UN 4 DE JULIO Hace unos días recibí en mi celular el siguiente mensaje: “Tico el 4 de julio es-taré en Cali, así que te buscaré por cada rincón de la ciudad.... Remite 3007910xxx” Bueno yo conocía y sabía quien me decía Tico. Así que me quedé a la expec-tativa. La noche del 3, viernes, me llamó como a las 11pm diciéndome que se encontraba en Medellín y que saldría en un Expreso Arauca a las 12 de la no-che para Cali. Que a qué horas estaría llegando? Qué cómo sabría que esta-ba en Cali, porque ella no conocía nada. Le expliqué entonces, que Cali, es una de las pocas ciudades Colombianas, que cuando se entra a ella, bien sea por el norte o por el sur, no se tiene que pasar por las zonas deprimidas que generalmente se encuentran en las ciuda-des de nuestro lindo país, sino que entra por la zona industrial. Así mismo le dije, que después de cruzar el puente sobre el río cauca, pasarían alrededor de 40 minutos antes de llegar a dicha zona. Que pusiera mucho cuidado cuando, al entrar a una calzada doble, a su iz-quierda encontraría la fábrica de cerveza con el nombre del tradicional juego de cartas. Y que cuando pasara por dicho lugar, me llamase, recalqué. Pues bien, ella atendió las instrucciones y aproximadamente a las 7:20 am me llamó toda emocionada que acababa de pasar por la fábrica de cervezas. En-tonces le expliqué que en ese momento estaría pasando por un paso elevado y que de allí al terminal habrían unos 15 minutos. Yo ya me encontraba listo y con mis baterías bien cargaditas para el encuentro. Así que salí de mi apto, tomé un taxi y llegue al Terminal de Transportes. Des-pués de una espera de aprox. 6 minutos arribó el inmenso bus blanco de Arau-ca. Descendieron uno a uno los pasajeros y entre ellos mi querida AndreaP. Saludo de beso con lengua trasnochada, abrazo fuerte y tocadita de nalga. Duras!!! Bueno, después de ese saludo, nos dirigimos a una cafetería cercana; buscamos un rincón donde poder conversar y colocamos el morral que traía en un sitio visible. Pedimos un desayuno suculento pues traía hambre y mientras nos dedicamos a charlar. Mientras desayunábamos, reíamos y conversába-mos, el morralito dos veces intentó caerse. Sin embargo, no le prestamos atención a este hecho. Al tercer intento del morral de caerse y acomodarlo, observé que en la puerta había un par de sujetos con carita inocente, mirando hacia adentro y como que charlaban. Me puse “mosca”, pues sospeché que estos sujetos se traían algo entre manos con nosotros. Y así fue. El morral por cuarta vez iba para el sue-lo. Al intentar reacomodarlo encontré que estaba agarrado con un anzuelo y un delgado hilo de nylon el cual corría hacia los sujetos. Cuando tiré del nylon, los sujetos me voltearon a ver y salieron corriendo dejando el artilugio tirado. Lo recogí y eran como unos metros de nylon con un anzuelo de pesca en el ex-tremo. Este engancha el objetivo y ellos lo van tirando desde lejos. Como uno está distraído no se da cuenta y ellos alzan con su botín. Después de este incidente y habiendo pagado la cuenta, ella me dijo que esta-ba recomendada para ir a un hotel llamado “Cerros de Granada”. Pero antes fui a buscar un “tombo” que como para variar, no había y los guardias de segu-ridad del Terminal, me contestaron que eso no era competencia de ellos. Que buscara un “tombo” o fuera a poner la denuncia al puesto de información. Salimos a la pista a tomar un taxi y después de una cola de 15 minutos, cuan-do nos tocó el turno, el taxista preguntó que para donde íbamos y cuando le dije que al barrio Granada dijo que la carrera valdría 10 mil pesos. Al reclamar-le me dijo que a mi no me correspondía poner precio a su trabajo, porque el estaba desde las 6 de la mañana haciendo cola y que él “por 3.500 cagados pesos no iba a perder toda esa espera”!!!. Que buscara otro. Y claro, tampoco había guarda de tráfico ni “tombos” para quejarse. Así que nos salimos del sitio y contraviniendo las medidas cogimos un taxi que pasaba el cual nos llevó por módicos 4 mil pesos. Esto es una crítica también a la forma como abusan del que consideran foráneo o turista. Después de un corto recorrido llegamos al hotel, que se encuentra en la zona rosa de Cali y en seguida se registró. Para pagar la cuenta, pasé mi TC y apro-bada, le asignaron una habitación. Aunque fue más por educación y cortesía, puesto que yo no la había invitado. El botones, tomó el morralito y nos condujo a la habitación. Una habitación grande, mucha luz, amplia con una cama doble, un gran sofá, un tv de plasma, peinador, etc. Etc. Y un amplio baño con tina!!! Después de darle la propina al botones, éste cerró la puerta y bueno, beso va y viene; me senté en el sofá y ella se sentó en mis piernas para empezar el relato en sí. Le propuse entonces, que se refrescara, que se “aclimatara”; es decir, un baño con el agua del sitio, ayuda a “conocer” el lugar y sentirse cómodo y luego salir a pasear para que conociera la ciudad. Me dio un beso y me dijo: “ahora!”