El Doctor Mi Esposo Y Yo
Relato de comunidad Fantasíasschedule 17 min de lectura calendar_today Octubre de 2009

El Doctor Mi Esposo Y Yo

EL DOCTOR MI ESPOSO Y YO Todo comenzó, como lo que transcurre en nuestras vidas normalmente, llegando del trabajo a mí­ casa un lunes, después de hacer mi rutina de llegada, me dispuse a hablar con mi esposo y dentro de la conversación tocamos el tema de mis pequeñas dolencias fí­sicas de....

dianati

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EL DOCTOR MI ESPOSO Y YO Todo comenzó, como lo que transcurre en nuestras vidas normalmente, llegando del trabajo a mí­ casa un lunes, después de hacer mi rutina de llegada, me dispuse a hablar con mi esposo y dentro de la conversación tocamos el tema de mis pequeñas dolencias fí­sicas de espalda, estrés y demás pormenores de salud y mi esposo me comenta ¡de que iba a hablar con alguien que era conocido de tiempo atrás¡, las cosas quedaron así­ por el momento; al dí­a siguiente de regreso del trabajo, cuando llego a la casa, mi esposo me tiene la razón, de que ya hablo con el doctor, y yo le pregunte que cual era la especialidad de el doctor? y él me contesto de ¡que era medico general y quiropráctico¡, y entonces le pregunte que si era muy caro la cita con este doctor?, y él me respondió que por la plata no me preocupara, lo importante era que me aliviara; y agrego mi esposo, ¡y ya tienes cita para este sábado y este doctor cómo hace visitas y terapias a domicilio pues vendrá a nuestra casa para las 2:pm; y yo le pregunte nuevamente a mi esposo, en qué consistirí­a la cita con dicho medico? Mi esposo respondió, ¡pues el doctor me dijo que te hará un chequeo fí­sico completo y nos dirá el diagnostico según cómo te vea, y luego del chequeo te dará una terapia fí­sica completa que consta de unos masajes y unos ejercicios en todo tu cuerpo con el fin de que obtengas mejorí­as ese mismo dí­a¡, (a mi fascino la idea, pues a mí­ me encantan los masajes y si me iban aliviar mis molestias de espalda estaba muy bien, además de un diagnostico completo de mi salud mejor aun) entonces mi esposo me pregunta? Que si me parecí­a bien? Y yo le respondí­ !pues tu ya pediste la cita, no podemos perder la oportunidad¡ y accedí­ a la dicha visita del médico, al cual lo seguirí­amos nombrando como el doctor; llegando el viernes (un dí­a antes de la cita médica), le pregunte a mi esposo ¿Cómo deberí­a prepararme y que deberí­a de tener listo para la cita médica? El me respondió con cara de ignorancia, ¡pues no sé, a lo mejor como es un chequeo fí­sico completo y como te harán masajes y no sé que más, pues el doctor te dirá en el momento¡ pues creo que deberí­as de estar relajada y eso lo hace un buen baño antes de que el doctor llegue; ¡ y yo le pregunte de nuevo, ¿pero qué ropa debo de tener puesta, si ropa deportiva o cómo? El me contesto ¡pues creo que ropa normal como cuando vas a una cita médica y para la terapia y masajes creo que te pedirá que estés en ropa interior y con algunas sabanas o toallas para cubrirte supongo pues¡ . . . yo me quede pensando en mi presentación personal y quede tranquila. Llega el sábado, el dí­a de la cita médica; una hora y media antes de la cita, empecé a arreglarme y pensaba, (no se que tipo de chequeo fí­sico completo me haga el doctor, pues me arreglare como si fuera para donde el ginecólogo, por si de pronto me revisa algunas de mis partes intimas, pues me decí­a yo, que un chequeo fí­sico puede incluir los senos y la vagina si fuese necesario; pero a la vez pensaba de imaginarme a un doctor, tocándome suavemente, me excitaba y en esos momentos yo me decí­a, que si el doctor que iba a llegar fuera bello y lo demás, dejarí­a a un lado mi pudor y lo dejarí­a que me revisara toda como fantasí­a pasajera que tení­a en esos momentos); me puse un conjunto de ropa interior blanca y ropa normal y para el momento de la terapia con los masajes separe una levantadora algo medio transparente, pues no tení­a otra más adecuada; durante este tiempo empecé a notar que mi esposo estaba como algo nervioso y a la vez ansioso y le pregunte, ¿Qué te pasa mi