Es jueves por la tarde, entre las seis y las siete, el clima no esta mal, al contrario, no ha llovido y parece que tendremos un poco de sol para terminar el día. El centro de la CD. esta despejado, afortunadamente las vacaciones escolares han comenzado. En la esquina de Motolinía y Madero te descubro desde lejos, apuro mis pasos para llegar a ti. Al tenerte frente no puedo más que abrazarte fuerte contra mi cuerpo y sentir por vez primera tus senos pegándose a mi cuerpo y tus caderas apretándose contra las mías. El abrazo dura unos segundos pero la sensación queda impregnada en nosotros. Mi boca solo alcanza a rozar tu cuello, pero es suficiente para percibir tu olor y conocer algo de tu intimidad. No decimos palabra alguna, solamente nos miramos y en la mirada descubrimos el acuerdo, el deseo de encontrarnos completamente, cuerpo a cuerpo y sin nada de por medio. No hablamos, tomo tu mano y caminamos juntos, abrazados, yo tomándote por la cintura y tu acercándote a mí. El camino no es largo y no tardamos más que algunos minutos en llegar, no puedo decir que no tenga algo de nervios, sin embargo me controlo, tenerte cerca y no haber cruzado ninguna palabra, es parte de la fantasía que llevamos a cabo. Entramos al hotel y encaminamos nuestros pasos a la habitación asignada, tu mirada es especial y creo que la mía debe serlo también; yo abro la puerta, me hago a un lado para que entres tu primero, después entro y cierro la puerta. Ahora estamos solos. Te miro y me pongo frente a ti, no decimos nada, te beso por primera vez y siento tu respuesta húmeda y caliente, nuestras lenguas se trenzan y se conocen, al mismo tiempo mis manos comienzan a recorrer tu cuerpo, te acaricio sobre la ropa, primero tu espalda y bajo por ella para llegar a tus caderas, las dibujo con mis manos y te pego a mi cuerpo. Beso tu cuello y tus manos también me acarician, te despego un poco de mí para poder acariciar tus senos, al tiempo te giro para pegar mi cuerpo a tu espalda. Mis manos se meten bajo tu blusa, acarician tu estomago y suben por tu torso, tu blusa se safa suavemente mientras mi sexo se pega a tus nalgas y se frota contra ti. Tu cuello es mío completamente y tu nuca la exploro, la humedezco con mi aliento, mientras mis manos liberan tu cuerpo de la ropa que lo cubre. Mis dedos han llegado a tu sexo y juegan con tus vellos, se introducen breves por la hendidura de cuerpo. Tu blusa y tu ropa queda a un lado, inerte, mirando como te poseo, como disfruto de tu cuerpo disfrutando al mismo tiempo del placer que sientes. Desnuda y frente a mí beso tu cuerpo completo de arriba abajo y sin dejar sitio libre de mi boca y de mi lengua. Te recuesto sobre la cama. Eres un mar, eres una humedad permanente y me hundo en ti, me sumerjo para saborear lo más intimo de tu ser. Mi boca apenas se da abasto, pero es ayudada por mis manos, todo mi cuerpo se aplica a buscar tu placer y a percibir tus reacciones. Quiero satisfacer tus deseos más nimios. Tu pecho y tus senos se convierten en mi campo de batalla, lucho para devorar tus hermosos pezones, para aplacar mi sed con tus senos, voy de uno a otro lamiéndolos, besándolos, comiéndolos, mordiendo suavemente y jugando con tus excitantes pechos. Mis manos no dejan de tocarte recorriendo tus piernas, tu espalda, tus nalgas, tu cabello, tu sexo. Mi sexo erecto acaricia tu cuerpo y se electriza cada vez que te roza, busco acomodo para pasar mi pene por tu cara y dejar que lo mojes con un beso suave, pero profundo. No puedo evitarlo y mi pene se introduce en tu boca, se moja con tu saliva y parece que cobra vida al entrar y salir por tus labios, todo con un ritmo suave y pausado. Me acomodo de nuevo, y ahora, yo también puedo lamer tu sexo, puedo meter mi lengua en medio de tus piernas, morder la cara interna de tus muslos, jugar en tu ano con mis dedos y sentir como mi pene navega en tu boca. Creo que tu primer orgasmo llega y yo me resisto a tener el mío, retiro mi sexo de tu boca, volteo tu cuerpo lentamente y miro tu espalda y tus nalgas dispuestas para recibirme. Levanto tu cadera y tu apoyas tus rodillas en la cama. La altura perfecta. Me introduzco en tu vagina por vez primera, lenta y profundamente, tu cara esta contra la cama y mis manos alcanzan a pellizcar tus pezones. Mi cadera se mueve rítmicamente, mi escroto pega contra tus nalgas a cada movimiento, cada vez más profundo, cada vez más fuerte. Sin darnos cuenta el ritmo es acelerado y ahora nada nos detiene. Tus gemidos son constantes y mi respiración rápida, urgente. No podemos durar mucho tiempo, el orgasmo es inminente. Entre tus gritos y mis embestidas llegamos juntos, un volcón de lava blanca corre entre nuestros muslos. Por favor, escríbeme 📧

Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Febrero de 2009
FANTASIA
Es jueves por la tarde, entre las seis y las siete, el clima no esta mal, al contrario, no ha llovido y parece que tendremos un poco de sol para terminar el día. El centro de la CD. esta despejado, afortunadamente las vacaciones escolares han comenzado. En la esquina de Motolinía y Madero te....
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login EntrarBASTANTE INTERESANTE,TIENES UNA MANERA MUY CLASUDA Y EXCITANTE DE ESCRIBIR