LA IMAGINACIÓN PUEDE LO QUE EL PUDOR NO DEJA...
Relato de comunidad Fantasíasschedule 5 min de lectura calendar_today Junio de 2009

LA IMAGINACIÓN PUEDE LO QUE EL PUDOR NO DEJA...

POR: SARITAHOT. Una de las veces que decidí entrar sin los escrúpulos que antes me detenían fue para comprarle un regalo a mi esposo, el cual disfrutaríamos juntos y me sorprendí al encontrarme con una calientísima vendedora la cual con su apariencia y picardía me alejaba de lo que siempre....

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POR: SARITAHOT. Una de las veces que decidí entrar sin los escrúpulos que antes me detenían fue para comprarle un regalo a mi esposo, el cual disfrutaríamos juntos y me sorprendí al encontrarme con una calientísima vendedora la cual con su apariencia y picardía me alejaba de lo que siempre pensaba: estaba convencida de que en esos lugares sólo trabajaban mujeres u hombres sin mucha gracia. No era la primera vez que iba, ya lo había hecho varias veces con la excusa de averiguar juguetes, y me encantaba la sugestiva forma de “vender”, para mi fortuna, más que un producto un excelente servicio. Esa vez además de comprar el juguetito, me antojé de mirar uno de esos rosarios vaginales o anales, las bien llamadas “bolas chinas”, siempre me imaginaba jugar bastante con ellos y estimular una de las partes que más me gustan, mi ano. Además de llamar mi atención pues son bonitos y hasta tiernos, inocentemente pregunté que como se usaba, de hecho era verdad que sería mi primera vez con un rosario, y Tatiana de la manera más amable y deliciosa me explicó sin enojo. Tomó una de mis manos indicándome que la empuñara para dejarme claro su función, mientras mojaba sus dedos con su lengua tomó el rosario y comenzó a introducirlo lentamente, bolita tras bolita en el puño explicándome que esa era mi vagina, la que en realidad hervía allí abajo, mientras que ella me miraba con sus ojos llenos de morbo, mi cuerpo se manifestaba con un calorcito delicioso y mi vagina emanaba con mayor rapidez ese flujo que más tarde ayudaría a la verdadera introducción de las bolitas. En esos ires y venires del candente juego me decidí a comprarlo, claro ¿quien no? ¡Con esa forma de persuadir de la vendedora ¡ pero antes hice uso de mi inocencia juguetona y le dije que no me las imaginaba en mi ano, que probablemente me dolería ya que eran muchas y que además poco se lubrica en esa parte tan estrecha; ella insistía en mi compra y me decía que ella era la mejor garantía del producto, no le entendí; pero me sugirió que fuera al baño para empleados del centro comercial, asegurándome que podía estar tranquila pues en semana y a esa hora, ya para cerrar, poca gente había. Confieso que me daba susto, pero eso hacía parte del juego que acepté desde el comienzo de mi compra de sexo. Y era así, sexo, pues obviamente adquirir esos juegos me garantizaba mi satisfacción sexual. Subí inicialmente a arreglarme un poco, es imposible para las mujeres pasar por un espejo sin caer en el narcisismo, entré al baño a orinar y a secarme un poco los fluidos que hacía un rato habían emanado incontrolablemente de mi cuerpo, escuché unos pasos y me detuve un poco para escuchar quien era; bueno, me disponía ya a secarme los residuos de orina, cuando Tatiana me habló en voz baja preguntándome si ya me las había medido, me reí y pedí que me esperara, me dijo que saliera que ella traía el manual, jaja¡¡ ¿manual? Me sorprendí, pues para eso dudaba que lo hubiera, abrí la puerta con mis tanguitas abajo pero con la falda aún puesta; que delicia de imagen la que me encontré, Tatiana estaba sentada en el lavamanos con sus piernas abiertas, con una mano acariciaba su clítoris con lentitud, enseñándome su vagina húmeda dispuesta para lo que seguía; me pidió que sacara mis tangas del todo, lo hice, finalmente la experta era ella, pues, para “la clase de las bolas”. Me moría viendo que esa vendedora hot con una mano se tocaba entre lento y rápido, y con la otra sostenía otras bolitas que ella llevaba, era de locos ver cómo comenzó a oler mis tangas y a lamer en centro de ellas. Mis piernas temblaban de la excitación, ella me hablaba muy bajito y me decía que igual lo hiciera. De todas formas no había que hablar mucho, sólo ver y hacer. Me sugirió que recordara el juego con mi mano pero que esta vez lo hiciera con su vagina. ¡¡¡Ah¡¡¡ pensé que era mejor iniciar con un cálido, apasionado, con el mejor de los besos; lamía y mordía despacio su clítoris y comencé a introducir una a una las riquísimas bolas, ella sólo temblaba diciéndome que yo aprendía rápido, mientras ella tocaba su pezones duritos y parados, finalmente introduje todas las bolitas, bajó del lavamanos y me acostó en el tocador del baño, mientras secaba el flujo de mis piernas con su lengua se acomodó en un 69, chupaba mi clítoris jadeando intensamente, introduciendo dos de sus dedos en mi mojadísima vagina, moviéndolos circularmente, tocando mi punto “G” , pidiendo que no me fuera a venir rápido. Era una labor casi imposible no alcanzar un orgasmo viendo unas bolas introducidas en una hermosa vagina de una vendedora desconocida y sintiendo otras- las que pensaba comprar- meterse lentamente en mi ano que se dilataba a pedir de boca literalmente, ya que Tatiana pasaba con su lengua el flujo de mi vagina a mi ano para poder facilitar su tarea. Yo solo alcanzaba en esa locura a morder su clítoris y tocar sus pezones, de mi ella estaba encargada. Acabó la introducción, se volteó y pasó un poco de flujo a mi boca con un delicioso beso, susurró que ahora sí justificaría mi compra, de nuevo se acomodó en la posición inicial- el 69- de repente haló las bolas y me pidió que la imitara produciendo los mejores orgasmos simultáneos y compartidos, acompañados de múltiples gemidos de compradora y vendedora. Y aquí queda expuesta la razón fundamental por la cual se deben pasar por las encantadoras “sex shop”, personas como yo podemos entrar a curiosear juguetes y fantasías que sólo la imaginación puede obtener, es la idea de ella: lograr lo que el pudor no deja, pues la verdad los juguetes que tengo me los ha regalado mi esposo que podría asegurar también hizo uso de su volátil imaginación cuando decidió comprarlos.

— saritahot

2 de junio de 2009

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saritahot

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Comentarios

1 comentario

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  • gerardo91000
    gerardo91000 · 6 de jun de 2009

    Descriptivo y sincero, gracias, siempre gusta la opinion de las damas.

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