amor? El me contesto, ¿porque? Y yo le dije te veo raro, como nervioso ¡el me respondió ¡ noo ¡ y yo le dije ¡dime con confianza que tienes o que quieres? El me respondió con timidez y ternura, ¡ quieres que este contigo todo el tiempo durante la cita, el chequeo fí­sico y la terapia? Y yo le respondí­, ¡claro mi amor! Pero si el doctor deja claro esta, mi esposo respondió, ¡ si, yo creo que el deja, que haga de cuenta que soy enfermero y a la vez le sirvo de algo que necesite!. . . entonces yo le dije a mi esposo, ¡ pero ten en cuenta que si el doctor me va a hacer un examen fí­sico completo, de pronto te toque ver cómo me toca algunas de mis partes intimas y no puedes ponerte celoso o decir algo! Entonces mi esposo contesto como algo irónico, será necesario? Y yo le respondí­ como por joder pero a la vez meditándolo, ¡hay que aprovechar al máximo la visita del doctor, pues para eso le estamos pagando, no crees? Y el respondió, ¡si, claro, tienes toda la razón, y agrego, ¡pero no te preocupes recuerda que somos de pensamiento abierto!.. y yo le advertí­, ¡pero esto es diferente es muy profesional y tenemos que estar serios con el doctor! Y él me responde con un tono picantesco,. . . ¿y qué tal que el doctor te toque de mas o que le sientas cierto coqueteo, tú que harí­as? A lo cual yo le respondí­, algo irónica también, pero a la vez sentí­a cierta excitación por dicha pregunta, ¡pues primero el doctor tiene que estar medio joven, bello y además de algo buenon, que creo que no lo es, segundo, además los médicos nunca hacen esas cosas y tercero yo no dejarí­a que un doctor se sobrepase conmigo, te repito tiene que estar muy bueno¡ y le agrego yo, porque lo preguntas? acaso te gustarí­a ver algo así­?. . . Y él me respondió,.. ¡seria rico verte en esas circunstancias si fuese posible! Y además agrega mi esposo a esta conversación algo raro pero a la vez como excitante, ¿tú harí­as algo por mí­ y para mí­ si es posible? Y yo le respondí­, ¡dime!, entonces él me dice, ¿si se diera la oportunidad de que el doctor te medio gustara un poquito y que vieras que tu le agradas otro poquito, lo seducirí­as a él, elegantemente sin ser tan directa y sin ser vulgar, para ver como se porta el contigo? Y yo le respondí­ entonces, haciéndome la difí­cil, pero a la vez que me sentí­a más excitada por tal solicitud,.. ¿pero como hago yo eso sin que se vea mal? Y él me respondió, ¡tú eres la mujer y te lo dejo a tu imaginación! Y concluí­ yo con la conversación diciéndole,.. ¡no te prometo nada, pero hare lo que pueda si el momento y las circunstancias se prestan!. Terminando la conversación con mi esposo, yo me quede pensando en todo lo dicho a la vez que me sentí­a algo húmeda, lo cual me indicaba que entre nervios de cita médica y excitación promovida por la solicitud de mi esposo, estaba ganando el placer, por lo imaginado por mi esposo y por mí­, pero de repente me pellizque y me dije, estamos soñando despiertos pero bueno seguiré arreglándome porque ya casi va ha ser hora de la cita. Llega la hora de la cita: son las 2:15 pm, tocan la puerta, va mi esposo a abrir y entran a la sala de mi casa, mi esposo y el doctor, (cuando vi al tal doctor, veo que es medio joven, le calculo entre 36 y 38 años, es alto, una cara bonita y un cuerpo atlético, estaba muy bien para mi gusto y entre nervios y susto me dio el gusto y placer al verlo) entonces mi esposo nos presento, cuando estrechamos las manos, se me pusieron sudorosas misteriosamente; luego nos sentamos en la sala mi esposo el doctor y yo; de ahí­ se comenzó una pequeña charla amena entre mi esposo y el doctor; terminada esa conversación el doctor me miro empezó preguntándome, ¡bueno, dime tu como te sientes? Entonces yo le conteste, ¡pues tengo varios inconvenientes salud, entre ellos dolor de espalda y a veces en el tórax y se me entumen las extremidades entre otras! Y le agrego al Dr. Y se lo expreso sonrientemente, ¡creo que lo demás que yo desconozca o dude usted me lo hará saber en el examen fí­sico cierto? Y él me responde, ¡claro, para eso estoy aquí­! Y después él nos dice, si quieren comenzamos