FANTASIA CUMPLIDA
Relato de comunidad Fantasíasschedule 12 min de lectura calendar_today Noviembre de 2008

FANTASIA CUMPLIDA

Hace cinco semanas decidimos con mi esposa, que dejaríamos los niños donde mi suegra y nos iríamos a algún sitio donde pudiéramos compartir solos, fue solo hace tres semanas que logramos cuadrar todo; hice reservaciones en una cabaña en Santa Fe de Antioquia que comprendía desde el viernes....

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Hace cinco semanas decidimos con mi esposa, que dejaríamos los niños donde mi suegra y nos iríamos a algún sitio donde pudiéramos compartir solos, fue solo hace tres semanas que logramos cuadrar todo; hice reservaciones en una cabaña en Santa Fe de Antioquia que comprendía desde el viernes en la noche hasta el lunes. Ese viernes no mandamos los chicos a estudiar, mi esposa fue bien temprano y los llevó donde su mamá, yo llegué a las cuatro de trabajar y nos pusimos a empacar, la verdad estaba muy emocionado ya que ella me decía desde hace mucho tiempo que quería compartir a solas con migo para despertar la chispa y la picardía de tantos años de casados, al empacar me di cuenta que en su maleta llevaba muchos artefactos, cremas y tres vibradores, yo le conocía solo uno, a lo que me contesto que estaba muy arrecha y que se iba a divertir de lo lindo. Llegamos a Santa fe con un aguacero impresionante como a las siete de la noche, entramos a la cabaña y quedamos perplejos por la belleza y comodidad de la misma, parecía una casa quinta de mafioso ( con ese precio no era para menos). Desempacamos y nos metimos al jacuzzi desnudos, su piel suave y cara angelical se tiraron sobre mi y de inmediato mi pene no hizo resistencia, ella lo cogió con su mano y comenzó a masturbarme muy suavemente, mientras que con la otra mano se sobaba el pequeño clítoris que adorna su delicada vulvita, me puse de pie y le arrimé el miembro junto a su boca, cerró los ojos y comenzó a chuparlo con movimientos delicado hacia adelante y hacia atrás, luego lo saco de la boca y me dijo que la penetrara, se colocó en posición de perrito lista para recibirlo, le pregunte si quería que se lo metiera al tiempo con uno de sus consoladores, ya excitada hizo el movimiento de la cabeza afirmativamente, traje la crema de estimulación anal y uno de sus nuevos juguetes y delicadamente fui introduciendo en su vagina un consolador rosado inmenso, sus ojos entrecerrados dejaban ver la excitación al recibir ese aparato de tamaño descomunal, ella misma lo cogió y comenzó a masturbarse con él, en un quejido y ronroneo exquisito, luego baje y lamí ese ojito pálido y arrugadito, unte suficiente crema en ese hermoso orificio y procedí a arrimar mi instrumento, lo fui metiendo secuencialmente mientras ella gemía cada vez mas duro y decía que no lo fuera a sacar hasta que se viniera, comencé a bombear en su culito cada vez mas fuerte y ella hizo lo mismo con el consolador dentro de su vagina, podía sentir con mi pene el entrar y salir del consolador, fue hermoso ver su cara luego de un rato cuando a gritos decía que se venia y apretaba ese culito dándome mas satisfacción, no aguante mucho posterior a su orgasmo sentí como llegaba mi hora, ella lo sintió también por lo que me retiro el pene de su ano, se sentó al borde del jacuzzi y se lo metió en la boca ansiosa de que mi leche llenará toda su garganta, así fue, mientras me venía ella succionaba con fuerza y se tragó toda la leche que derramé. Esa noche no salimos nos acostamos empelotos con el aire prendido y como a las dos de la mañana estábamos casi hipotermicos del frío tan HP. Al otro día fuimos a tirar piscina a un prestigioso club del pueblo y es allí donde comenzó la verdadera historia que quiero contarles. Mi esposa siempre tan voyerista, no aguanto las ganas de usar su diminuta tanga naranjada que no tapa sino la raya y eso gracias a que las nalgas las tiene grandes sino también se le vería, estando tomando sol ví como un señor de unos 55 o 60 años no le quitaba la mirada a las nalgas de mi esposa, pero en forma descarada, tal era su descaro que su esposa una señora mas joven que él, lo codeaba en varias ocasiones haciéndole ver su enojo. Yo me dedique a montar en los juegos acuáticos, cuando volví el señor estaba junto a mi esposa hablando muy cordialmente y ella me lo presentó, al parecer estaba en viaje familiar de fin de semana, pedimos unos tragos y la señora se acercó también y hablamos por largo rato, me dijo la señora que habían venido con su hijo e hija y que estaban esperando la novia del chico. Como a las cinco aparecieron los tres, el chico, un muchacho de 19 años alto, delgado y con pinta de gomelo, su hermana una niña de 12 o 13 años y la novia una muchacha blanca, delgada con un cuerpo armonioso, de cabello tinturado rubio de 18 años y si me permiten decirlo con una cara de zurrona que no se la quita nadie y