Siempre me an gustado las mujeres pero mi famila es muy catolica y me daba vergüenza que supieran que soy bisexual (claro que me gustan mas las mujeres)por cosas de la vida me en novie con un chico mas por disimular que por que me gustara Por azahares del destino mi novio logró un poco acomodarse en un círculo social infinitamente superior al de nosotros, así es que comenzó a tener amistad con personas finas y de clase. Por lo general convivíamos con personas así, con matrimonios estables y desahogados que ya no estaban buscando "tener qué comer cada día", sino haciendo fortunas y viviendo una vida de ensueño. Uno de estos amigos en especial le tomó mucho cariño a mi novio y le dio trabajo, le presentó a clientes importantes y nuestra vida fue entonces diferente. Desde que nos conocimos me pareció un señor muy guapo e interesante, con mucho dinero y con varias empresas exitosas que le dejaban bastante dinero para llevar una vida cómoda y, principalmente, para tener las mujeres que quisiera. Pero había una gran diferencia entre este señor y mi novio: él era un caballero. Para abreviar, este señor -que llamaré Eduardo , se hizo una fantasía y una obsesión para mi. Un día mi novio estaba alcoholizado y llegó Eduardo a buscarlo. Platicamos un ratito y me preguntó cómo me sentía ahora, por el¿sabía que Ale seguía de amante de una nueva empleada de la empresa donde trabajaba, yo le conté varios sucesos recientes y sin poderlo evitar comencé a sollozar, Eduardo me tranquilizaba y llegó a abrazarme con mucha ternura. Desde hacía tiempo había podido darme cuenta de que yo despertaba en él una clara ternura y además de que yo le gustaba, pues en muchas ocasiones lo había descubierto viéndome con ojos de deseo y hasta podría decirse que lujuria, pero era muy respetuoso y nunca me había insinuado nada. Como mi novio estaba bien dormido por la borrachera estuve platicando con Eduardo, platicamos de muchas cosas más y él fue llevándome poco a poco a hablar de sexo. Me preguntó si mi ale me satisfacía, y como habíamos tomado unos tragos yo me encontraba relajada y dispuesta a la plática y a algo más, pues me calentaba mucho estar a solas con Eduardo. Le platiqué de las infidelidades de mi ale, de sus malas costumbres y de lo delgado y pequeño de su miembro. Los tragos me hicieron hablar de más. Mientras me abrazaba yo sollozaba, y estando entre sus brazos Eduardo me comenzó a acariciar la carita y me dio un beso muy discreto en mis labios. Yo me sorprendí mucho porque nunca había pensado engañar a mi novio y menos en nuestra propia casa, pero una mujer triste y abandonada es vulnerable y si alguien logra tocar su fibra sentimental puede tenerla a su entera satisfacción. Después de ese beso intenté poner distancia porque sentí que todo mi cuerpo se estremeció cuando me besó, así es que me levanté y fui a lavar unos vasos (estábamos en la cocina y mi ale dormía la borrachera en la habitación de al lado que es el estudio). Pero este amigo ya había logrado un avance conmigo y no se le veía intensiones de detenerse, se acercó a mi mientras lavaba de espaldas a él y rodeó mi cinturita con sus brazos. Pude sentir el calor de su cuerpo que con lo frío del agua me hizo estremecer. Sinceramente eso me agradó mucho, continué la plática como si nada ocurriera, pero comencé a sentirme muy caliente y con deseos de volver a besarlo, pero quise disimular como si nada pasara. De repente él puso sus manos en mis caderas y me las acarició muy rico, recorrió lo ancho de mis caderas y bajó un poco más las manos y tocó mis pompitas. Yo sentía que me derretía, inconscientemente me intenté mover pero eso solo logró que sus manos calientes se deposiaran completamente en mis glúteos, y como yo no le dije ni hice nada para separarlo de mi, él tomó eso como un avance logrado y comenzó a acariciar mis pompis poco a poco hasta que descaradamente bajó sus manos a mis muslos. Yo sentía que me quemaba de la calentura. Me quedé muy quieta disfrutando de sus caricias. Sólo se escuchaba el correr del agua en el lavaplatos. Mi respiración agitada y su respiración entrecortada, Él comenzó a besarme el cuello y me excité muchísimo más. Cuando me di cuenta me estaba abrazando desde atrás recargando su erecto pene en mis pompis, que yo podía sentir de un tamaño mucho mayor que el de mi novio, y con sus manos comenzó a