"Dicen que uno cuando está a punto de morir hace un rapidísimo repaso de ciertos eventos, ciertos lugares y ciertas personas de la vida que fueron clave. Lo que yo comprendería sin duda, en ese momento, con la experiencia que he acumulado hasta hoy, es que perdí mucho tiempo de mi vida…"

He leído este libro cuya lectura recomiendo. No está magníficamente escrito, de hecho es más una crónica de la vida de una profesional del sexo, narrada en lo que parecen sus propias palabras, sobre sus inicios, lo bueno y lo malo de su oficio. El periodista Francisco Celis Albán recoge el testimonio de una prostituta a la que llama Paula O (para preservar su verdadera identidad), y a través de sus páginas nos muestra con sencillez y naturalidad la vida de una mujer que se dedica a obtener los beneficios que su belleza puede darle, y tratando de elevar el oficio más antiguo del mundo a una categoría más sofisticada: la categoría de las putas caras.
Aquí unos breves apartes como abrebocas:
"Pienso que ser puta – puta, como las profesionales, digo yo, es más una cuestión de actitud. Normalmente las putas – putas que viven de eso no tienen vida aparte. Lo digo porque he hablado con ellas. Son mueres súper depresivas, que viven para la noche. Y, en consecuencia, viven o borrachas o drogadas y en el día no hacen nada Por lo general tienen hijos, una camada de hijos que hace que ninguna plata es alcance para nada. Tienen una vida vacía. No se dedican a nada más, no "piensan", no han construido un mundo interior, no se han cultivado ni enriquecido con lecturas, películas, conciertos, viajes. Se les va todo el día en ver quién las llama para el próximo polvo y en hacer cuentas de lo que se les va en los gastos del mes. Se visten como tales, piensan como tales, pero no miran más allá de las cosas. Ni sueñan con un mañana posible…
"Prostituta" es una expresión que a mí no me cabe, porque detrás de eta palabra está el verbo prostituir, que es corromper el alma por algo material. Y a mí nadie me está corrompiendo ni nadie me está forzando a hacerlo. Yo lo hago porque me gusta con quien me gusta."
(…)
Dicen que uno cuando está a punto de morir hace un rapidísimo repaso de ciertos eventos, ciertos lugares y ciertas personas de la vida que fueron clave. Lo que yo comprendería sin duda, en ese momento, con la experiencia que he acumulado hasta hoy, es que perdí mucho tiempo de mi vida…
Si muriera y fuera al cielo, me gustaría que Dios, cuando me viera, pensara que fui alguien que hizo lo que quiso, cuando quiso y como quiso; que disfrutó la vida, aunque no tanto como debiera.
Y, por último, si tuviera que escoger un epitafio para mi tumba, sugeriría este:
"No fue tan feliz, pero se divirtió"
"CONFESIONES DE UNA PUTA CARA" Francisco Celis Albán. Intermedio Editores.








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