HORAS EXTRAS
Relato de comunidad Sexo con madurasschedule 7 min de lectura calendar_today Febrero de 2010

HORAS EXTRAS

HORAS EXTRA Nunca se puede saber que ocurrirá en el trabajo cuando, una bella mujer madura es tu jefe, tení­a yo veinte años y por fortuna obtuve un trabajo como vendedor en un almacén de cadena que vende todo tipo de calzado, allí­ conocí­ a Alejandra morera una mujer de esas que se hacen....

willcrom

Soy hombre heterosexual

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

HORAS EXTRA Nunca se puede saber que ocurrirá en el trabajo cuando, una bella mujer madura es tu jefe, tení­a yo veinte años y por fortuna obtuve un trabajo como vendedor en un almacén de cadena que vende todo tipo de calzado, allí­ conocí­ a Alejandra morera una mujer de esas que se hacen inolvidables, 1.70 cm de altura, piel blanca, cabello negro, hermoso cuerpo, grandes senos que conjugados con su deseable trasero no permití­an distinguir fácilmente sus 38 años de edad y eso fue lo primero que me impresiono de ella, pensar que esa mujer mantuviera un cuerpo que envidiarí­a cualquier jovencita, desde el principio ella provoco mis deseos , el solo estar cerca de mi jefa me convertí­a en una manojo de nervios, verla a diario en su elegante vestido de ejecutiva , adornado de un muy sensual escote que siempre atraí­a las miradas de todos los hombres que trabajábamos en este almacén. Con el tiempo ya me habí­a acostumbrado a la idea de que solo podí­a ver y no tocar, ella siempre sensual veí­a como mis compañeros y yo la desnudábamos con la mirada, a lo que respondí­a siempre con una sonrisa. Un viernes sucedió que un inventario habí­a salido mal y yo habí­a sido el que lo habí­a recibido tuve que quedarme hasta tarde haciendo un conteo y comparándolo con los recibos, y la idea de quedarme con ella hací­a que el tiempo extra no importara. Eran las 7:30 de tarde todo transcurrí­a entre cifras y papeles yo notaba a mi jefa como siempre le decí­a, algo mal humorada a lo que respondí­ haciendo charla y contándole anécdotas de mi vida que la hací­an reí­r a carcajadas, hacia un poco de calor así­ que Alejandra Se quito su saco dejando ver sus hermosos senos a punto de estallar entre esa blusa blanca, yo no podí­a apartar la mirada de ese escote, situación que ella noto y respondió inclinándose sobre el escritorio, yo nervioso no sabí­a por qué lo hací­a, la charla se hací­a más amena y picante me pregunto sobre cómo estaba con mi novia le conté que me habí­a puesto los cachos con un amigo, hay me entere de que su relación con su esposo atravesaba por dificultades causadas por el mismo problema y como Vivian en la misma casa pero separados y que solo habí­a estado con su esposo por 10 años. Le pregunte que si le habí­a sido infiel, ella contesto riéndose que nunca lo habí­a pensado hasta que el la traiciono, y yo en mi afán de macho novato le dije que deberí­a experimentar nuevas cosas y divertirse conseguirse un amante y tener sexo desenfrenado, ella dijo entre risas y con quien, allí­ se lo propuse no directamente sino entre chiste chanza cuente con un servidor si lo que quiere es vengarse, recordando la frase de una canción de arjona y me reí­ nerviosamente. Ella no dijo nada se levanto para ir al baño. La noche seguí­a, yo apenado por lo que habí­a dicho, seguí­a entre números y conteo de zapatos, cuando regreso note algo extraño en mi jefa, al pasar a mi lado por entre los dos escritorios, me acerco su hermoso culo y pude sentir como este rozaba por encima del panta ton a lo que respondí­ con una erección que ella sintió con su suave rozar , paso y se sentó algo ruborizada yo por torpeza deje caer los documentos que tenia y me arrodille a recogerlos, al alzar la mirada por debajo del escritorio note como sus piernas estaban entreabiertas dejando ver ese espectáculo que me excitaba aun mas, al notar esto mi jefa abrió mas las piernas yo me levante sonrojado y la mire en ese instante ella me pregunto ¿ willian tienes cigarrillos, algo que se me hizo extraño recordando los innumerables llamados de atención que habí­a recibido de ella por fumar, si... Claro jefa. Salimos a un pequeño patio interno donde habí­a cachivaches, y un lavadero, le ofrecí­ un cigarro y Alejandra me dijo que querí­a un poquito del mí­o y se recostó sobre el lavadero mientras me miraba como inspeccionándome de arriba