me ayudé a quitarte el pantaloncillo y fui rozando despacio los dedos de los pies en tus testículos y en tu pene. Mi boca se hacía agua como me sucede en este momento, deseaba tenerte en mi boca, lamerte y chuparlo como cuando se disfruta de un delicioso helado. Me giré hacia tu pene e intercambiamos la posición quedando yo sobre ti, tu continuabas haciendo sexo oral, sintiendo como me venía incontroladamente y yo mientras tanto te chupaba tu maravillosa verga jugosa y deliciosa con mis ojos cerrados perdiéndome en esa delicia de la cual no quería separarme, crecías mas y mas, tus piernas apretaban mi cabeza en ti, me giré y quedando sobre y frente a ti te cabalgué durante un rato variando mis movimientos para que pudieras tener diferentes sensaciones de ese instante, luego acostada sobre mi espalda tomaste mis piernas y las pusiste en tu abdomen penetrándome con fuerza y profundo, elevando las sensaciones de mi punto G, sintiendo el dolor placentero de tenerte todo adentro, mi lubricación estaba en el punto ideal, seguía mojándome solo para ti, levantaste mi cadera y llevándola hacia ti me penetraste profundamente, con mis piernas me abracé a ti y al mismo tiempo me movía en círculos para manejar otro tipo de sensaciones, sacaste tu pene y lo chupe de inmediato, estaba caliente, te recostaste detrás y levantando mi pierna introdujiste tu pene hasta el fondo haciendo un movimiento delicioso y continuo, mi punto G está totalmente alterado, no paraba de venirme, mientras me penetrabas con una de tus manos presionabas mi vientre aumentando así el placer y provocándome otro orgasmo enloquecedor, mis piernas me temblaban, me puse sobre ti dándote la espalda, en posición de cuclillas y te cabalgué nuevamente durante un largo tiempo, tu mientras gemías, me giré frente a ti y seguí cabalgando mas y mas, tú me tomabas las nalgas y hacías presión para que el pene entrara más a fondo, la sensación de locura era inigualable, yo no paraba su vez de acariciar y apretar mi senos, una de tus manos recorría mi pecho y tus dedos entraban a mi boca, lamiéndolos, fueron tantos los movimientos que logré tener otro orgasmo espectacular, tu ya estabas por venirte así que sacaste tu pene de mi vagina, me acostaste y comenzaste a sacudirlo sobre mi clítoris, cuando viste que ya ibas a eyacular abriste mis labios vaginales y te viniste dejando que tu semen golpeara en un chorro mi clítoris, la locura era desbordante, sentir el calor de tu semen contra el calor corporal mío, mis piernas temblaban, aún así me senté y te lo chupé suavemente perdiéndome otra vez en ese dulce regalo. Fue un encuentro inolvidable, acompañado de la luna llena, del lago, de las plantas silvestres y de los animales que allí habían, del ron no nos quedó sino el recuerdo de lo que hicimos. Ya agotados de ese sexo maravilloso recogimos el sleeping, buscamos nuestra ropa, apagaste la fogata y entramos a nuestra carpa donde dormimos placenteramente desnudos uno al lado del otro, abrazados en la conjunción cósmica que nos había acompañado.

— nadia

3 de julio de 2008

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