yo creo que eso mismos piensan los papas del chico por que su saludo fue entre los dientes y con cara de pocos amigos. Carol como se llama aquella muchacha, no disimulo para entablar conversa con mi esposa, miraba sus piernas, sus senos, su cara y hasta se atrevió a decirle a mi esposa que si ella podía untarle el bronceador, mi esposa un poco confundida acepto hacerlo, ella sin dudar se quito la ropa, ya traía el traje de baño debajo de ella, esto le molestó a sus suegros quienes con una excusa decidieron retirarse llevándose a la pequeña junto con ellos y quedamos los cuatro únicamente junto a la piscina, Andrés como se llama el chico intentaba disimular no mirar a mi esposa, pero sus ojos se desviaban cada nada directo a las nalgas o los senos de ella. Hablando con ambos quedamos en ir a una discoteca que queda en el parque y que nos encontraríamos a las 9 de la noche. En el trascurso a la cabaña le decía a mi esposa que esa chica se la quería comer, ella reía y me decía que creía que era bi, pues había pasado diciéndole cosas y halagos y que le dijo que por que no intercambiaban vestido de baño, por que le parecía muy lindo, mi esposa le contesto que ese brasier era muy pequeño y que se le saldrían las tetas, a lo que ella le dijo riéndose que ella se las sostenía. Durante el tiempo en la cabaña y en la hora de la cena hablamos del tema, que pensarías si una mujer te pide que haga el amor con tigo, le pregunté, ella sonrió y dijo que sentía un poco de miedo, no se que sensaciones se sientan, nunca lo he hecho, además no hay cosa mas rica que sentir como te penetran. A lo ultimo dijo que lo aceptaría solo estando yo presente, me devolvió la pregunta: te gustaría verme haciendo el amor con otra mujer, yo no dude le dije que sería una fantasía cumplida. No hablamos mas del tema y al llegar a la discoteca Carol estaba pendiente de nuestra llegada e incluso había ordenado una botella de piña colada para ellas. La noche transcurrió suave, baile, chistes, conversación, nada raro, hasta que Carol me dijo que por que no los invitábamos a la cabaña nuestra, nos alistamos para salir, pero Carol invitó a mi señora a bailar, talvez quería enviarla calientita a la cabaña, su baile era sensual, con sus manos recorría todo el cuerpo de mi esposa a veces tan osadamente que mi esposa tenía que quitarle las manos de encima, por ejemplo cuando agarró sus nalgas con fuerza y quiso besarla en la boca, yo ya estaba excitado y para involucrarnos mas, le dí al muchacho dos tragos grandes de wisky en un vaso y lo avivamos a tomarlo hasta el fondo, talvez quería emborracharlo pensando en que pudiera pasarse con mi esposa, lo logré fue como si lo planeado saliera a pedir de boca, quedó casi con el cupo completo, subimos a la camioneta y Carol sentó a Andrés en la parte de adelante para poder quedar atrás junto a mi esposa, por el retrovisor vi como Carol tomó la mano de ella y la llevó en medio de sus piernas, mi esposa ya prendida quedó perpleja, el roce de su licra con la mano de mi esposa la hacía gemir de tal forma que se escuchaba duro aquel ruido. Al llegar a la cabaña bajamos a Andrés ya un poco mas recuperado y nos sentamos junto a la chimenea, Carol puso música movida y comenzó a bailar de forma sensual, en un momento me ausenté para hablar por celular y al volver vi una escena majestuosa, mi esposa bailaba pegada a ella con sus jeans apretados y en brasier y ella en una tanga negra y con sus pechos medianos al aire, mientras que Andrés desde el sofá miraba entre dormido y borracho aquel hermoso espectáculo, con el aire acondicionado y con la chimenea prendida apague la luz y le dije a mi esposa que se quitara el Jean, no titubeó y así lo hizo, dejo ver sus dotes frente a los dos invitados, su tanguita blanca con encaje que cubría su hermosa rayita y aquellas caderas voluptuosas llamaron la atención de Andrés que se incorporó un poco mas, pero la mas agradecida fue Carol quien en medio de su excitación se lanzó a ayudarla quedando de frente su rostro a el suculento mangar que tiene mi esposa entre sus piernas, no dudo dio un beso por encima de su tanguita a la cosita de mi esposa quien se sonrojo y me miraba como pidiendo opinión de ello, yo reí en forma picarona para que viera que me gustaba, en seguida Carol bajo su ultima prenda y como un morboso voyerista fije mi mirada sobre su pubis se veía una vulva pequeña y un surco delgadito de bello salía desde su rajita hasta tres o cuatro centímetros mas arriba, tirandose al piso cojió la mano de mi esposa y la puso sobre su vagina, lo que me dejó ver totalmente abierta aquella vulva ya lubricada y deseosa de ser lamida, ella hizo lo mismo con la de mi esposa puso sus dedos sobre ella y murmuro excitada que su chocha era preciosa, que quería comérsela, mi esposa me miró fijamente y con la cabeza le indique que lo hiciera, al ver este movimiento mío Carol no dudo