Obrero De Planta
Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Enero de 2009

Obrero De Planta

Una mujer, una blanca mujer se enreda en la cama, se hace un ovillo, mientras su amante, su niño-hombre amante, chupa el néctar de su vagina depilada, el dulce centro liquido de su deseo. Su cuerpo se arquea, mientras el, experto, penetra con sus dedos todos los agujeros ávidos de caricias. El,....

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Una mujer, una blanca mujer se enreda en la cama, se hace un ovillo, mientras su amante, su niño-hombre amante, chupa el néctar de su vagina depilada, el dulce centro liquido de su deseo. Su cuerpo se arquea, mientras el, experto, penetra con sus dedos todos los agujeros ávidos de caricias. El, eternamente el, con sus manos ásperas; el, simplemente el, un adolescente hecho hombre a la fuerza, ha poseído el cuerpo de esta mujer lasciva, de la blanca mujer de piel de crema y perfume de bebé, la ha tomado para si con tal fuerza que no solamente hizo suyo su cuerpo entero, sino también el coraje de su alma insolente, doblegando su voluntad de hierro, su carácter airado. El, simplemente el, niño malo de la película, la hace gemir entre las almohadas del motel de siempre, mientras la mata de placer con sus dedos, penetrando su vulva caliente, su apretado orificio anal...la lujuriosa, la deseosa, siempre con ganas de mas, se masturba ante sus ojos, rozando su erecto botón de placer. Sus ojos, los ojos de niño-hombre curioso, enfermos de sexo, rojos de placer, miran a la puta de sus sueños retorcerse, miran sus tetas grandes de pezones de color tostado subir y bajar por su respiración entrecortada; sus ojos cafés de pestañas crespas y cejas pobladas miran las redondeces de su desinhibida amante, su pubis depilado, sus propios dedos que la exploran palmo a palmo...en un segundo eterno sus miradas se encuentran en el vacío de abismo del placer infinito, se redescubren en medio del calor de sus cuerpos. El la mira como nunca, la mira con una mirada de esas imposibles de olvidar, la observa, como si no pudiera creer lo que pasa, como si aún quedara en ese cuerpo precioso de hombre un dejo de ingenuidad. Su mirada es una extraña mezcla de lujuria, de deseo, de pasión contenida, de ternura desbordada, como si no pudiera creer lo que sucede, como si aún no creyera que esa mujer que se encuentra tumbada ante el, desdoblada en átomos de deseo puro, estuviese completamente a su disposición. Ella, eternamente blanca, indecorosamente puta; ella, blanca mujer de senos maduros, loca de atar, le dice al niñito-hombre-hermoso de su desventura que está lista. Las manos ásperas, las manos de niño bien obligado a hacer tareas extenuantes, la voltean sobre la cama, dejándola sin la visión placentera de su cara de morbo, pero ofreciendo su trasero abierto, caliente, para que sea destrozado sin piedad. El niño hombre, ese que le gusta tanto jugar con sus juguetes, saca su cel-cam, y empieza a grabar el instante justo en que coloca el glande de su verga en la entrada del apretado orificio. La blanca putita siente como el erecto invasor, el duro poste de carne de su amante, se abre lentamente paso en la estrechísima cavidad. Sus ganas de ser suya son apremiantes, son tan fuertes que no dan espera: ella misma, moviendo sus caderas de fuego y crema, se clava sola, se penetra, mientras el niño precioso mira como las nalgas que tanto ha deseado engullen entera su erección tostada. Aún sigue grabando la escena, digna de película porno, mientras la blanca mujer de crema de deseo gime al sentirse invadida del placer de su precioso amor. Pregunta insolente que es lo que está haciendo, para que en el video quede sentado que le está follando el trasero, que le está rompiendo el culo sin compasión y que a ella, si, a ella, le encanta. El celular sale a volar, mientras las manos del niño-hombre toman con fuerza las caderas de su amante y la cabalgan con furia, la destrozan por dentro, la matan de placer. Este niño, que siempre se viene en medio de un silencio mortal, empieza a gemir en medio del orgasmo demoledor que se apodera de su cuerpo, y descarga hasta la última gota de leche en las profundidades de su mujercita. Gime, gime de verdad mientras se desploma sobre la espalda de la mujer de su deseo, que se muere de placer entre los espasmos de su orgasmo compartido. Solo saben que fueron tan suyos, tan el uno del otro, en ese momento en que sus ojos se encontraron en ese instante de placer eterno.

— madame-lucy

18 de enero de 2009

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madame-lucy

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • celta915
    celta915 · 1 de ene de 2009

    EXCELENTE MANEJO DE LA SENSUALIDAD,- NO ES NECESARIO UTILIZAR SIEMPRE PALABRAS FUERTES PARA LOGRAR EROTISMO- FELICITACIONES.

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