EL DIA QUE TUVE A MI MUJER Y SU PRIMA
Relato de comunidad Fantasíasschedule 7 min de lectura calendar_today Octubre de 2009

EL DIA QUE TUVE A MI MUJER Y SU PRIMA

EL DIA QUE TUVE A MI MUJER Y SU PRIMA Todo empezó con una salida de tragos, ese dí­a en la noche, quise invitar a mi mujer a dar una vuelta por la ciudad, su prima de unos 22 anos estaba recién llegada a Colombia, y a petición de mi mujer acepte invitarla con nosotros. Para no salir....

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EL DIA QUE TUVE A MI MUJER Y SU PRIMA Todo empezó con una salida de tragos, ese dí­a en la noche, quise invitar a mi mujer a dar una vuelta por la ciudad, su prima de unos 22 anos estaba recién llegada a Colombia, y a petición de mi mujer acepte invitarla con nosotros. Para no salir disparejos, decidí­ invitar un amigo mí­o para que la atendiera y de paso irnos de rumba. Ya entradas las horas, las cosas con mi mujer se pusieron calientes, y pues como vivimos con nuestro hijo decidimos ir a motelear, para tener un rato de lujuria y sexo fuerte, con gritos y gemidos, ella se siente mas cómoda teniendo sexo de esa forma. Se presento el problema de la prima, que harí­amos con ella, considere una descortesí­a enviarla en taxi a casa, así­ que planee con mi amigo, entrar los 4 a un motel con habitación doble, ya en el motel, la prima aclaro que irí­a pero que quedara claro que era por no complicarnos las cosas, pero que mi amigo no era de su agrado, aunque sé que a veces le tiraba miradas insinuantes y picaras como con ganas de pegarse un revolcón. Mi mujer y yo entramos a nuestra habitación, y la prima y mi amigo a la de ellos, quedaron en que solo serí­a cosa de esperarnos, enfatizo en que no harí­a absolutamente nada. Mi mujer un poco pasada de tragos decidió regalarme un espectáculo desnudista, mi verga estaba a reventar, me empezó a desnudar dándome mordiscos en las tetillas provocando que mi polla diera saltos de alegrí­a, siguió bajando, agarrando mis nalgas con firmeza busco mi sexo para meterlo en su boca, unos labios carnudos, bien delineados, deliciosos. Cerré mis ojos y sentí­a esa espléndida mamada, en ese instante escuche que tocaron la puerta, era la prima, indignada conmigo porque mi amigo habí­a decido romper el trato y de la manera más grosera y descarada, fruto de la excitación, el morbo y la desesperación le ofreció dinero para que al menos lo masturbara. yo sin tener la culpa, pero con pena por el impase, decidí­ enmendar el error, le dije: tienes dos opciones, o entras al menos te sientas y te relajas, o te vas al carro a esperarnos? mi mujer asintió y con un gesto acepto que ella entrara, y se sintiera cómoda, ella respondió: “que pena con ustedes no los quiero interrumpir”, aunque para mí­ no era problema, pues disfrutaba en el fondo una figura femenina de espectadora, quizá en el fondo presentí­a que algo pasarí­a. No me desagradaba la idea, mi mujer una india alta, con unos buenos senos, y un gran trasero digno de hundir mi verga, con un rostro que no insinuaba más que sexo, desnuda envuelta en una sabana, y su prima una flaca con unos senos pequeños, pero bien parados, y un trasero que dejaba ver el trabajo de horas de gimnasio, sentada en un sillón en un rincón de la habitación. era el momento indicado..apropiado para gozar de esos dos bloques de carne. “bueno a lo que vinimos, no tenemos mucho tiempo y no quiero más interrupciones”.. dijo mi mujer tomándome fuertemente por el pantalón que aun lo tení­a medio puesto, me lo quito bruscamente, y continuo jugando con mi verga en su boca, mordisqueando ligeramente mis bolas. Note por el espejo a la prima que estaba detrás de nosotros, ver como disfrutaba del show. Sentí­ que mi verga se estallaba de la excitación. Tome a mi mujer, la tire a la cama, con brusquedad, entre en medio de sus piernas, mordisqueando sus senos firmes, agarrando sus nalgas fuertemente, decidí­ meter mi lengua en su sexo, mojado, emanando sus jugos por sus piernas, es algo delicioso, pase mi lengua fuertemente, como a ella le gusta, dando ligeros mordiscos a su clí­toris, después de un rato, comenzó a pedir a gritos mi verga, “métemela, métemela, esa verguita ricaaa, no aguanto más, la quiero adentro, duroooo como sabesss.. ufffff dale”.. La castigue un rato, negándole lo que por derecho era suyo, después le di gusto, abri sus piernas, la penetre con fuerza, mandándosela toda, hasta el fondo. Después de un sinnúmero de poses, termino con un grito: ..