acariciar mis pechitos que ya estaban abultaditos y mis pezoncitos erectos. Me los apretó con mucha delicadeza y yo no pude resistir más, recargué mi cabeza en su hombro y él fue desabotonando mi blusita hasta que me sacó mi par de tetitas que se dedicó a acariciar con todas sus manos. Yo sentía que mi vaginita comenzaba a lubricarse y sentía una calentura increible. Cuando más caliente me tenía, y dándose cuenta de que ya estaba entregada a él, delicadamente comenzó a desabotonarme mi pantaloncito. Con mucho cuidado y sin dejar de besarme el cuello y el lóbulo de mi orejita derecha. Yo sentía su respiración entrecortada en mi cuello, y la gran calentura que tenía entre sus piernas por lo abultado de su pene. Cuando tenía ya mi pantaloncito en mis pantorrillas, mi brasier en mi estómago y mi blusita abierta de par en par, él comenzó a acariciarme mis pompis por encima de mi calzoncito. Fue haciéndolo poco a poco hasta que delicadamente fue metiendo sus dedos en los lados de mis caderas y fue bajándome mis calzoncitos poco a poco. Recuerdo haber volteado hacia abajo y ver mis calzoncitos en mis rodillas, y los pelitos de mi vaginita brillantes por la humedad de mi vaginita, y mis labios mayores enhiestos, con mi clítoris erecto y ardiendo de la calentura. Mis suspiros era ya lo único que se escuchaba en la cocina. Cuando menos lo esperaba introdujo uno de sus dedos en mi vaginita y sentí que me venía un orgasmo de la calentura y de la emoción. Recorrió mi rayita de arriba a abajo buscando mi clítoris. Un temblor fuerte descubrió a mis piernas abriéndose para facilitarle el manoseo y la mano de dedo que me estaba propinando. Comenzó a meter y sacar su dedo de mi vaginita con mucho cuidado, oprimiendo y relajando mi ya erecto clítoris, una y otra vez lo metió ahí y yo sentía que me derretía se arrodillo en mi trasero y empezo a darme legua intensamente la pasaba una y otra vez en mi clitoris y me culito, así estuvo un ratito dandome con su dedo y metiendome su lengua y yo abría mis piernitas doblando mis rodillas, deseaba que me penetrara pero no podía articular palabra alguna por lo rico que sentía. En ese momento delicadamente empujó mi espalda y me dobló sobre mi fregadero, recargué mi pecho en el borde y abrí mis piernitas lo más que pude, pues mis calzoncitos no me permitía abrir de par en par mis piernas como hubiera deseado hacerlo. Así inclinadita como ya me tenía, y muy caliente, Eduardo metió dos de sus dedos en mi vaginita y comenzó a masturbarme con mucho deseo, no se cómo ni a que hora se bajó sus pantalones, pero como yo empujaba mis nalguitas hacia atrás para disfrutar de la dedeada pude sentir en mis pompis un pene grande y parado, recargándose entre mis pompis y chocando con mi espalda... sus caricias y penetraciones me arrancaron un fuerte orgasmo que fue largo y caliente, muy largo y muy caliente... sentí que la vista se me nublaba y que mis piernitas se me doblaban, pero el caballallerosamente me sostuvo entre sus brazos y así me quedé, como una muñeca de trapo, mientras mi orgasmo pasaba poco a poco. Pero cuando aún estaba saliendo de la ricura de venida que me estaba dando sentí que su miembro coemenzaba a penetrarme. Sentí un fierro grueso y caliente que me entraba en mi vaginita... nada que ver con el pene flaco y pequeño de mi novio, porque esta verga era muy diferente, pues eran del macho que yo deseaba... pude sentir un pene muy duro y largo que comenzaba a recorrer mi estrecha vaginita... sentí que el cielo se me venía encima.. Ya no pude aguantarme más y le pedí que me penetrara muy duro... que me dejara ir su pene hasta el fondo, quería sentirlo todo adentro de mi. Comenzó a bombearme delicadamente y yo comencé a mover mi colita de adelante a atrás y de forma circular para poder devorarme ese rico pene que me hacía ver estrellas. De repente sentí que se me venía otro orgasmo y comencé a dar gemiditos, con lo cual él aceleró sus arremetidas y tomándome de las caderas me jaló hacia él moviéndome como su muñeca de trapo de adelante a atrás. Una y otra vez me jaló hacia él y una y otra vez me empujó para casi sacar su pene de mi vaginita... me empujaba su pene hasta adentro y yo solamente me aferraba al borde de mi lavaplatos y cerraba los ojos mordiéndome los labios con fuerza para no gritar... de repente se me nubló la vista y comencé a