Muchas veces las mejores cosas nos pasan cuando no las planeamos; eso me sucedió la semana antepasada cuando el miércoles en la noche buscando perfiles en Guía Cereza de mujeres en Bogotá, me llamó la atención especialmente uno, el de Samanta, la fotografía parecía no ser real porque era demasiado bella para ser cierto, sin embargo le envié un mensaje para ver que ocurría y fantaseé un poco con su foto. Al otro día al revisar mi correo, encontré un mensaje de Samanta diciéndome que quería contactarme para que le hiciera un fotoestudio, le respondí con mi número de celular y esa misma noche me llamó, su voz sonaba muy bien, tanto que a los pocos segundos de hablar con ella tuve una erección que se prolongó por varios minutos incluso después de que terminamos de hablar; entre otras cosas me dijo que quería mostrarme una ropa para escoger la más adecuada para las fotos; concertamos una cita para el día siguiente en la mañana.
A las 10:15 del viernes llegué a su casa que por fortuna quedaba a tan solo 10 minutos de la mía, la llamé al celular cuando llegué y cuando me abrió no lo podía creer, una mujer de treinta y tantos años, 170 de estatura, delgada, alta y con una espectacular figura, la atracción fue inmediata, me invitó a seguir a su casa, y subimos a la habitación en donde tenía la ropa, conversamos un poco como para ir conociéndonos mejor y me dijo que le gustaría probarse la ropa para escoger con cuales pintas haríamos el estudio; la mayoría era lencería, transparencias, vestidos pequeñitos con los cuales empezó a probárselos y a deleitarme porque desde el primero que se puso me empecé a excitar.
Después de unos 4 cambios de vestuario me pidió que le tomara algunas fotos con su cámara, eso hice y al parecer a ella le gustaba que le tomara fotos, la ropa cada vez más pequeña y más transparente, hasta que llegó en un babydoll sin nada por debajo, me posó de todas las formas posibles, algunas muy insinuantes y pude ver como una pequeña humedad quedaba en la cama cada vez que se sentaba y se paraba: no le dije nada, pero ella pareció leerme el pensamiento y me dijo que estaba mojándose, que estaba muy excitada, me cogió la mano y me la llevo entre sus piernas y pude comprobar esa tibia humedad de su sexo.
Luego posó completamente desnuda y pensé “¡se me apareció la virgen!” y al terminar las fotos le pregunté que si seguía excitada, me dijo que mucho más y nuevamente mis dedos acariciaron su sexo, fue inevitable empezar a introducirlos poco a poco, introduciendolos y sacándolos suavemente; sin sacarlos, se acostó en la cama y seguí con mi tarea, luego empecé a acariciar sus senos redondos firmes y erguidos, y ella a acariciarme mi pene por encima del pantalón, estaba a punto de sacármelo y metérselo cuando ella prudentemente buscó un preservativo, me bajé los pantalones, me lo puse y se lo metí y empecé con mi placentera tarea de metérselo y sacárselo; no supe que me excitaba más, si el placer del coito, o estar encima de ese cuerpo bronceado y perfecto o los gemidos de ella diciéndome que no parara.
No sé cuantos minutos pasaron, lo que si sé es que estuve a punto de venirme dos o tres veces pero logré controlarme y tuve pequeños pero placenteros orgasmos sin terminar del todo; ella estaba plácida. húmeda y satisfecha debajo de mi y yo, encima haciendo un interminable movimiento de cadera; hasta que finalmente me venció el cansancio y cuando la saqué se había venido de una forma abundante, la volví a contemplar y no podía creer que esa diosa hubiera sido mía sin pensarlo.
Nos vestimos y noté que mi erección continuaba, y se prolongó por un buen rato incluso minutos después conduciendo hasta mi casa pues aún estaba en mi mente esa espectacular mujer con la que viví una fantasía sin pensarlo y con la que me gustaría repetirla muchas veces más.








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