Propuesta Decente
Relato de comunidad Bisexualesschedule 10 min de lectura calendar_today Septiembre de 2010

Propuesta Decente

Él abogado, yo administrador. Trabajamos en diferentes departamentos, pero desde que llegó a la compañía hace 4 meses me traía por el camino de la amargura. Apuesto, inteligente ysimpático con todos, era el típico galán que traía locas a todas las mujeres en el trabajo. Me lo presentaron,....

camilo

Soy hombre heterosexual

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Él abogado, yo administrador. Trabajamos en diferentes departamentos, pero desde que llegó a la compañía hace 4 meses me traía por el camino de la amargura. Apuesto, inteligente ysimpático con todos, era el típico galán que traía locas a todas las mujeres en el trabajo. Me lo presentaron, (por fin), y pude constatar lo encantador que era, incluso se mostraba muy solícito con los hombres, sin embargo, emanaba esa heterosexualidad indudable en todo lo que hacía y decía. El cabello canoso a los lados, le hacía ver increíblemente interesante a sus 31 años. Trabé empatía con él de inmediato y pronto se sentaba conmigo a la hora del almuerzo. El tipo, era muy divertido, le fascinaba hacerles bromas a las demás chicas y ellas caían gustosas a sus chanzas. Por aquellas cosas del trabajo terminamos elaborando una investigación que terminó por traer para mí la mejor de las oportunidades. Gracias a mis habilidades administrativas, terminé por salvarle el empleo e inclusive de un proceso penal a Daniel, y el quedó profundamente agradecido. Al punto, que me repetía insistentemente que le pidiera lo que fuera, que el estaba en deuda conmigo, y que no dudara en acudir a él para lo que fuera. Yo le insistía que perdiera cuidado, que lo olvidara, que éramos amigos, que no se preocupara. Un día, en el almuerzo, volvió e insitió, me dijo: -Que quiere? Es en serio, lo que ud me pida, estoy en deuda con ud.

Me miraba fijamente con esos ojos miel, y yo no pude contener lo que estaba anhelando desde hace tanto tiempo, y le dije: Lo que quiera? Bueno, solo una cosa, podría saldar esa deuda que ud dice tener conmigo. Él sonrió y se quedó expectante a mi pedido, hasta que le dije: solo quiero un beso. Un beso en la boca, pero un beso bien dado. Su sonrisa se heló, y parecía creer que yo le estaba tomando del pelo. Se rió, me dio un golpe suave en el hombro a manera de “que buen chiste”. Y luego se percató, por la expresión determinante de mi rostro, que no era una broma.

Entonces, Daniel, aclaró su garganta, se puso serio, y pregunto: Un beso?... déjeme pensarlo. Se levantó de la mesa y se marchó. Pensé muchas cosas, me arrepentí por mi estupidez, y estuve apunto de alcanzarlo y pedirle disculpas. Pero no lo hice. Eran muchas las noches en que pensaba en él, y hasta había llegado a tocarme pesando en Daniel.

Dos días, pasaron para recibir una invitación por parte suya a su apartamento para cenar. Su novia estaba fuera en Bogotá y quería tener una “atención” conmigo, según me dijo. Esa semana, estuve muy juicioso con el Gimnasio, por si las moscas… me puse la mejor pinta, nada agresivo, algo sobrio pero que me quedaba muy bien.

La cena estaba deliciosa, la conversación giró entorno al mundial de futbol de Sudáfrica, y otras cosas de la empresa, no parecía incómodo, por el contrario, estaba muy tranquilo. Tomándonos una cerveza frente al Tv, giró hacia mí, y me dijo: Quiero pagar mi deuda con vos, lo que hiciste por mi, fue trascendentey no puedo negarlo. Quiero hacerlo ahora.

Entonces, le detuve, le dije que era broma, que no era necesario… pero Daniel no me dejó terminar, me tomo de los hombros, me acercó decisiva y fuertemente hacia él, y puso sus labios en los míos, suavemente, me besó, entreabrió su boca y tomó mi labio inferior con firmeza. No era un beso fingido, era real, yo le correspondí, puse mis manos sobre sus piernas, mientras él las colocaba entre mis mejillas y mi cuello, dirigiendo mi cabeza para cambiar la posición de los labios. Rosé mi lengua tentativamente sobre sus labios, esperando una respuesta igual, que no se hizo esperar, abrió su boca e introdujo su lengua. El sabor de su boca, era delicioso, el olor de su aliento mezclado con su loción me hacían delirar, y pronto una erección coronaba mi entrepierna. Me contuve, no quise hacer nada más. Un beso le había pedido y un beso recibiría. Su saliva en mi boca, se sentía como el néctar que aliviaba la amargura por la que me traía desde que lo vi por vez primera en el trabajo. Cuando terminó, me miró fijo a los ojos, y sonrió diciendo: -Cuenta saldada. ¿Satisfecho?Puse cara reflexiva… como si no estuviera seguro… o de insatisfacción… el alzó una ceja incrédulo e incluso como si hubiera sido insultado (se sentía muy seguro de si mismo), entonces solté una carcajada haciéndole entender que bromeaba y le dije: Muy satisfecho.

