El viernes siguiente al de mi anterior relato, charlábamos sentados los tres en el salón, con los hijos de ellos ya dormidos, traje de mi cuarto una botellita de aguardiente que había comprado yo, la destapé y Roxana preparó las rodajas de limón, la limonada y comenzamos a tomar con un poco de música con poco volumen. Durante la charla comentábamos una película sobre una niña musulmana que vivía en Francia y que no solo había sido victima de una violación colectiva, sinó que además la habían marcado con un hierro al rojo vivo en una nalga. Roxana quiso saber hasta que punto ese tipo de marca era visible y le pidió a Andrés que le dibujara en su nalga algo parecido a la marca. Trajo pues la damita un lapicero rojo y se colocó de tal manera que nos daba la espalda a los dos hombres. Se levantó la falda amplia que llevaba ese día hasta la cintura y se bajó el calzoncito que tenia para que su esposo le dibujara la marca. Este le hizo el dibujo y se lo firmó y luego riendo me pidió que yo también firmara lo que hice acariciando la nalguita así ofrecida sin tapujos ni timidez. Luego Roxana se subió sus interiores y sin dejar caer la falda hizo unos pasos en el salón preguntándonos si se le notaba la marca. Llegamos al acuerdo que para un vestido de baño o para hacer el amor, ese tipo de marca era visible.
La damita dejó caer la falda, se sentó en las piernas de su esposo y seguimos charlando. Andrés me dijo entre dos tragos que sabía que nosotros hacíamos el amor, y me preguntó que pensaba yo de esa relación. Solo supe responder que su esposa era adorable, que me sentía muy a gusto con ella mientras su vida de pareja no se resintiera de que ella y yo nos diéramos ese cariño tan preciso. Me aseguró que su relación soportaría la nuestra pero que quería proponerme algo mejor, que si no me molestaba, que paráramos toda timidez entre adultos, que siguiéramos siendo recatados delante de los hijos y que sobre todo, que nos hiciéramos los análisis completos para no correr riesgos y evitar el uso de preservativo. La idea de penetrar a la damita sin ese plástico me interesó sobre manera. Yo aproveché para pedir que Roxana pasara una noche por semana conmigo hasta el amanecer y que el resto fuera “juego libre”. Roxana riendo me preguntó si no me podía “gatear” fuera de la noche que se le concedía y yo riendo le dije que solo esa noche seria como ejercicio obligado, que del resto ellos decidían. Ella en un impulso besó apasionada a su esposo cuando uno de los hijos se apareció en la sala dañándonos la velada que se aproximaba. Nos limitamos pues para acordar que iríamos al día siguiente de madrugada al laboratorio que no se encuentra muy lejos para los análisis, aprovechando que los nenes iban ese día un poco más temprano. Fuimos pues por la mañana al laboratorio, en ayunas y todo y pedimos para los tres los análisis completos. No olvidamos de pedir que se entregaran todos a cualquiera de los tres que los solicite a lo que la dama de la recepción accedió sonriendo. Supe después que la misma dama era swinger y que ella misma pertenecía a un grupo compuesto de tres parejitas que convivían en el mismo edificio, lo que explicaba su “falta de discreción” o su poco escándalo para comunicar a terceros la información.