ya; en qué lugar le hago el examen fí­sico y la terapia? Entonces le respondo yo, ¡en el cuarto porque solo tenemos una cama y creo que allí­ es idóneo para la terapia! Entonces dice mi esposo en ese momento, ¿doctor usted si usted cree necesario alguna ayuda de mi parte con mucho gusto! Entonces el doctor le responde, ¡claro tu me puedes ayudar en varias cosas, sobre todo en el momento de la terapia, donde voy a necesitar que me traigas agua caliente y otras cositas que te iré pidiendo en el momento! (yo entendí­ con esto, que mi esposo le hacia saber al dr, que iba estar presente durante todo momento, y sentí­ que lo que mi esposo querí­a se le estaba presentando) entonces le pregunte yo al doctor sonrientemente, que si me cambiaba de ropa o que hacia?, entonces el doctor me indico, ¡ve al cuarto y ponte un camisón o levantadora o toalla y me avisas cuando estés lista! (tuve dudas y le pregunte de nuevo) que me debo quitar o debo dejar o poner? Y el doctor me contesta medio sonriente y en tono de charla, pues yo no tengo problema en que te quites todo, pero esta bien en ropa interior y con batola si tu quieres, de todas maneras ahora te voy indicando, te parece bien así­? Y le respondo yo, ¡siii, no tengo problema! Y salgo yo para el cuarto a la vez que me voy imaginando y recordándome de lo que querí­a mi esposo y por ahí­ derecho yo también lo que deseaba; entonces entro al cuarto me quito la ropa y me dejo la ropa interior y encima me pongo la levantadora blanca semitransparente, y me pongo a pensar en quedarme desnuda y solo con la batola, pero me arrepiento porque pienso que serí­a muy atrevido de mi parte y además de pronto el doctor lo decí­a solo en charla, pues a veces lo notaba algo serio y profesional y a veces un poco coquetón, por lo cual no daba una referencia exacta de el, entonces me quedo en ropa interior cubierta con mi levantadora blanca semitransparente que dejaba ver algo a la vez, pues soy trigueña y mas fácil resaltaba cierta transparencia, ha y tenia unas brasileras blancas más bien pequeñitas, creo que era suficiente, además de un poco atrevidas como para un chequeo médico, pero bueno me las deje a ver que pasaba, entonces estando lista llame al doctor y le dije que estaba lista, entonces entran por la puerta de mi cuarto el doctor, que a traves de los ojos se le vio una mirada de exploración rápida por encima de mi levantadora y mi esposo que también me miro y se sonrió maliciosamente, yo me encontraba sentada en una orilla de la cama, entonces el doctor se sentó en la silla del tocador y saco de su bolso pequeño, un estetoscopio, se lo puso y empezó poniéndomelo por la espalda a la vez que me indicaba que respirara; (yo me sentí­a asustada y a la vez algo excitada) luego paso al frente mí­o, y corriendo un poco la batola, (solo en la parte del centro de mi escote hacia un lado, medio se veí­a un poquito el brasier) he introdujo el estetoscopio para escuchar mi corazón, pero sentí­ que se fue muy en el seno cerca al pezón y me pareció muy raro, pero lo deje, y el estuvo un momento allí­, y eso me gusto un poquito y deseaba que hiciera mas pero no lo hiso, luego me dijo que me pusiera de pie y se ubico detrás de mi y tocando con las manos empezó a palpar mi cuello, lo cual me gusto mucho y entonces el dijo, aquí­ estas algo tensa, ¡te hare un pequeño masaje para que te relajes!; después del masaje en mi cuello, siguió palpando mis hombros y me preguntaba que donde me dolí­a, y yo le decí­a, ¡por el centro a los lados de la columna en la parte media!, entonces me dijo, ¡quitate la levantadora, entonces yo lo hice medio suave, y quede solo en ropa interior, y vi que mi esposo me miraba, entonces el doctor siguió palpando suavemente mi espalda, bajando por las lados de la columna, hasta llegar al punto del brasier donde se abrocha, y yo le dije, ahí­ y por los lados es donde me duele, entonces el doctor me dijo, pues revisare bien aquí­, y sin preguntarme el me desbrocho el brasier, pero no lo retiro solo separo las tiras del centro, y siguió palpando, (esta acción me éxito un poco, pero sin embargo el brasier seguí­a