. Se acurrucó en mi y me abrazó fuertemen-te. Empecé por tocarle un poco la cadera, luego la pierna y para irla poniendo a tono, le quité las zapatillas y las medias. Le dije: “mientras te refrescas!!”. Seguimos con besos y caricias hasta que decidí quitarle la blusa. Un par de melones talla 36D saltaron. Enormes, estaban aprisionados por un brasier que parecía a todas luces pequeñito pero no, era justo lo que necesitaba para su volumen. Me quitó entonces el polo y exclamó: “Ay Dios, que osito tan rico” y empezó a pasarme la mano por el entrecano y velludo pecho. “Si así es de rico el al-muerzo, mas será el postre”!!!! exclamó; e intentó bajar la mano por entre el pantalón pero no pudo porque siempre estaba un poco ajustado. La empecé a besar por el cuello, los hombros y sentía el sabor salado del ex-ceso de sudor que traía luego de 24 horas de viaje. Así, por un largo rato, has-ta que se incorporó y cogiéndome la mano, me dijo: “vamos” y me llevó hacia el baño! Sentí un corrientazo en la parte baja de mi cintura y que un amigo se ponía en ‘alerta’. En llegando a la puerta del baño, me dijo: “un momento!” y fue hacia su morral. Extrajo su cepillo de dientes, crema y desodorantes. Y luego con ese movimiento que sólo las mujeres saben hacer para quitarse un pantalón, se quedó sólo con un cachetero azul de encaje, muy trasparente que dejaba entrever que tenía el morro y la vulva depilada. Mientras, de mi canguro, extraje un par de “sachets” de shampoo y rinse que había comprado y el estuche de aceites! Después de cepillarse, se me acercó y me aflojó el pantalón, que se deslizó por mis piernas, entonces se arrodilló y se me acercó a mi entrepierna, liberó al preso que por allí se encontraba y se lo llevó a la boca con suavidad. Primero le besó la mera punta, luego empezó a pasarle la lengua alrededor de la roja cabecita y a continuación, empezó a deslizar la lengua hacia la base. Se devolvió por la parte opuesta. Así fueron varios los viajes de ida y vuelta, pero lo más rico fue que el mentolado de la crema dental hizo efectos sobre la delicada piel, causando una sensación agradabilísima. Con cada recorrido, iba dejando más y más saliva hasta que lo hubo humedecido totalmente. Al final de uno de los tantos recorridos, abrió suavemente sus labios y fue introducién-dolo suavemente en su boca, entrecerrándola para ejercer una presión estimu-lante. Y continuó hasta que sentí que llegó a tocar fondo pero fue abruptamente expulsado por una arcada. Pensé que se iba a devolver el costoso desayuno, pero no. Nada que ver!! Cuando ya le cogió el tiro al largo del carnudo bastón, empezó un mete y saca delicioso, el cual hizo que se pusiera aun más rígido al punto que pareciera que con un golpe, por suave que fuera, se quebraría cual copa de cristal. Pero no, no hubo tal golpe, pero si una pronta sensación de pérdida de peso, de ingravi-dez, de abandono total, de un no saber nada y la sensación que un aluvión de semen cálido se deslizaba por los conductos rumbo a las amígdalas de Andre-aP. Cosa de segundos. Luego una sensación de tranquilidad, de sosiego. Pero así mismo, se percibía que seguían intentando extraer hasta la última gota del precioso y seminal líquido. Luego, una carnosa lengua que se paseaba de nuevo por todo la extensión de la cabeza, provocando nuevas y más agudas sensaciones de placer. Al fin, se incorporó, un fuerte beso con olor y sabor a fluidos masculinos. “Te gustó?”. Si! Bueno, ahora si vamos a darnos un baño! Dijo, mientras se quitaba el brasier liberando a las detenidas y arrojando el ca-chetero con algunas manchas en el lavamanos. Me senté sobre la tapa del inodoro para quitarme los zapatos, las medias y el boxer. Abrimos el agua y nos metimos de una. El tibio del agua y la turgencia de las formas inferiores posteriores de AndreaP hizo que mi verga se pusiera de nue-vo en proceso de erección. Te gustan mis nalgas”? “si mucho” le respondí! De hecho quisiera darte por ese culo, le dije! Ay Tico, eso duele mucho! Respondió. Pero con cuidadito, se minimiza mucho! Agregué! Bueno, Tiquin, por ahora, bañémonos! Y se metió debajo del agua, la cual la empapó totalmente. Tomé el jabón de baño y empecé a restregarlo por todo su cuerpo, empezando desde la nuca hasta los pies. Cada rincón, cada pliegue, recibió su apropiada cantidad del limpiador. Con mis manos, lo dispersé y ma-sajeé hasta que la espuma envolvía todo el cuerpo de la chica. A continuación, abrí el sobre de shampoo y lo distribuí sobre su pelo. Lo masajeé con cuidado e hice suficiente espuma. Luego, la metí debajo de la corriente de agua para que ésta se llevara toda la suciedad del viaje. Luego, repetí la acción. Esta vez más rápido puesto que el jabón ya rendía mucho mas su actividad al no haber nada de suciedad. Y la acción se repitió en el cabello. Un enjuague de todo y el “rinse” o enjuague. Ella se lo aplicó puesto que son ellas las que saben cómo hacerlo. Tomo el jabón y fue ella quien ahora me restregó suavemente el jabón por el cuerpo. Pero fue más allá, porque se dedicó a enjabonar bien el falo, luego las bolas y por último, un dedito enjabonado, lo introdujo en mi ano. Oh no! Otra? Pensé para mis adentros, sin embargo no dije nada. Fueron dos baños igua-les. Cuando ya estuvimos bien limpios e inodoros, ella, me empujó para que me arrodillara frente a ella y le chupara su abultada y bien depilada vulva. Empecé por pasarle la lengua suavemente por los bordes carnosos mientras que ella iba arqueándose para que pudiera avanzar más por su entrepierna. Así, hasta que llegué con mi lengua al fondo y sentí que habían otros fluidos diferentes al agua, que por su sabor inconfundible sabía de donde provenían. Empezó a quejarse suavemente, mientras mi lengua y sólo mi lengua separaba los labios gruesos. Así, avancé de atrás hacia adelante y llegué al turgente reemplazo del pene masculino, el cual empecé a chupar con fruición. Esto aumentó sus quejidos y sus palabras: “si tico, asi, así. Dale, que me gusta, más, no pares! Fueron varios minutos así, en que el agua y la presión de la piel de ella me de-jaban casi sin aliento, hasta que empezó a contorsionarse, me apretó su cara a su abultado Venus y en medio de espasmos incontrolables, sentí que el hito empezaba a desinflarse lentamente, mientras ella gemía fuertemente. Me atra-jo hacia su boca, me abrazó y me clavó su lengua en la mía. Pareciera que me la iba a arrancar. Y así permanecimos jugando con nuestras lenguas unos cuantos minutos. Cuando aterrizó, salimos de la ducha, nos secamos en silencio y luego volvió a besarme. Ven, me dijo! Y cogiéndose de mi, a medio inflar extensión, me arrastró para la cama. Nos recostamos, nos besamos y luego, empezó a ma-nipular a mi amigo, el cual se infló de nuevo totalmente. No tan erecto como al principio, pero si muy responsablemente. Entonces, se incorporó un poco y empezó a bajar por mi cuello, luego mis tetillas, mi vientre y ombligo y llegó a la parte más importante de mi cuerpo. Se llevó de nuevo a mi socio a su boca y empezó a chuparlo al igual que unos instantes previos. Con el instrumento en la boca, entonces, se subió encima de mi dejándome su vulva y su ano a la vista mía, los cuales me apresuré a besar y a chupar. Cuando estaba entretenido en su ano, ella hizo lo propio con su dedo en el mío y empezó a intentar introducirlo. En vista de la situación y en correspondencia, hice lo propio. No era un 69, era un 71 y terminó convirtiéndose en un 73!!! A lo cual ella empezó a gemir de nuevo. A poco, dobló sus piernas y presionó su perineo contra mi cara. Sentí que me ahogaba, pero ella quería que la chupara y así lo hice, hasta que sentí que un chorro de algo caliente me inundaba la cara mientras ella lanzaba aullidos ex-traordinarios. Pensé que se trataba de sus fluidos, lo cual era cierto, pero eran sus dorados fluidos los que me bañaron el rostro!!! Tenaz! Primera experiencia de este tipo!! Cuando al fin terminó, pasaron unos minutos antes de que se incorporara; lo propio hice, tratando de recoger la cama para que no se mojara pero no, fue imposible! La olorosa y amarillenta humedad caló hasta el colchón!!! Me fui al baño, me di un nuevo