Los resultados estarían para el miércoles y esos días se pasaron sin nada especial, Roxana y yo coronamos el final del fin de semana como de costumbre casi, solo que la linda esta vez me recibió en su boca y el martes fuimos un poquito más clásicos, lo hicimos en un misionero al principio y luego ella acostada sobre mí, pero con mucha ternura. Estando ella cabalgándome sonó el teléfono abajo y lo dejamos sonar, al poco tiempo sonó el mío y contesté (tengo un inalámbrico sobre el nochero) y Andrés me saludó muy amable pidiéndome que le pasara a su esposa si se encontraba conmigo. Se la pasé pues y ella muy tierna lo saludó con picos y le contó que se encontraba sobre mí, conmigo al interior. Todo esto se lo dijo sin dejar de moverse y sin ocultar como la voz se le alteraba a medida que subía su excitación. Fuera de una o dos frases que no comprendí a propósito de que eran, el resto de su charla fue la descripción del placer de la damita, la cual le contaba como yo le acariciaba el clítoris, como los senos y a veces paraba con “un momento” para darme besitos apasionados en la boca. Finalmente ella tuvo su orgasmo charlando en directo con su esposo y después de darle mil besitos le dijo que me los quería dar a mí también, pues era mi pene el que estaba dentro, el que le había producido tanto placer. Me pasó el teléfono y Andrés y yo nos despedimos muy amables, cortando él la conversación diciéndome riendo que liberaba mi boca porque estaba seguro que me la llenarían de besos. Tuvo razón el esposo, la damita terminó de recibir su placer acostada a lo largo de mi cuerpo, mis manos sobre sus nalgas, sus pechos aplastados contra el mío y mientras reptaba para hacerme entrar y salir de su intimidad, su boca besaba mis labios y su lengua se enroscaba en la mía.
Cuando terminamos nos quedamos así, ella sobre mí rendida y yo soportando su peso y sintiendo su cuerpo contra el mío. En esos momentos de dulzura suprema me contó Roxana que era la primera vez que tenia un orgasmo con su esposo al teléfono y después de un beso bonito me dijo que yo ya le había hecho una primera vez, que “¿cuantas coronadas le pegaría?” Igualmente me preguntó si yo podía ir a buscar los resultados al día siguiente a lo que accedí.
El miércoles me levanté temprano como de costumbre, cuando me llamaron para el tinto los nenes no se habían levantado aun, por lo que ella me saludó de beso y mano a mis genitales en un gesto como de posesión y me contó que Andrés se quedaba en casa ese día, que lo había tomado libre en el trabajo. No dije nada, tomé mi tinto mientras ella se ocupaba de sus hijos, gozando yo del espectáculo de verla pasar por momentos en su blusita de pijama de tela muy ligera y sus shorts cortitos de mangas anchas sin poder imaginar que se la podía penetrar sin retirarle su ropa… Subí a bañarme y vestirme y cuando bajé para ir a buscar los resultados ella despedía sus hijos a la escuela que se iban con el padre, el cual me dijo que ya regresaba, que cuando llegara con los resultados se los mostrara sin esperar. Salimos pues los hijos el padre y yo juntos hasta la calle y al despedirnos él me pidió que me demorara un poco antes de regresar, una hora dijo él. Llamé a Roxana pues para decirle que yo desayunaría por fuera y me fui en búsqueda de una cafetería que quedara cerca del laboratorio. Cuando calculé que la hora habría pasado entre el momento que me despedí de Andrés y mi regreso, fui al laboratorio en donde me entregaron los resultados y regresé pues a mi hogar.
Entré al apartamento y llamé a Roxana diciéndole que era yo, que tenia los resultados y ella me gritó desde el interior de su apartamento que fuera a donde ella estaba, que estaban en el cuarto. Era la primera vez que me invitaba a su habitación. Cuando entré ella, completamente desnuda, estaba sobre su esposo, sus nalguitas redondas permitían ver al levantarse que el pene del caballero invadía su cuquita y girando la cabeza me sonrió al igual que Andrés quien acostado me miraba sereno, los ojos semi cerrados por el placer. Ella levantó los brazos diciéndome “dame un besito papito” lo que hizo que sus senos desnudos, con sus puntitas gruesas y erectas por el placer, se levantaran un poco en una muda invitación de ser acariciados, besados, succionados. Me besó apasionada, su lengua acariciando la mía, mientras yo le acariciaba sus senos y su esposo que la clavaba le acariciaba el clítoris. Después de un momento ella me dijo que la siguiera acariciando mientras abría el sobre con los resultados y con cierta ceremonia le dijo a su esposo que ella no tenia diplococos, (gonorrea), ni sífilis, ni hongos raros y tampoco el sida ni ninguna traza de otra venérea cualquiera, lo mismo leyó ella de él y me pasó esos dos resultados para que yo los leyera, y terminó leyendo el mío que era igualmente sano. Me los entregó todos y me pidió que los pusiera sobre el nochero. Cuandome preparaba para retirarme me atajó con un “donde va papito, ¿cree que no vamos a estrenar eso?” y me atrajo hacia ella para abrazarme y darme un beso interminable. Mis manos recorrían su cuerpo, desde el nacimiento de sus nalgas, su espalda, sus senos, su cara y Andrés la penetraba y acariciaba su clítoris y sus muslos. Fue de esta manera que la linda tuvo su primer orgasmo acariciada por los dos hombres que habitaban en su casa.
