NUESTRA FANTASIA
Relato de comunidad Fantasíasschedule 9 min de lectura calendar_today Septiembre de 2008

NUESTRA FANTASIA

Hola somos una pareja de 35 y 36 años, y lo que les voy a relatar es una fantasí­a que tení­amos desde hace varios años y que por fin se pudo llevar a cabo, aunque tardó bastante tiempo en poderla realizar y además cuando pasó fue de la manera en la que nunca nos lo podí­amos imaginar.....

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Hola somos una pareja de 35 y 36 años, y lo que les voy a relatar es una fantasí­a que tení­amos desde hace varios años y que por fin se pudo llevar a cabo, aunque tardó bastante tiempo en poderla realizar y además cuando pasó fue de la manera en la que nunca nos lo podí­amos imaginar. Les cuento que llevábamos bastante tiempo fantaseando con hacer un trí­o con una amiga mutua (Maribel) pero nunca nos decidí­amos a proponérselo por temor al rechazo y a que nuestra amistad se debilitara. Mi mujer tení­a muy buena relación con ella y a veces hablaban de sexo y le comentaba lo bien que lo pasaba conmigo en la cama y ella le dijo mas de una vez que no podí­a contar lo mismo, que su marido casi siempre disparaba antes de desenfundar y ella muy raras veces llegaba al orgasmo y si lo hací­a era porque ella se lo trabajaba sola. Cuando Abby me contaba ese problema que tení­a nuestra amiga me excitaba muchí­simo y solo pensaba en hacerle disfrutar lo que hasta ahora no lo habí­a hecho. Le decí­a a mi mujer que tení­amos que dar el paso y proponerle un trí­o y no dejarlo mas tiempo, pero siempre habí­a algo que nos impedí­a hacerlo y sobre todo el temor al rechazo. Fue pasando el tiempo y aunque nosotros seguí­amos fantaseando en la cama con la posibilidad de hacer un trí­o con Maribel, la idea de proponérselo se fue enfriando y ya veí­amos muy difí­cil poder realizar nuestra fantasí­a. Pero un dia un golpe de suerte lo cambió todo. Abbyy Maribel solí­an desayunar muy a menudo en su casa o en la nuestra, cuando nuestros hijos se iban al colegio ellas se juntaban a desayunar unas veces en mi casa y otras en la de ella. Un dí­a que estaban desayunando en mi casa, estaban hablando de temas triviales y cotidianos, sin hacer ninguna referencia al sexo. Cuando terminaron de desayunar ella comenzó a explicarle que estaba pasando una mala racha, pues su padre tení­a una enfermedad degenerativa y lo estaba pasando muy mal. Le comentaba que algunos dí­as estaba algo deprimida y que aquel dí­a era uno de esos. Abby se acercó a ella con la intención de animarla, la cogió de la cintura y como buena amiga le dio un beso en la mejilla y le dijo que no se preocupara tanto, que todo tení­a solución y tení­a que tomarse la vida de otra manera. Ella levantó la cabeza se quedó mirando a mi mujer y sin esperarlo le dio un poquito en la boca. Abby no se esperaba aquello y se quedó muy sorprendida, se quedaron mirando y sin decir ninguna palabra se abrazaron y comenzaron a comerse la boca con mucha ternura pero con muchas ganas. Sin separar sus bocas ni un instante comenzaron a desnudarse y a acariciarse los pechos, así­ estuvieron un gran rato hasta que se fueron a la cama quedando totalmente desnudas. Para las dos era su primera experiencia lésbica y la verdad es que no sabí­an muy bien que hacer, pero la calentura que tení­an en ese momento fue las que las llevó a masturbarse. Abby introducí­a sus dedos en su vulva y ella hací­a lo mismo, frotaban sus clí­toris y no paraban de comerse el cuello y la boca. Así­ estuvieron media hora hasta que por fin las dos consiguieron un fabuloso orgasmo que las dejó bastante relajadas. Cuando terminaron mi mujer