venirme, al mismo tiempo que él me eyaculó adentro de mi vaginita con una fuerza que me hizo sentir el gran chorro de semen caliente y viscoso golpeando el fondo de mi vaginita. !Fue delicioso!... me vine como nunca antes me había venido y casi me desmayo pero como él me tenía bien agarrada de las caderas me sostuvo con fuerza y como si fuera una muñeca siguió envistiéndome con fuerza aún después de venirse... Los minutos que siguieron fueron para mi interminables, minutos de deseo, placer y satisfacción total, me estaba usando como una muñeca de trapo buscando nuevamente el placer y venirse nuevamente hasta que lo hizo una vez más, ya casi no me inyectó otra carga de semen, pero la calentura que él sentía por mi lo hizo convulcionarse de una forma que casi nos lleva al piso. Sentí un orgasmo tras otro una y otra vez, sentí que el mundo cabía en mi vaginita que estaba hinchada y caliente, sentí su pene entrar y salir una y otra y otra vez. Cuando reaccioné estábamos los dos recargados y él buscaba desesperadamente meterme su pene en mi anito... mi anito virgen, que ni a mi novio le había dado porque me daba miedo pensar en alojar un pene erecto en mis entrañas, aunque fuera el pene flaco y diminuto de mi novio... quisé detenerlo pero estaba como adormilada, como borracha, yo creo que aún sintiendo mi último orgasmo. Me penetró con mucha delicadeza por mi anito y sentí que el mundo daba vueltas, porque cuando recien enpece con ale le había permitido hacerlo, pero su flaco pene nunca pudo estar lo suficientemente duro para penetrarme, así es que eso le provocó un gran coraje y una inmensa decepción para mi, pero entonces yo creía amarlo y no le hice problemas, y con una chupadita quedó conforme. Realmente no sentí dolor cuando Eduardo me penetró por mi colita, lo cual me sorprendió pero me alagó, sólo la presión de su pene en mi anito, pero estaba tan caliente que no le costó insertarme como si mi colita fuera de mantequilla. Al principio sentí una incomodidad en lo más profundo de mi ser... me sentí llena, repleta, violada, completamente penetrada, sentí como si quisiera ir a hacer popó, pero cuando comenzó a moverse desesperadamante lo único que pude hacer fue separar mis nalguitas con mis manitas como vi en las películas porno que trajo mi marido y me recargué en el lavaplatos y me dejé hacer todo lo que Eduardo quisiera. Me estuvo empujando su pene adentro hasta que volví a tener otro orgasmo largo y dulce, y el fue disminuyendo sus embestidas hasta que me fui calmando y terminó mi orgasmo, y sentí como su pene flácido comenzaba a salirse de mi anito. Me quedé como adormilada, recargada en el sentí como él caballerosamente me fue subiendo mis calzoncitos y luego mi pantaloncito, después me subió mi brasier y abotonó mi blusita como si yo fuera una niñita a quien estaba vistiendo. Una vez que terminó me tomó entre sus brazos y levantándome me besó en la boca y nuestras lenguas se entrelazaron, y así me llevó cargando hasta la sala donde me depositó con cuidado y estuvo un ratito besando mis labios y saboreando mi lenguita. Al pasar de la cocina a la sala, llevándome él entre sus brazos, pude ver a mi novio tirado en el sillón completamente borracho, con una pierna y un brazo colgando y una cara de imbécil que no podía ocultar. Sentí tristeza por ese guiñapo de hombre , pero el calor del pecho de Eduardo me volvió a la realidad y simplemente me abracé a su cuello y besé sus labios con dulzura, con entrega, con pasión... con amor. Quien iba a pensar que en la habitación de un lado estaba mi novio durmiendo la borrachera y mientras tanto, a un lado, en la cocina, acababa de cojerme su amigo, me había arrancado varios orgasmos y me había toqueteado por donde él había querido, y además le había entregado la virginidad de mi colita y me había penetrado por donde él había deseado... y yo me había dejado.

Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 11 min de lectura calendar_today Octubre de 2008
MI INFIDELIDAD
Siempre me an gustado las mujeres pero mi famila es muy catolica y me daba vergüenza que supieran que soy bisexual (claro que me gustan mas las mujeres)por cosas de la vida me en novie con un chico mas por disimular que por que me gustara Por azahares del destino mi novio logró un poco acomodarse....
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