El Primer Encuentro
Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Julio de 2008

El Primer Encuentro

FANTASIA NRO. 1 EL PRIMER ENCUENTRO Eran las 6 de la tarde cuando por fin después de tanto intentarlo, se encontraron frente a frente para dejar desbordar sus más profundas fantasas y deseos mas libidinosos que pasaran por sus mentes habidas de placer. El solo encuentro produjo en todos un efecto....

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FANTASIA NRO. 1 EL PRIMER ENCUENTRO Eran las 6 de la tarde cuando por fin después de tanto intentarlo, se encontraron frente a frente para dejar desbordar sus más profundas fantasas y deseos mas libidinosos que pasaran por sus mentes habidas de placer. El solo encuentro produjo en todos un efecto embriagador y excitante de gran complicidad; las vaginas de ambas chicas se lubricaron como si ya supiesen las cosas maravillosas que estaban por pasar. En ellos una profunda erección les recorrí­a sus cuerpos de arriba abajo pensando en lo que estaban a punto de embarcarse. Llegaron a la porterí­a del motel y pronto estuvieron frente a una puerta de garaje por la que ingresaron sin la menor duda. La puerta comenzó a cerrarse automáticamente y cuando al fin se detuvo, todos sabí­an que ya no habí­a marcha atrás. De ahora en mas, seria el placer y la imaginación de los cuatro los que regirí­an esas horas tan esperadas por todos y cada uno de ellos en esa cabaña que despertaba sus sentidos y hacia que los pezones de ellas se pusiesen puntiagudos y listos para ser recorridos por lenguas húmedas y deseosas. Diana y Lili se miraron profundamente conociéndose poco a poco la una a la otra, sus ojos brillaban y dejaban entrever ese profundo temblor que provení­a desde sus piernas, pasando por sus rincones mas húmedos y de sus pezones sensibles y habidos de placer. Ellos se limitaban a mirar a ese par de diosas conocerse lentamente la una a la otra sin escatimar ningún detalle. Sus labios no resistieron mucho mas y comenzaron a acariciarse con toda la delicadeza que caracteriza a las verdaderas mujeres y lentamente se fue convirtiendo en un profundo beso que las alejaba mas y mas de este mundo material. Que sensación, que delicia, que inmenso placer parecí­an gritar sus cuerpos mientras se abrazaban y se acariciaban rí­tmicamente mientras se despojaban de sus ropas. Pronto quedaron tan solo en ropa intima y el ambiente se fue colocando en una efervescencia mágica que provoco que ellos también se quitaran su ropa. En un instante todos estaban en paños menores, pero ellas tení­an el control de la situación y la total desnudez seria idea e intención de ellas no de ellos por muy excitados que estuvieran. Ambas parecí­an estar de acuerdo y tomándose por la espalda comenzaron a zafar la hebilla que abrí­a el sostén y dejarí­a sueltos esos senos que querí­an saltar unos sobre los otros. Lili tomo la iniciativa y comenzó a chupar los pezones de Diana delicadamente provocando en ella gemidos deliciosos que eran música celestial. Luego fue ella quien hizo lo propio tomando entre sus manos los senos de Lili llevándolos hacia sus labios. Sus bocas entreabiertas parecí­an aves buscando la flor mas jugosa para extraer de ella su dulce miel. Los interiores de ambas de veí­an muy mojados con los fluidos embriagantes de sus hermosas vaginas que ahora podí­an dibujarse con mas facilidad. Juntas comenzaron a quitárselos y a conocerse mutuamente sus zonas mas intimas y profundas. Lentamente se tocaron, se sintieron, se aplastaron, se penetraron con sus dedos para sentir ese calor que solo contiene el interior de la vagina de una mujer ansiosa. Ambas gemí­an, se besaban, se abrazaban, como si se conociesen de toda la vida. Ellos mientras tanto ya habí­an pasado a la masturbación y a tratar tí­midamente de alcanzar el cuerpo desnudo de su propia compañera y tal vez una furtiva caricia del otro cuerpo que también les provocaban un inmenso placer. Mientras que ellas se besaban ardientemente, ellos se colocaron cada uno detrás de su compañera y comenzaron a penetrarlas por la vagina pero desde la parte de atrás, los besos fueron mas intensos, las caricias mas apasionadas y todo ese lugar quedo invadido por música celestial. Luego, todas las manos comenzaron a recorrer libremente cuanto tení­an a su alcance, ya no hubo fronteras y tan solo la piel y la imaginación eran artí­fices de este momento espectacular; hubo besos compartidos, caricias explosivas, penetraciones cruzadas y todo porque ya eran uno solo, un solo deseo, una sola piel y en fin todas las cosas maravillosas que pueden suceder cuando en un mismo lugar hay cuatro personas dispuestas a explorar y a disfrutar plenamente de su sexualidad!! GABO

— gabonator

27 de julio de 2008

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gabonator

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • ron-pal
    ron-pal · 7 de jul de 2008

    Muy bién gabonator, me pareció bueno tu relato.

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