le dijo que cuando me lo contara a mi me iba a subir por las paredes y le dijo los años que llevábamos fantaseando con ella y el temor que siempre hablamos tenido a proponérselo. Ella le comento que también habí­a pensado en mi a la hora de hacer el amor y mas cuando Abby le contaba lo bien que lo pasamos en la cama. Estuvieron unos minutos mas hablando y se despidieron. Cuando llegó del trabajo Abby me dijo que tení­a una sorpresa para mi. Le dije que me la diera pero me comentó que después de la comida cuando los niños se acostaran me la darí­a. Yo no le eché mas cuentas porque la verdad es que no esperaba nunca lo que después me iba a contar. Nos acostamos y comenzó a relatar lo que sucedió aquella mañana y yo no podia dar credito a lo que escuchaba. Me puse tan excitado que tuvimos que hacerlo antes que terminara de contarmelo todo. Nos corrimos los dos en un momento y ella sigue contándomelo todo con pelos y señales. Mi estado de excitación estaba al lí­mite y nuevamente salimos como locos pensando en su aventura y en lo que posiblemente se avecinaba para un futuro muy próximo. Al dí­a siguiente yo estaba como loco, esperando la ocasion para poder realizar por fin el trí­o que tantas ganas de hacerlo tení­a. Le dije a mi mujer que hablara con ella y quedaran lo mas pronto posible porque ya estaba que no veí­a. Ella me dijo que esto tení­amos que tomarlo con calma, debido a la situación en la que su amiga se encontraba. Me dijo vete tranquilo al trabajo que yo te avisarí­a cuando la situación lo requiera. Mi domicilio está a 1 km de mi centro de trabajo y si me llaman, con cualquier excusa me acerco a mi casa sin ningún problema. Quedamos en que mi mujer me llamarí­a al trabajo el dí­a que ellas lo tuvieran todo preparado y las dos estarí­an dispuestas para hacer el trí­o. Pasaron dos dí­as y yo solo esperaba que el telefono sonara llamándome desde mi casa, pero no sucedió. Al tercer dí­a uno de mis compañeros me llama y me dice que ha llamado mi mujer y que me acerque a mi casa porque ella tiene que ir al medico. Cuando escuchó esto entré en un estado de nerviosismo y rápidamente cogí­ el carro y me fui para mi casa sabiendo lo que allí­ me esperaba. Cuando entré en mi casa me las encontré a las dos tomando cafe la cocina. Le di los buenos dí­as y me puse otro café y sin decir palabra escuchaba la conversación que ellas tení­an. La verdad es que estaban hablando de los niños, del colegio y el ambiente no era el que yo esperaba. Por fin dejaron aquella conversación y yo entre rapidamente en el tema y les comenté que me habí­a gustado mucho lo que les pasó a ellas unos dí­as atrás y que me gustarí­a haber estado ese dí­a para disfrutar de una de mis fantasí­as preferidas. Ellas no dijeron nada y yo me levanté, me acerqué a Maribel por detrás y le dije al oí­do que si no pude hacerlo el otro dí­a, hoy seguro que no voy a dejar pasar esta oportunidad. Le recogí­ el pelo y le mordí­ el cuello. Ella no dijo nada y se dejó llevar. Le cogí­ los pechos y seguí­ com indole el cuello hasta llegar a su boca. Nos dimos un morreo de campeonato, metiendonos la lengua hasta el fondo. Abby se acercó no queriéndose perder nada y se sumó al festí­n. Acercó su boca a las nuestras y los tres no devorábamos los labios y las lenguas. Nuestro estado de excitación estaba al máximo y comenzamos a desnudarnos unos a los otros, hasta que acabamos desnudos los tres en la cocina. Inmediatamente nos fuimos al dormitorio y allí­ comenzó lo que tantos años llevaba buscando, un trí­o con dos mujeres y las dos para mi solo. Los tres nos comí­amos por donde podí­amos y yo querí­a que la invitada se fuera satisfecha, baje