“ ahhhhhhh que ricooooooo, ufffffffff, ahhhhhh”.. yo aun estaba, mas duro de lo normal, ella se paro, se metió mi verga en la boca nuevamente con ganas que terminara en ella, pero sabia que no, tenia que aguantar, podí­a ver como su prima, frente a nosotros sentada, disfrutaba lo que veí­a, y en su mirada note que esta ya caliente, la saque de su boca, la puse en cuatro y decidí­ envestirla con salvajismo, mientras miraba a la prima por encima de mi hombro. dejo ver una ligera sonrisa, insinuante, sabí­a que querí­a estar en la cama, con un gesto, aprovechando mi mujer me daba la espalda, la invite a entrar en escena, pero se negó, era mi mujer la que debí­a darle autorización, pero como? seguí­ dándole a mi mujer la agarre por el pelo, mientras mordí­a su espalda, gritaba de dolor y de placer, una mezcla deliciosa para ella. en ese instante sentí­ unas manos que rodeaban mi pecho, la prima habí­a decidió aceptar mi invitación, que alegrí­a, pero se freno y volvió a su lugar, negando con la cabeza, minutos después mi mujer llego por segunda vez, gritando como le gusta. era el momento de lanzar la pelota al campo opuesto, mientras sentí­a sus espasmos, y gemí­a de placer y dolor, le dije: “tu prima esta que se como”.. segundos después de acabar con su orgasmo, mi mujer mira la prima, le pregunto: como lo ves? la prima ni corta ni perezosa, respondió: “me lo pido pa mi” como ya habí­amos hablado anteriormente de un trí­o, pero con preferencias por HMH, mi mujer con un ademan sencillo pero con claridad, le indico que era libre de hacer lo que quisiera. La prima se levanto de su silla, se acerco a mí­, que estaba sentado a los pies de la cama, se detuvo a un metro de mi, mirando mi verga que aun mojada por los jugos de mi mujer, daba ligeros brincos, aun deseosa de clavar y clavar. la prima se quito su blusa, lentamente, mirándome a los ojos, con ganas, tení­a la respiración agitada, se veí­a como sus senos subí­an y bajaban de tono, dio media vuelta dándome la espalda, comenzó a bajar su jean, dejando ver esas nalgas hermosas, con una tanga negra espectacular, sentí­a las ganas de tirármele encima, pero era preciso dejarla que ella me metiera mano, ya sin pantalón, me empujo dejándome tendido en la cama, mi mujer paso a ser la espectadora, sentada en el sillón, la prima se subió lentamente en la cama, gateando, mirándome, sus nalgas iban de un lado a otro, no lo podí­a creer, el momento habí­a llegado, sin pensarlo dos veces metió mi verga en su boca, aun sabiendo a mi mujer.. jugo con ella, como una niña con una paleta, una mamada deliciosa, ricaaaaa, seguidamente se dirigió a mi boca, dándome fuertes besos, mordisqueando mis labios, estaba lista, sin quitarse su tanga, corriéndola hacia un lado, sin ponerse preservativo, hundió mi verga dentro de sí­, lanzando un gemido de placer, empezó a moverse frenéticamente, con fuerza y rapidez como me gusta, enterrándome contra la cama, no pasaron muchos minutos, la prima ya vení­a precalentada, cuando lanzo un grito de placer terminando lo que era su primer orgasmo con el marido de su prima, se desplomo en mi pecho, y siguió moviendo su pelvis suavemente, mientras sentí­a como su interior se moví­a abrazando mi verga. se tiro en la cama extasiada, mientras la miraba mi mujer decidió entrar y acabarme, se nos acababa el tiempo, y no querí­a dejarme ir sin un buen polvo, sin pensarlo dos veces metió nuevamente mi verga en su boca haciéndome gestos de que terminara dentro de ella, algo que para mi resultaba muy excitante, pero viendo a su prima al lado como seguí­a gimiendo, apretando con sus manos su vagina, no querí­a acabar querí­a ponerla en cuatro y darle su castigo, pero como negarle a mi mujer el placer de derramar mi leche en su boca, no podí­a despreciar semejante manjar, eso estaba reservado para las moteleadas. mi mujer mordí­a con sus dientes mi verga con ganas de arrancarla, sentí­a que estallaba de placer, mis gemidos se hicieron fuertes, llamando la atención de la prima, que poco a poco se reponí­a de su polvo, la prima se acerco hacia mi, mientras mi mujer me la chupaba con fuerza, la prima jugaba con mi boca, luego coloco sus senos en mi boca para que disfrutara de ese platillo tan rico, las metí­a en mi boca, mientras sentí­a como mi verga no aguantaba, en ese instante la prima mordí­a mis tetillas, con fuerza, no aguante mas, derrame mi leche en la boca de mi mujer, lanzando un enorme gemido, mientras la prima mordí­a mi tetilla, que polvo tan delicioso, pero sabí­a que quedaba faltando algo..

— alxcali

7 de octubre de 2009

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alxcali

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • saritahot
    saritahot · 10 de oct de 2009

    esta interesante, pero tu perfil es de hombre solo...Que paso con tu esposa?

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