y bajo sus labios a los labios vaginales de ella, chupaba, mordía, lamía quería devorarla toda, los gemidos de mi esposa excitaron a Andrés que no dudo en sacar su herramienta flácida y masturbarla lentamente, yo no sabía si desnudarme o mirar simplemente este show que hacía mucho me lo había imaginado, me acerque a mi esposa y baje mi pantalón junto a ella, cojió mi verga y se la metió a la boca chupando deliciosamente y así podía observar la lujuria con que Carol seguía comiéndose la vagina de ella. Andrés, se integro a aquel trío y llegando por detrás de Carol la puso en cuatro y hundió su verga ya rígida en aquella vagina lubricada, Carol parecía pegada a la vulva de mi esposa, mientras su novio la acomodaba ella no despegó en ningún momento su boca, a Carol poco le importó lo que su novio hacia con ella, se levanto pausadamente besando a mi esposa, de la vagina hacia arriba hasta que llegó al cuello, con mi verga aún en la boca de mi esposa esperaba que Carol participara de aquella mamada, sin embargo con la mano tomó la cabeza de ella e hizo sacar mi verga y le estampo un beso en su boca, al ver esto Andrés vio como mi esposa con las piernas abiertas ofrecía sus rosados labios y me miro como pidiéndome permiso, yo al verme fuera de aquel show le indique que me dejara a mi, baje y comencé a succionar su vulva a meter mi lengua y sacarla miré hacia arriba y vi que Carol se había parado en el sofá y le había puesto su vagina en la cara de mi esposa quien la chupaba y la lamía, Andrés se sentó junto a mi esposa y cogió una de sus manos y la llevó a su verga y ella lo masturbaba lentamente mientras él chupaba uno de sus senos que quedaba libre. El orgasmo de las dos mujeres llego entre gritos y ronroneos, mi esposa me apretó contra su vagina dejando que yo probara esa esencia saladita y espesita y Carol yo creo que se vino mas de dos o tres veces ya que gritaba como loca y decía que se venía, la mujer quedo tirada en una de las sillas con las piernas abiertas tomando aire y mirando a mi esposa con señales de agradecimiento y deseo, me reincorpore y puse mi verga frente a la cara de mi esposa quien comenzó a succionarla mientras que con la otra mano seguía masturbando a Andrés que estaba todavía sentado junto a ella entre dormido y despierto, le pidió a Carol que le pasara un maletín pequeño y saco dos consoladores le paso uno a Carol quien sonrió y comentó - tu si sabes como distraerte-, me dijo al oído - te molesta si se lo mamo a Andrés- , quedé como hipnotizado no sabia que contestar, ver a aquel muchacho con su verga flácida de la rasca que tenía, no me hizo sentir celos, la verdad era que estábamos divirtiéndonos y eso era parte de la diversión, le dije que no, se colocó de lado en el sofá y metió la verga del muchacho en su boca quien reaccionó inmediatamente mirándome a la cara, yo disimule y no lo mire no quería que se asustara, Carol se acerco y por detrás de mi esposa le metió uno de los consoladores en su vagina y comenzó a lamer el culito de ella, Yo me recosté y por debajo de Carol comencé a lamer la vagina frondosa y exquisita de aquella chiquilla tenía un sabor especial sus labios estaban pegajosos seguro por sus orgasmos anteriores y su olor incitaba al placer, definitivamente eso se había convertido en una orgía, así duramos durante un largo espacio de tiempo solo se escuchaban los gritos y palabras lujuriosa de parte de Carol, al reincorporarme mi esposa aún estaba mamandole ese pedazo de carne a Andrés quien ya estaba a punto de explotar y Carol le tenía los dos consoladores uno en la vagina y el otro en el culito a mi esposa, los gritos del muchacho hicieron que Carol se acercara junto a el y le dijo a mi esposa -quieres recibirlo tu o yo-, mi esposa sin sacarlo de la boca se señalo y la chica sonrió complacida, el chorro de leche era tal que mi esposa se atoró, pero como siempre se lo comió todo, le dijo a la chica -haz venir a mi gordo- yo sin dudarlo me acomodé y comenzó una sesión en que mi esposa me besaba y Carol me lo mamaba hasta que no aguanté mas y derramé la lechita en la boca de aquella chica, pero ella no es como mi esposa, tan pronto acabé ella voto todo el semen de su boca en unas servilletas, mi esposa la recriminó, pero ella dijo que no le gustaba (entre gustos no hay disgustos). Nos metimos a dormir con mi esposa en la alcoba y ellos se apachucharon junto a la chimenea. Al otro día esperamos que se fueran para levantarnos, hablamos de lo rico que habíamos pasado sin recriminaciones ni celos y quedamos que solo si la oportunidad se daba volveríamos a hacerlo pero no por que nosotros lo propusiéramos, pues nuestras fantasías realmente se habían cumplido. Actualmente tenemos sexo muy fogoso y nos acordamos de esa noche y nos excitamos mas, la verdad fue muy rico.

— prizzonauta

7 de noviembre de 2008

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