medio puesto, mis senos seguí­an bien cubiertos) y el doctor siguió chequeando mi espalda y decí­a pues por aquí­ ahí­ una especie lumbago y me pregunto ¿y también te duele el tórax? Y yo le respondi que si, y cambiándose de sitio, pasando al frente de mi, me dice revicemos a ver, y con sus dedos toco el centro de mi escote, y me pregunto, mientras palpaba mi torax, te ha dolido el pecho? Y yo me quede muda por un instante y le respondi, que a veces me dolia, y el pregunto con precisión, ¿en donde exactamente, todo el pecho, los senos, o en donde? Y yo le respondi, ya un poco exitada pero sin saber que harí­a el doctor, ¡a veces un seno, a veces los dos, y en varias ocaciones en los pesones, (esto era mentira, pues querí­a saber que harí­a el, con esa información), entonces el doctor dijo quitate el brazier te reviso bien, y desde luego yo accedí­ a quitarme el brasier, y quedaron mis senos al descubierto y mis pezones se pusieron erectos, por el frio y la exitacion de quedar medio desnuda y en ese momento el doctor me los mira con ojos de deseo, pero me quede quieta y callada en ese momento, entonces el doctor empezó a palpar mi seno derecho con movimientos circulares pero suaves, a la vez que rosaba mi pezón con el centro de su palma, esto hacia que fuera exitando poco a poco, pero me aguantaba, toco bien mis dos senos junto con mis dos pesones, lo hiso de una manera exquisita y se demoro un buen tiempo, lo cual me hiso pensar en que le habí­an gustado mucho y que este doctor yo le agradaba; entoces el doctor para justificar su suavidad y demora en revisarme los senos, me dice suavemente, ¡esto hay que hacerlo bien y suave para poder detectar bien cualquier anormalidad y de no lastimarte; y yo entre timida y exitada le pregunte, ¿Cómo me encuentra doctor?, el me respondió, ¡estás muy, bien solo necesitas unas buenas terapias, tus problemas son superficiales y eso lo vamos a corregir!, entonces yo le pregunte mientras el iba sacando algo del bolso que el traí­a , ¿ya terminamos el examen o que mas falta? A lo que el respondió, ¡te hare un chequeo genitourinario para terminar el examen!, entonces yo no entendí­ bien las respuesta de el, talves del susto que tenia y le dije, ¿Qué clase de examen es ese? Y el respondió, ¡ es un chequeo de toda tu vagina, tanto la parte externa como la interna, donde yo hago una inspección visual a la vez que hago un tacto para saber si hay inflamación o cuerpos extraños en tus genitales, y el agrega diciéndome, este examen se demora un poquito pero es eficaz, pero tranquila te lo hare suave!, yo quede inmóvil en ese momento y pensativa, pero saque fuerzas y le dije, bueno doctor pues usted es el especialista, digame que tengo que hacer; entonces el respondió, ¡pues acuéstate en la cama, y dobla las rodillas, yo te indicare, no te preocupes; como yo estaba sin brasier, le pregunte, me puedo poner el brasier? Y el me contesto, si quieres, pero no es necesario porque te lo quitare de nuevo en la terapia y el masaje, entonces mejor quédate así­!, (desde ese momento pensé este doctor me quiere bien desnuda, pues le daré el gusto, y en ese momento vi que mi esposo me miraba con ojos de deseo y eso me animo mas, entonces me acosté, pero no me quite las brasileras, entonces estando acostada, el doctor me dice, relájate, si quieres puedes cerrar los ojos para que estés tranquila, y yo le dije, no así­ estoy bien, entonces el doctor me fue quitando mis brasileras y eso me asusto pero a la vez me éxito mucho, también vi los ojos de mi esposo abrí­rseles tanto, como si fuera la primeras vez que me hubiese mirado mi vagina, pero luego veo al doctor también con los mismos ojos y esta vez de excitación, pero pronto el doctor reacciono a su ética, y reblujando su maletí­n, dice, ¡que pena contigo, se me quedaron los guantes, tienes algún inconveniente que te revise con mis manos, pues tengo una buena crema!, yo le respondi, no, no hay problema, entonces veo que el doctor empieza a untarse buena crema en tres de sus dedos y me pareció raro y sospechoso, pero calle nuevamente, entonces empieza el doctor tocando mi vagina, abre mis labios superiores y dice, ¡está muy bien!, luego toca mi clí­toris y me pregunta, te duele aquí­? Y yo le digo estando excitada por dentro parece, que si, (con el fin de me lo tocara varias veces), entonces el me lo frota de una manera disimulada como tres veces, y eso me hace humedecer inmediatamente, yo lo sentí­, y el vio, entonces le vi una medio sonrisa; pero a la vez me dice voy a introducir un dedo en tu vagina, ok?, entonces yo si palabras le moví­ la cabeza diciéndole que si, entonces el doctor introduce su dedo suavemente hasta el fondo, y me pregunta a la vez, ¿esto de duele? Y yo le digo que no; el entonces me dice, te friccionaré varias veces para saber si el frote te molesta, y comienza a meter y sacar el dedo varias veces, y eso hace que excite tanto, que se me sale un gemido de placer por error, entonces él me pregunta te dolió, y yo le dije si del susto, nervios y placer que tenia, entonces, el dijo repetiré otra vez porque no supe donde?, ahí­ fue donde sospeche de el objetivo del doctor, pero de pronto el dijo, listo terminamos el examen y seguiremos con la terapia; yo me sentí­ excitada pero a la vez desconcertada por no seguir con el examen, pues me encontraba desnuda en la cama frente a dos hombres y muy húmeda, tanto así­ que el doctor tuvo que secarme y entonces yo no sabí­a que hacer, se me cruzaron pensamientos, pero me atuve a lo que me indicaba el doctor, y me hiso voltear boca abajo y empezó a masajearme deliciosamente, untándome aceite, y eso hiso que nuevamente me siguiera excitando, empezó por la espalda, luego pasaba por mis caderas hasta los pies, ay asi como por 5 minutos, luego se acerco mi esposo por un lado de la cama, y me da un beso muy húmedo, al cual no me rehusé por mi condición de excitada que estaba, pero me pareció extraño, y mientras que el doctor me masajeaba, y como estaba totalmente desnuda, cuando llegaba la mano de el por mi entrepierna, dejaba resbalar uno de sus dedos sobre mi vagina, y mi esposo me decí­a muy cerca a mi cara yo boca abajo sin ver nada que sucedí­a a tras de mi, y me dice, mi amor esto es un regalo para ti, el doctor es un doctor de amor, yo lo contrate para que te hiciera bien rico, lo quieres; y yo en medio de mi placer le digo que sin saber todo lo planeado por mi esposo, y entonces en ese momento me dice el doctor, voltéate, y yo me voltee, y vi al disque doctor, totalmente desnudo y con su pene bien erecto, y yo desnuda totalmente y mojada por la sorpresa, entonces el doctor me coge las dos piernas y me las abre, y acerca su rostro a mi vagina, y con su boca y su lengua empieza a besarme toda la vagina a la vez que mi esposo me sigue besando la boca apasionadamente, después el doctor sube hasta mis senos y los chupa y los besa con gran pasión, después pasa a mi boca besándome con gran lujuria, mientras su pene entra a mi vagina y me hace el amor un buen tiempo después saca su pene de mi vagina y lo introduce en mi boca y yo se lo beso y con gran deseo, mientras mi esposo pasa a mi vagina a besármela, hasta que el doctor saca su gran cantidad de leche y la derrama sobre mis senos y con un gran beso me dice feliz dí­a del amor y amistad le manda su esposo. (no habí­a caí­do en cuenta que la fecha de cita con el doctor, era también la del amor y amistad, esta experiencia fue única e inolvidable para y mi esposo, el cual planeo a escondidas con el fin de darme, tan dichosa sorpresa, y si se preguntan, si me sirvió el doctor, pues aunque se un gigoló contratado por mi esposo me curo del estrés y pequeños males y les adelanto que sigo en tratamiento con el doctor) agradesco los comentarios, pues depende de estos par mi nuevo relato, que es super

— dianati

31 de octubre de 2009

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dianati

Escrito por

Soy mujer heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • manuela537
    manuela537 · 10 de oct de 2009

    Por favor, Necesito un Doctor de estosne Bogota, si sabes y me puedes contactar, me encantaria, me lei todo tu relato y me fascino. gracias, besos

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