Esa semana, casi no pudimos vernos en la empresa, nuestras actividades nos lo impidieron, perocuando por fin nos vimos, hicimos de cuenta que nada había pasado.

A las dos semanas, a la hora de salida, me recogió en su carro y me invitó a un café. Nos fuimos a un centro comercial cerca y charlamos como dos buenos amigos, rajamos de todo el mundo y nos reímos como bobos. Hasta que me dijo: ¿Quieres ir a mi casa?

Casi no termina de cerrarse la puerta tras nosotros cuando ya estábamos fundidos en un beso tan profundo que pensé que moriría. Lo abrasé, me abrazó, y pude sentir su calor, su cuerpo duro y su entrepierna que ya dejaba palpar lo que me esperaba. Nos rozamos los paquetes inflados por el deseo y mis manos apretaban sus nalgas redondas. Entonces paró por un momento y me dijo: -nunca he hecho esto- y le creí, se le veía un poco torpe en sus movimientos y muy nervioso, demasiado nervioso, y me parecía más lindo aún. Entonces para que se tranquilizara y mostrarle mi posición, le dije: Mi novia, tampoco sabe lo mío.

Ahora solo teníamos ropa interior,y la vista era excelente. El era bien proporcionado, sus músculos, no estaban muy marcados pero sus genes le habían favorecido sin mucho esfuerzo. Era ligeramente velludo en el pecho y el vientre, tenía buenas piernas, y el morro de su verga que se alzaba por encima de sus pantaloncillos bóxers blancos… dejaba poco a la imaginación. Se tocaba, porque sabía que yo lo miraba y lo deseaba. Su respiración se agitaba y se acercaba a la cama, mientras yo lo esperaba sentado en el borde. Lo tomé del culo, y lo apreté hacía mí, enterrando mi cara entre sus piernas. Sentí lo duro de su pene en mi cara, y me llevé el paquete a la boca, humedeciendo así sus bóxers. El me tomó del cabello y apretaba mi cara hacia él, mientras gemía ligeramente. Saqué sus calzoncillos, y liberé la bestia que dejaba ver una gota de líquido seminal.

Su tranca, era derecha, gruesa y venosa, su glande redondo y sin circuncidar. Quería que todos mis sentidos disfrutaran, así que lo olí…. Hummmm delicioso, yo me tocaba mientras tomaba su pene con mi mano derecha desde la base y lo masturbaba despacio para ver en acción su prepucio. El susurraba cosas como: ¿Te gusta?... es grande… me tienes a mil…

Pasé mi lengua sobre su cabeza suavemente, saboreé gustoso su humedad, y luego lo metí en toda mi boca hasta donde mi garganta dejaba lugar. Lo chupé, lo masturbé, lo gocé, y lo hice gozar. Le di una mamada como se que su novia no se la daría, el colocó una pierna sobre la cama, dejando la otra en el suelo, dándome la oportunidad de ir más allá de sus huevos…. Pasé mi lengua por el camino de la alegría y me hice debajo de el para abrir sus cachas con mis manos y ver ese ojete rosadito, cerradito y que se contraía con cada gemido de placer que Daniel tan arrechamente dejaba salir. Pasé mi lengua por su orto y fue la locura… nunca nadie se lo había hecho… no sabía que se lo podían hacer y aproveché para q nunca me olvidara. Le metí la lengua suave para no lastimarlo, y chupé su hueco como si fuera un caramelo… mordisqueaba suavemente sus nalgas y podía ver como se le erizaban los bellos del cuerpo…. El se masturbaba con energía y acariciaba mi cabeza pidiendo más de lo que le estaba haciendo.

No hay nada mas excitante que ver a un heterosexual explorar su sexualidad homosexual, lleno de nervios, asustadiso y deseoso, sin saber que hacer, o como hacerlo, pero con ganas de hacerlo. Eso me enloquece.