Me comenzó a retirar la ropa, pidiéndome que me quitara yo la camisa por quedarle alejada y ella se ocupó de mi pantalón. Mientras yo retiraba mis zapatos para desnudarme por completo, ella llevó a su esposo al borde de la cama, poniéndolo con las piernas por fuera, solo sus nalgas sobre el lecho y sentándose sobre él lo llevó con su mano a su interior de nuevo. Me pidió que me subiera de pie en la cama y yo con las piernas abiertas a la altura del pecho de esposo recibí una mamadita deliciosa. En un momento ella me separó, sin soltar mi pene de su mano y se bajó para darle un beso a Andrés diciéndole “mira a lo que sabe Gerardo, a mi me encanta”. Cuando terminaron ellos de besarse la linda me dijo “póngase detrás, por favor” y estando yo allí me dijo que abriera el cajón del nochero para sacar el lubricante, lo abrí y me unté un poco en el pene y luego ella, como acostumbraba, separó de sí misma los globos redonditos de sus nalgas y agachándose sobre su esposo me invitó con un “estoy tan caliente…”, “me lo metes suavecito, ya sabes como…” Me dispuse pues, poniendo mis rodillas en la cama, separándolas para guardar las de su esposo entre ellas, a penetrarla despacito. Poco a poco entré en sus caderas, la excitación de la damita era tal que esto se hizo mucho más rápido que las veces anteriores que había penetrado yo su ano.
Cuando terminé de entrar toda mi sexualidad ella le dijo a su esposo, “qué rico que se siente, ¡yo sabia que me gustaría tanto!” y él le contestó que sí, que ese era su fantasía desde hace mucho tiempo. Mirándome su esposo me dijo que siempre temía con otra persona, que yo había sido el elegido para su primera doble penetración. Roxana se sentaba profundizando nuestras dos penetraciones, recibiendo mis caricias en sus senos, girando su cabeza para besarme y otras veces se recostaba sobre su esposo quien recibía sus senos en sus manos y yo le acariciaba las nalgas y la espalda mientras ella lo besaba. La acompañamos de esta manera a su siguiente orgasmo, para terminar nosotros derramándole nuestro semen en su interior, el mío que sentía en su cuerpo, fuera de su boca, por primera vez libre de todo plástico.
Una vez que terminamos, Andrés se acostó de nuevo a lo largo de la cama, Roxana a su lado y me invitaron los dos a acostarme al otro lado dejándola a ella en el medio. Mientras la damita nos acariciaba a los dos, se turnaba para darnos besitos y charlar de sus planes para con nosotros, uno de los cuales era privarnos de sexo unos días para que estuviésemos “bien cargaditos”, tal vez cuando ella tuviese su menstruación, para luego chuparnos a los dos hasta que termináramos en su boca y poder comparar bien nuestros gustos respectivos. Los tres reímos de su plan y seguimos retozando hasta el momento en que tocó levantarse para preparar el almuerzo de los hijos que ya no tardarían en llegar.
Tal vez les cuente otros días de estos que pasé con estos amigos que aun recuerdo con mucho cariño y la sorpresita que me dieron, una más, que no me esperaba, pero que igual, al final de mis días, recordaré para aclarar todo.







Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrarque buenos relatos , me encantaron , me exitaron tanto!!! uff que buena ortografia , besos