Bajo El Manto De La Noche
Relato de comunidad Fantasíasschedule 6 min de lectura calendar_today Agosto de 2008

Bajo El Manto De La Noche

Bajo el manto de la noche Salí de mi casa casi a la media noche, tan sólo se escuchaba el ruido de mis tacones retumbando por doquier. Y obviamente sus órdenes en mi mente, me las repetía una y otra vez tratando de conservar la calma… pero sólo me engañaba a mí misma, ya no tenía paz....

nana727

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Bajo el manto de la noche Salí de mi casa casi a la media noche, tan sólo se escuchaba el ruido de mis tacones retumbando por doquier. Y obviamente sus órdenes en mi mente, me las repetía una y otra vez tratando de conservar la calma… pero sólo me engañaba a mí misma, ya no tenía paz desde hacía cuatro noches, cuando bajo el manto de la noche me volví su esclava porque así lo quise… fue mi elección, y me sentí feliz cuando el acepto ser mi Amo. Mientras esperaba, recordé estar ahí hace cuatro noches mientras lo esperaba para mi “iniciación”. Esa noche, estaba muy excitada sin saber que esperar, no sabía exactamente por qué había accedido a entregarle mi voluntad a una persona con la que no tenía una relación en el mundo real y con la que sólo me había visto un par de veces… pero mi curiosidad se volvió mi perdición. Esa noche sufrí y gocé como nunca lo había hecho hasta ese momento, aunque también fui humillada y utilizada. El dolor y el placer van de la mano, y mi Amo estaba ahí para mostrarme esa senda. Cuando por fin llegué a su casa él estaba muy sereno, como si se tratara de una visita normal. Me hizo pasar hasta su alcoba, estando ahí me dijo que tenía un par de cosas preparadas para mí. Ordenó que me quitase todo, y yo sin pensarlo lo hice. Lentamente me fui despojando hasta de mis más íntimas prendas, mi cuerpo se vio libre. Al pasar uno de mis dedos por mi clítoris no pude evitar mojarme, sentí un ligero cosquilleo y me alegré… de una u otra forma sabía que apenas empezaba la noche… Acostada en la cama, pude observar como mi Amo sacaba algo de un clóset, lo que resultaron siendo cinturones de artes marciales. Con un poco de brusquedad, ató mi pierna derecha a la cama para luego pasar a la izquierda. Yo estaba un tanto desconcertada, ya había leído sobre el bondage y miles de cosas pasaban por mi mente. Mientras trataba de aflojar un poco las cuerdas para que no me tallaran tan fuerte, las aseguró aún más, luego ató mis manos juntas y las subió por encima de mi cabeza atándolas a la cama. Quedaron bastante apretadas, fallaron mis intentos de acomodar las muñecas… podría pensar que mis movimientos las aseguraron más. Me vi inmóvil, a su total disposición, y mis jugos seguían llenando mi interior de una forma increíble al ver una de mis fantasías por fin realizada después de mucho tiempo. En medio del silencio, una extraña arma entró en el juego. Un cuchillo de tres puntas que se empezó a deslizar por todo mi cuerpo, haciendo énfasis en mis áreas más delicadas. El miedo me invadió al saber que el tenia el poder de hacerme daño con solo desearlo, pero guardé silencio… sabía que mi Amo no apreciaría mis quejas. Sentí que me hería en algunos lugares, especialmente cerca a mis senos, y no pude evitar retorcerme un poco. Al principio era por el dolor, pero después que se disiparon mis miedos empecé a disfrutarlo más de lo que podría imaginarse. Aunque era doloroso por momentos, estaba totalmente entregada a ese momento, a que su deseo se convirtiera en mi voluntad… El cuchillo fue reemplazado por un bisturí, mientras mi Amo preguntaba maliciosamente si yo sabía lo que era. La punta era más delgada, se sentía mucho más afilado que el cuchillo. Temí, y mi cuerpo reaccionó moviéndose un poco, solo lo que las cuerdas me permitían. El ritmo de mi respiración aceleró y el notó mi nerviosismo. Empezó a hablarme, comentando el nivel de concentración en el que estaba en ese momento para evitar herirme. No tuve más remedio que cerrar mis ojos, dejarme llevar por las sensaciones que me brindaba al posar su instrumento de tortura sobre todo mi cuerpo. Me pidió que abriera los ojos, que observara todo lo que él hacía conmigo, y obedecí. Cuando estaba a punto de perder el sentido, se detuvo. Fui liberada de mis ataduras, más excitada de lo que estaba antes, para poder complacer a mi Amo como a él le gusta… Al principio con mi mano fui elevando su miembro hasta que alcanzó cierto nivel de dureza, después fueron mis labios y lengua quienes se encargaron de succionar, cada vez con un poco más de fuerza su rígida herramienta. Mi mano seguía con su vaivén desde la base hasta donde alcanzaban mis labios, y ocasionalmente lo sacaba de mi boca para darle unos cuantos lengüetazos. El goce se hacía inminente y me ordenó detenerme. Después de acomodarme en el borde de la cama boca abajo con mi culo hacía arriba, sentí que mientras me penetraba suavemente por delante preparaba mi agujerito para recibir su gran miembro. Se introdujo en mí, y solo pude sentir dolor. Clamé para que se detuviera, y entonces cambió de estrategia. Volvió a las penetraciones vaginales mientras sus dedos curiosos lubricaban y exploraban mi puerta trasera, entraban y volvían a salir con gran facilidad dándome un inmenso placer. No paso mucho tiempo antes de poder sentir sus embestidas contra mis nalgas de nuevo, con el dentro de mi culo. Empezó a bombear rítmicamente al principio, y después de algunos minutos con más aceleración, mientras yo trataba de acallar mis gemidos de placer mordiendo una almohada. Atrajo mi cuerpo hacia el suyo, sosteniéndome con un brazo sin dejar de mover sus caderas mientras las mías seguían su ritmo. Se acercó a mi cuello y pregunto si me gustaba, obviamente le respondí que si, a lo que el muy satisfecho contestó con un muy bien, ya que lo haríamos así muy seguido. Sonreí maliciosamente mientras sentía su verga taladrar mis entrañas más rápido, más fuerte. Después de unos minutos que para mí se tradujeron en una eternidad sumergida en el placer, bajó la velocidad de sus embestidas. Sacaba casi todo su miembro para volverlo a meter más al fondo y yo me estremecía como loca, llena de una sensación totalmente nueva. Solo atiné a apretar, mientras él se preparaba para descargar en mí toda su esperma, que llegó en medio de nuestras contracciones casi haciéndome perder el sentido. Salió de mí y desfallecí en la cama, sumergida aún en aquel placer que me había otorgado. No pasó mucho tiempo antes de que sintiera mis piernas un tanto húmedas, y con un poco de incredulidad pasé dos dedos por mi sexo para encontrarme absolutamente mojada. Había tenido el primer orgasmo anal de mi vida, y aún lo sentía latente mientras mis dedos acariciaban mi clítoris y algunas gotas caían sobre el piso. Mientras volvía a casa, amparada bajo el manto de la noche, no podía dejar de pensar cómo sería el próximo encuentro con mi Amo, que nueva lección de dolor y placer tendría preparada para mi, su fiel esclava, que aún seguía mojada y llena de él… No es el fin.

— nana727

22 de agosto de 2008

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