a su entrepierna y comencé a lamer su cuca primero con mas calma pero a medida que ella gemí­a yo le metí­a la lengua dentro y Abby se dedicó a comerle los pechos que por cierto eran de un tamaño considerable, la boca, el cuello y así­ hasta que noté como se corrí­a en mi boca. Para entonces yo estaba que no podí­a mas y aunque suelo aguantar bastante practicando sexo, aquella situación era nueva para mí­ y estaba al borde de la eyaculación. Me reincorporé y sin decir nada me tumbé y puse a nuestra amiga montada sobre mi. Comencé a bombear viéndola a ella sentada sobre mi verga y mi mujer detrás de ella acariciándole los pechos y mordiéndole el cuello. La verdad es que al momento viendo aquellas imágenes no pude mas y me corrí­ dentro de ella a la vez que ella tení­a un fabuloso orgasmo. Nos separamos y seguimos los tres besándonos y Abby dijo que muy bien pero que ella necesitaba tener una corrida como las que acababa de presenciar. Yo normalmente necesito unos minutos para recuperarme, pero en aquella ocasión viendo lo que tení­a en mi cama no era para perder mucho el tiempo. Abby me cogió la verga y comenzó a tragársela toda, comenzó a hacerme una mamada de esas que ella es una experta y animó a Maribel a que participara. Las dos comenzaron a comerme la verga, los huevos y de vez en cuando alguna bajada lamiéndome las piernas y subí­a otra vez y parecí­a que se peleaban por comérsela. Al momento la tení­a dura como una piedra y pidiendo guerra otra vez. Esta vez fue mi mujer la que abriéndose de piernas me suplicó que la follara porque estaba muy excitada después de presenciar lo que antes habí­amos hecho. Se la introduje muy lentamente y comencé una culiada lenta pero intensa y sin olvidarme de quién habí­a a nuestro lado. Mientras culiaba con Abby, nuestra amiga se acercó y nos besamos. Le toqué la chocha y la tenia muy húmeda. Comencé a masturbarla con mis dedos mientras follaba con Abby. Los gemidos eran continuos y ya no sabí­a quién de los tres era el que mejor se lo estaba pasando. Maribel se tumbó en la cama y Abby se puso encima de ella a estilo perro. Yo comencé a culiarmela por detrás mientras ellas dos se comí­an la boca y las tetas . Así­ estuvimos un gran rato hasta que noté que Abby se estaba corriendo. Cuando acabé se retiro un poco y apareció debajo de ella nuestra amiga con las piernas abiertas. No lo dudé ni un instante y se la introduje hasta el fondo y comencé a culiarmela con un ritmo endiablado hasta que conseguí­ arrancarle otro orgasmo. En ese momento me deje llevar y tuve otra corrida increí­ble. Nos quedamos tumbados, relajados y besándonos los tres por todas partes hasta que miré el reloj y vi que habí­a pasado hora y media. Di un salto y les dije que me tení­a que ir al trabajo, que ya llevaba mucho rato fuera y no querí­a tener problemas. La verdad es que mi cuerpo no estaba para trabajar, pero no tení­a mas remedio y me fui. Las dejé a las dos en la cama y las invité a que siguieran ellas solas, pero según me contó mi mujer después, también ellas se vistieron y se fueron a sus tareas de todos los dí­as. Este dí­a fue el primero de una nueva etapa en nuestra vida, esperando con ansia poderlas repetir más a menudo

— hya

19 de septiembre de 2008

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hya

Escrito por

Somos pareja swinger

Comentarios

1 comentario

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  • eaacgpm
    eaacgpm · 9 de sept de 2008

    Muy rico y excitante, deberian invitar al esposo de Maribel y enseñarle a culiar. y abby le puede enseñar como hacerlo bueno.

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