POR FIN, SEXO CON MI ESPOSA
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 4 min de lectura calendar_today Enero de 2010

POR FIN, SEXO CON MI ESPOSA

Después de mucho soñar, de mucho fantasear, de masturbarme pensando en algún dí­a lograrlo, después de comentarlo con mi esposa y de intentarlo de una y otra manera creo que sin pensarlo sin planearlo se logró, para bien de la relación y casi como una necesidad llegué a tener sexo con mi....

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Después de mucho soñar, de mucho fantasear, de masturbarme pensando en algún dí­a lograrlo, después de comentarlo con mi esposa y de intentarlo de una y otra manera creo que sin pensarlo sin planearlo se logró, para bien de la relación y casi como una necesidad llegué a tener sexo con mi esposa. Y no hablo de un encuentro sw pues no es mucha la experiencia que tenemos pero podemos decir que lo hemos disfrutado y mucho, relatos que luego les contaremos dependiendo de los resultados del mismo, intercambios completos, lesbi etc. Pero regresemos al tema, hablo de algo diferente y relacionado estrictamente a los dos, era la petición sencilla de añadirle algo diferente a nuestra intimidad, y gracias a la experiencia adquirida por mi esposa y su insaciable apetito sexual, querí­a estar conmigo de una manera diferente, querí­a sentir ese sabor diferente, el mismo que sentí­a al estar con los otros hombres y que tal vez aun no encontraba en mi, y esta fue la noche. Acostados en nuestra cama, desnudos, (como siempre dormimos), lo que siempre comienza con un leve masaje esta vez no acabarí­a de la misma manera, mientras besaba su delicioso cuerpo por todas partes, mientras ella besaba todo mi cuerpo con esa delicadeza y erotismo que la caracteriza y con el valor agregado de un muy bien ubicado piercing en la punta de su lengua, que ya imaginaran las dulzuras que hace con el., mientras nos decí­amos cosas muy sucias al oí­do, como nos gusta y nos excita, mientras la introducí­a y ella gemí­a cada vez mas, muy sigilosamente me acerqué al tocador y saqué un frasco de aceite y se lo enseñé a ella, sin para y sin dejar de gemir con un gesto muy picaron y moviendo su cabeza de arriba abajo con un gesto de aprobación me dio ví­a libre a lo que venia maquinando. Sin dejar de tocar su deliciosa y bien lubricada vagina me dispuse a hacer lo mismo con mi pene., acercándolo a su culo de una manera muy sutil y con esa sensualidad de mi apasionada esposa, comienza a empujarse contra el, supe que esta vez seria diferente, su cara de placer al sentirlo tan cerca a su culo y sus gestos de goce me hacia pensar que este seria el dí­a., solo sentí­ unas ganas inmensas de introducirlo hasta el fondo pero creo que se me notó tanto que ella inmediatamente me dice que no, que ella lo harí­a a su ritmo obviamente para no lastimarla a lo cual no le vi ningún problema, ella se empujaba delicadamente contra mi pene y el se introducí­a cada vez mas., su culo se abrí­a cada vez mas y mi excitación era cada vez mayor , sus gemidos se combinaban con los gestos de dolor pero ni eso la motivaba a parar, al contrario mas se empujaba y se lo introducí­a, el momento de clí­max en el que nos encontrábamos no nos permitió entender que ya se encontraba totalmente adentro de lo que ya era mi culo., al comprender dicho acto comencé a moverme lentamente aunque mi deseo era hacerlo muy rápido y duro comprendí­a que podrí­a hacerle daño y opté por llevarle el ritmo lo cual no era para nada malo pues el deseo crecí­a cada vez mas. Logré hacer lo que para mi parecí­a imposible, estaba comiéndome de lujuria a una mujer sedienta de sexo, placer, locuras, a cualquiera menos a mi esposa, esos lindos sentimientos los cuales sentí­a por mi esposa, los dejé dentro del tocador cuando saqué el aceite, mi esposa estaba con aquel hombre que conocí­a hace ya mucho tiempo pero que la trataba en ese momento como a la perra que a ella le gusta ser., su forma de quejarse era música sexual sus gestos de dolor eran impulsos corporales que solo la pasión comprende., era ya imposible aguantar, era demasiado, mi leche pedí­a ya salir, derramarse dentro de su culo era ya el punto final a esta noche de sexo y aunque con movimientos muy lentos todo fue un final feliz, sus gritos de placer se mezclaban con mis gritos de satisfacción, empapados de sudor y llenos de lujuria culminamos como los mejores amantes. POR FIN, TUVE SEXO CON MI ESPOSA., los sentimientos no estorban pero hacer el amor no se compara con nada, tener sexo es complacer nuestro cuerpo y si es con nuestra compañera mucho mejor sin dejar a un lado los placeres de disfrutar de otros y otras. Chao, estamos al tanto de sus comentarios.

— parejapicantica

29 de enero de 2010

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