Entonces me puse de pie, me tumbé en la cama me quite el calzoncillo y le dije que era su turno. Sus labios no dijeron nada, pero su cara me dijo que no iba a hacer nada… me decepcioné por un momento, pero no me di por vencido. El se acostó sobre mí, y pude sentir el peso de su cuerpo sobre el mío, sus vellos rozarme suavemente la piely su pene restregarse morbosa y desesperadamente con el mío. Me besó la boca, el cuello, el pecho y acarició todo mi cuerpo. Sus manos grandes se sintieron tan calientes que me estremecía con cada toque. Posó su mano sobre mi pene y lo masturbo mientras me miraba a los ojos fijamente, mirando como me hacía feliz con su toque. Sus manos pasaron por mis huevos y se detuvieron en mi ano… ano que fue estimulado tan delicadamente que me hacía pensar en lo tierno que era y cuidadoso… aunque yo personalmente, no lo necesitaba… después de un rato, le hice entender con un movimiento de mi mano sobre la suya, que quería que me penetrara con su dedo de manera fuerte y decisiva. Lo hizo y gemía como si fuera su pene el que estuviera entrando. Con mis manos traté de guiarle su cabeza a mi pene, pero el se resistía… hasta que me dijo: - nunca lo he hecho y no se si me guste. Le dije: Pichada sin mamada no es pichada… y le empujé la cabeza a mi pene.

Resigando, lo cogió con su mano, lo masturbó, lo miró, lo sintió duro y grande, y se lo metió a la boca. No fue la mejor mamada que me han dado, pero … ya vendrían más oportunidades para enseñarle como hacerlo bien… o hasta que en verdad le gustara chupar una buena verga. Daniel era apenas un bebe en el placer gay.

Saqué un preservativo y empecé a destaparlo, el no estaba muy seguro de llegar hasta tan lejos… pero mis ganas pudieron más que sus dudas. Era su primera vez con un hombre, mi concejo (a favor mío) era que lo hiciera con todo. Así que se lo coloqué y lo dejé listo para que se sirviera de mí.

Tumbado boca arriba, abrí mis piernas y le dije que lo hiciera. El las tomó, se acercó, las abrió más, tomó su tranca dura, desde la base y la dirigió a mi ojete. Le untó saliva a su verga, luego a mi ano, y comenzó a enterrarlo suavemente. Me ardió como un hp#### y le dije, después de meterlo, que lo dejara quieto un rato. Era muy grande y el era formidable. Así lo hizo y aprovechamos el momento para conectarnos de una manera espectacular, el me veía a los ojos profundamente, me acariciaba el rostro, mientras yo lo veía sudando, agitado y duro en mi interior. Me besó y su lengua me dio placer en mi boca. Luego, empezó a penetrarme suave y luego duro según el quería sentirlo. Me dio tanta verga que no lo podía creer. Sus gemidos llenaron la habitación y los míos según me dijo después, le hicieron perder la cabeza. Luego, le dije que bajara una pierna mía, y que pasara sobre ella su pierna, así tendría más profundidad y podría yo seguir mirándolo de frente. Lo hizo, y yo podía ver en sus ojos, que se sentía como una estrella porno gay. Me miraba con mirada de malo, me agarraba la verga y la masturbaba al ritmo de sus envestidas, y su misión parecía reventar mis entrañas… de vez encuando dejaba salir un poco de saliva para que cayera dentro de mi boca que entre abierta gemía por él. No suelo ser tan pasivo, pero con él, valía la pena… ser pasivo pero bien macho, sin maricadas, solo machos gozándose uno al otro.

Le dije: - estoy que me vengo. El dijo: vengase marica que yo también estoy que estallo. Agarró mi tranca y la masturbo al ritmo de sus embestidas, en medio de delirios, gemidos, contorsiones, músculos rígidos, sudor, y mucha, mucha leche… nos vinimos al tiempo.

Nos quedamos dormidos, desnudos, el abrazándome por detrás, juntos en posición fetal.

De ahí en adelante seguimos siendo amigos con beneficios, con novias, pero con beneficios. Beneficios que han sido disfrutados en la oficina… como el último sábado, que éramos pocos los que vinimos al trabajo por medio día… y que fue tan excitante que me motivó a escribir esta nota.

— camilo

26 de septiembre de 2010

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camilo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • carl23
    carl23 · 26 de sept de 2010

    parce que relato tan excitante muy bacano

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