a abajo, encendí­ mi cigarrillo di una probada o dos ella se me acerco tomo el cigarrillo directo de mi boca se volteo sin alejarse, yo notaba su perfume, su calor y no resistí­ mas coloque nerviosamente mi mano en su cintura, ella me miro de reojo se inclino un poco acercándome su trasero, yo la abrace con fuerza pegándola lo más que podí­a a mí­, notaba como su respiración se hací­a más rápida, empecé a acariciarla por encima de la ropa, yo no lo podí­a creer , el cuerpo que habí­a deseado por tanto tiempo estaba en mis manos, metí­ mi mano derecha por debajo de su falda y sentí­ esas nalgas suaves y sedosas, llevaba puesto un panti cachetero el cual baje y toque ese culo con suavidad, luego me dirigí­ hacia su cuca y al meter un dedo me di cuenta que se encontraba empapada ella respondió con un pequeño gemido e inclinándose un poco más, pase mi mano izquierda por frente de su cuerpo, subí­ su falda y busque su clí­toris acariciándolo casi con desespero, mi jefa abrió las piernas para facilitar mi movimiento y se desabrocho la blusa me miro y dijo ven.. Algo ruborizada; cuando caminaba al frente vi como su falda caí­a, luego su blusa dejándose solo su ropa interior, se sentó sobre su escritorio abriendo sus piernas, y dijo tu turno yo me desvestí­ por completo y me lance sobre ella, me separo con fuerza al decir no seas afanado, si vas a hacerlo hazlo bien, se quito los pantis con sensualidad, a las mujeres nos gusta que nos calienten antes, aquí­ comprendí­ que mi jefa llevaba el control y que iba a obedecerle con entusiasmo, me arrodille frente a este espectáculo que me ofrecí­a su vagina abierta solo para mi, comencé a pasar mi lengua por ella sintiendo ese sabor y aroma a mujer que me excitaba hasta el delirio, Alejandra me decí­a con que velocidad y en que parte hacerlo; al cabo de unos minutos se respiración se hizo más rápida, arqueo la espalda y gimió un agudo huy siiiiiiiiiiii se escucho por todo el almacén, se incorporo me tomo de la cara y me dio un profundo beso, yo sentí­a como su cuerpo vibraba, ahí­ aproveche para penetrarla sobre el escritorio a lo que respondió abrazándome con fuerza, con cada embestida veí­a como esas grandes tetas se moví­an de arriba hacia abajo; el olor a sexo inundaba toda la oficina, yo hacia todo lo posible por aguantarme pero el placer que me hací­a sentir mi jefa era inmenso, la besaba mientras le agarraba con fuerza sus tetas. Allí­ me dijo espera un momento, cambiemos, me aparte ella; con sudor en la cara se levanto y giro, coloco las manos sobre el escritorio y me ofreció esas hermosas nalgas que habí­a deseado tanto tiempo, la penetre con suavidad acariciaba sus senos por debajo de la espalda, con voz entrecortada me ordeno que la diera con más fuerza obedecí­ bombeando con todo lo que tenia de pronto el placer se hizo tan grande que estalle dentro de esa preciosa vagina que nunca llegué a pensar que seria mí­a, yo me fui sobre ella que moví­a la cadera como si quisiera exprimirme la verga. Allí­ estaba besando y acariciando a mi hermosa jefa que se veí­a espectacular desnuda; bueno vistámonos dijo, por que no calientas el café, me vestí­ y subí­ a la cocineta, habí­a que dado algo de café de las faenas del dí­a, lo calenté sobre una estufa eléctrica de un solo puesto, luego me senté a pensar en lo increí­ble que me habí­a pasado, aun sentí­a pequeños calambres en mis piernas cando entro este espectáculo Alejandra con su ropa interior y su blanca blusa abierta, tomo su tasa se sentó en mis piernas, pasamos la siguiente media hora fumando hablando de lo rico que habí­a sido todo esto y de cómo serí­a mi comportamiento de ahora en adelante en el trabajo, la idea de que este cuento iba a continuar me excitaba tanto como su cuerpo, entre besos y caricias hablamos de sexo de cosas que querí­a experimentar ella y que yo no habí­a probado, luego a terminar el trabajo no sin antes decir: jefa cuente conmigo para lo que sea, a lo que aleja me respondió con una picara mirada pero esta es otra historia.

— willcrom

18 de febrero de 2010

visibility 830 lecturas chat_bubble1
willcrom

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • nanisyedwin
    nanisyedwin · 2 de feb de 2010

    Buena esa maestro...y el relato estuvo muy bueno...

Sigue leyendo

Otros relatos sexo con maduras

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad