Es el amor tu cuerpo, la esperanza,
son tus manos mis manos
gimiendo por tu espalda,
acorazados besos perdidos, naufragando
en tus dedos de mí, en tus muslos,
mis ojos y tu pelo.
¿A dónde va mi piel, con tantos caminos en tu cuerpo?
Como una niña soy, no me decido,
tantas las posibilidades de tu carne,
como ganas explotándome en el cuerpo;
tú estás ahí, con los ojos cerrados,
agitada, blanca, expectante,
hay mayor complicidad en el silencio,
no es que la noche o el día nos hagan eco,
en realidad luz o penumbra no interesan,
cualquier momento es bueno para amarte.
Yo subo lentamente y tu estás en mis oídos,
estás en mi cabeza, me vuelves agua
con tu forma divina de quererme, eres amor,
la puerta al cielo, los ojos, las manos de Dios entre las mías,
Te hago el amor, mujer y te poseo
y contigo tengo todo el mundo entre las manos,
nada dá mas poder que poseerte,
que saber que tu cuerpo
reacciona completo a mis caricias,
te penetro y es el olor de tí lo que me llama;
yo voy a tí,
el flautista de Hamelin habita entre tus piernas
y dejo de ser yo y ya no existo,
en un gemido, en un temblor,
en un solo golpe de tu cuerpo muero y vivo,
no soy más que una continuación de tí,
hasta la próxima vez en que seas mía.








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