baño mientras ella también se refrescaba. Riquísimo MiTiquín! Fue espectacular!! Y nunca pensé que eso fuera cierto, lo de la lluvia dorada! Me dijo! Ay Tiquin, me voy a quedar contigo de por vida! Auxilio!!!! Dije interiormente. No eso no me puede suceder. No quiero com-promisos con nadie!!! Vivo muy rico así, solito!! No puede ser! Esta loca no puede quedarse a vivir aquí! Ay! Milagroso de Buga, no me vayas a hacer esta maldad!!! Prometido que me voy en bici, sin sillín, hasta tu Basílica!!! Prometi-do! Al salir del baño, nos recostamos en un rincón que aun quedaba seco de la cama y ella empezó a jugar con el muchachón. A partir de allí, éste se puso otra vez erecto y sin mediar muchas palabras, colocándola de medio lado, se lo apliqué por donde correspondía a lo cual empezó a jadear largamente. Seguí con el movimiento rítmico y cuando me cansé, la tumbe boca arriba y en la tra-dicional y religiosa pose, la volví a clavar. Su cuerpo se arqueó y comenzó a mover la cadera rítmicamente. Pero además, sus músculos vaginales empeza-ron a apretarme suavemente, lo cual hizo que mis sensaciones fueran in cres-cendo. Tico, dale, dale, Tico, soy tuya de ahora en adelante. De aquí no me voy! Vos lo hacés muy rico, Ticoooo! Ayyyyyyyyy]!!!! Y un orgasmo, más suave que el anterior volvió a sacudirla. Cuando hubo terminado, mi muchachón no había recibido su parte de placer por lo que cogí a la culona de AndreaP la puse bocabajo y le apliqué un par de escupitajos en la entrada del esfínter anal. Nooo! Tiquín, por ahí nooooo! Me va a doler! Si piensas que va a doler, dolerá, le dije! Y me acordé de mis aceites. Busqué el estuche, saqué uno y unas gotas en mi verguita y luego otras, pero en abun-dancia en el ojete oscuro. Con mi dedo de ir a cine, lo repartí por el interior lo más que pude y luego, me preparé para la estocada! Apenas lo puse en la entrada, empezó a quejarse. Callate, que aún no ha pa-sado nada. Sólo está reconociendo el terreno le dije. Luego, empecé a pre-sionar. Como intentó doblarse un poco, entonces, le di fortaleza con mi mano y ahora si, la cabeza fue consumiéndose lentamente. Ella se quejaba. Y se le veía en los ojos la cara de pánico. Pero eso no me conmovía. Así que seguí presionando hasta que pasé la primera fase. Mi amigo ya estaba en ruta hacia lo cagadamente desconocido. Otro esfuercito, otra cara de dolor y ya,! había pasado las talanqueras naturales. De una se fue hasta el fondo. Los gestos y la tensión del rostro dejaban apreciar el esfuerzo que por no gritar hacía la pro-tagonista. Un momento de relax, de sentirlo, de acostumbrarse y ahora sí, inicio el movi-miento natural rítmico rectilíneo. Se siente cálido, húmedo, ajustado. Es una sensación que no tiene forma de expresión por medio de palabras. Ella, más relajada, empezó a sobarse su clítoris y a jadear. Un poco de movimiento cir-cular y las sensaciones agradables y lujuriosas fueron aumentado. Sentí como un relámpago que me indicaba que la tormenta estaba cerca. Aumenté la ve-locidad y la fuerza con que mi martinete golpeaba el interior. Y al fin, después de casi tres horas de agonía, nuevamente sentí que una ava-lancha seminal se desbordaba por las represas naturales. No había regreso ya!. Fue una descarga brutal, abundante y deliciosa. Cuando se hubo termi-nado todo, el inquilino temporal fue despedido sin agradecimientos por su visita y con una pinta y olor poco agradable. A poco, un manantial de líquidos par-duzcos empezaron a brotar de tan memorable sitio. De nuevo, un baño total para ambos, mientras que del local usado salían ruidosos gases. Ya satisfechos después de este encuentro inicial, nos arreglamos y salimos a recibir un poco de sol y a mostrar la ciudad. La noche, fue una noche normal, con baile, traguitos y el consabido ‘polvito’. Luego, el domingo, la llamada fatal. Tenía que devolverse porque la mama había sufrido un infarto y estaba delicada. Así terminó esta visita.

Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 14 min de lectura calendar_today Julio de 2009
UN 4 DE JULIO
UN 4 DE JULIO Hace unos días recibí en mi celular el siguiente mensaje: “Tico el 4 de julio es-taré en Cali, así que te buscaré por cada rincón de la ciudad.... Remite 3007910xxx” Bueno yo conocía y sabía quien me decía Tico. Así que me quedé a la expec-tativa. La noche....
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